¿Por qué la Gente dice que le Cuesta Cambiar?

En días pasados, facilitaba en una conferencia sobre el tema del cambio. Conversaba y contaba anécdotas sobre lo difícil que resultaba el cambio para algunos y, contrario, lo fácil y sencillo que resultaba para otros. Después de compartir los elementos conceptuales, repentinamente pregunté a los participantes: ¿Por qué a veces nos cuesta cambiar? A continuación describo lo que obtuve:

1) Significa esfuerzo, aprender cosas nuevas.
2) Temor a lo que cambia. Cuando algo cambia hay más cosas que cambian.
3) Apego a lo conocido. Es más seguro lo conocido que lo nuevo por conocer
4) Es agradable la comodidad, la rutina y la costumbre.
5) ¡Si yo estoy bien así!, ¿Para qué cambiar?
6) Lo veo complicado, difícil y sacrificado.
7) Estoy habituado a ser como soy.
8) Mantengo las creencias de cómo son las cosas. Necesito ver en otros para creer.
9) No me propongo buscarlo. Espero hasta el final, hasta que sea necesario cambiar, ya cuando no hay más remedio.
10) Miedos, a lo desconocido, a la opinión ajena, a fallar, al ridículo, al rechazo, a ser diferente.

Después hice otra pregunta: ¿Qué sentimientos creen ustedes que se desprenden de los diez puntos anteriores? Y contestaron: “Yo soy culpable, soy el responsable, tengo que tomar conciencia, yo decido el tiempo de espera, a veces desperdiciamos las oportunidades”. Los planteamientos fueron plasmados en una lámina de rotafolio.

Conversamos largo y tendido sobre el peso que estos sentimientos dejan en la vida de muchos seres humanos que caminan por esta tierra. Todos estaban convencidos sobre sus argumentos y seguros de su verdad. Defendían a capa y espada su exposición.

Repentinamente hice una nueva pregunta: “¿Por qué debo cambiar?” Y respondieron:
“Para obtener cosas nuevas; para sentirme vivo; dejar la rutina; mejorar y experimentar cosas nuevas”.

“El cambio es el motor del aburrimiento y del desánimo; me hace pensar en retos”.
“Me obliga a dejar la rutina, a descubrir, a crecer y evolucionar”
“Para mejorar y prepararme en un mundo competitivo, globalizado y sin fronteras”.
“Para mejorar mi forma de vida, alcanzar mejor nivel salarial”.
“Es la fuente para lograr los sueños”.
“Para evolucionar y adaptarme al ambiente”.
Y dije, al final: “Para ser único, auténtico, original, diferente y extraordinario”.

Luego, igual que al principio pregunté: “¿Qué sentimientos experimentan de lo que acaban de mencionar?”. Y contestaron: “Acción, resultados, esperanza, ilusión, hay que lanzarse, no hay más remedio”. También solicité que plasmar estos sentimientos en otra lámina de rotafolio.

Entonces, coloqué las dos láminas en la pared y pregunté: Ante estas dos situaciones ¿Qué deberíamos hacer? Sin decir una sola palabra, una hermosa mujer se levantó del grupo, pidió permiso para agarrar la lámina donde estaban escritos los sentimientos que justificaban el por qué nos costaba cambiar y la rompió en, aproximadamente, cincuenta pedacitos. El resto de los participantes quedaron asombrados ante la rapidez y la tenacidad de la compañera. Ningunos de éllos objetó la acción y ni una sola palabra se comentó. Uno sólo de ellos dijo: “Sobran las palabras…”

A veces nos resistimos sin siquiera saber ¿Por qué? Recuerdo cuando hace algunos años comenzaron a utilizarse los celulares. Unos, a la primera los compraron y desde entonces, nunca pudieron vivir sin su uso. Otros, recuerdo, decían: “No justifico esa inversión, con el de la casa tengo”. La mayoría de éllos se dejaron vencer, y hoy no pueden vivir sin un celular. Toda la resistencia que defendieron quedó obsoleta en tan sólo un segundo, cuando comprendieron la importancia de estar disponible siempre para un familiar, una emergencia, una novia o novio, un cliente y un amigo.

Si usted es de aquellos que se resiste un poquillo al cambio, lo invito a que se haga las siguientes preguntas: ¿Qué puedo perder si no cambio? ¿Qué puedo ganar si cambio? ¿Qué me puede pasar si me resisto a cambiar por mucho tiempo? ¿Qué sentimientos emergen de la posibilidad de no cambiar? ¿Qué sentimientos emergen de la posibilidad de cambiar? ¿Qué pasa si soy el último en cambiar? ¿Qué ocurriría si soy el primero en cambiar? ¿Qué pasa si cambio cuando cambia el promedio?

Revise sus respuestas y póngalas en una balanza. Sólo usted es el cambio que desea el mundo ver, sólo usted hace la diferencia. ¡Hagámonos socios!

Un mensaje final: Cambio significa

Comprender que la Acción Mejora el Beneficio cuando Intentamos Obrar.

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