Prepararnos para el MERCOSUR

Las declaraciones tanto del Presidente Chavez como del Presidente Kirchner – este último presidente en ejercicio del Mercosur – dejan absolutamente claro a todos los observadores y analistas económicos y políticos, que Venezuela pasará a ser formalmente socia del Mercosur a partir del presente mes de Diciembre. No tiene sentido, por lo tanto, seguir discutiendo, aun cuando en realidad se haya discutido poco, sobre si ese paso es positivo o negativo para la economía venezolana.

Lo que corresponde en las actuales circunstancias, sobre todo a los sectores empresariales, es discutir sobre los peligros y las ventajas que emanan de esa incorporación, y definir a partir de allí las acciones a nivel microeconómico y las decisiones de nivel macroeconómico que permitan reducir o aminorar los peligros y hacer realidad las ventajas o las potencialidades positivas que tiene esa incorporación.

Entre los peligros, hablando en términos muy generales, hay que mencionar básicamente dos: la peligrosidad de la industria brasileña y la peligrosidad de los bienes agrícolas y agroindustriales de Argentina, de Uruguay, de Paraguay y del propio Brasil.

Con cada uno de los actuales cuatro países del Mercosur Venezuela tiene hasta el año 2004, una balanza comercial deficitaria, es decir, es mayor la cantidad de bienes que cada uno de esos países le vende a Venezuela, que la cantidad de bienes que Venezuela les vende a cada uno de ellos. Eso significa, entre otras cosas, que esos países tienen, en lo que respecta a sus exportaciones hacia Venezuela, mecanismos, canales e interlocutores comerciales activados y en pleno funcionamiento, lo cual facilita la labor de aprovechar las oportunidades que abrirá la rebaja de aranceles que se generará a partir de la incorporación al Mercosur.

También hay que agregar en este cuadro que la contrapartida de mercancías que fluye desde Venezuela hacia los países del Mercosur, es modesta y constituida básicamente por petróleo y sus derivados, lo cual implica que las exportaciones no tradicionales venezolanas, en su natural proyecto de expandirse hacia los países del Mercosur, tienen que pasar por un proceso más lento de promoción de exportaciones.

Frente a situaciones de esta naturaleza cabe analizar con cálculo sereno cuales son los sectores o actividades productivas, tanto agrícolas como manufactureras, con potencialidad exportadora y colocar en ellos una cantidad importante de esfuerzos empresariales y estatales.

Entre los primeros, lo fundamental son los esfuerzos de cada uno por innovar tecnológicamente, de modo de conseguir mejor calidad y menores precios, y con ello mejores condiciones de productividad y competitividad. Sin embargo, también son importantes las acciones que refuerzan la asociatividad entre los potenciales exportadores, para llevar adelante de conjunto una serie de actividades que permiten bajar costos y conseguir mejores resultados que trabajando aisladamente, tales como los estudios de mercados, la realización de misiones comerciales, el llevar adelante actividades de inteligencia comercial, la confección de folletería, etc.

Entre las medidas en el ámbito estatal hay que mencionar la importancia de contar con activas y bien equipadas oficinas comerciales de Venezuela en cada uno de los países del Mercosur , así como el apoyo que a nivel regional o nacional hay que darle a los comités de exportadores para que fortalezcan su asociatividad, su capacitación y su innovación.

En otras palabras, la incorporación al Mercosur debe ser asumida, por empresarios y por gobernantes, como un gran desafío nacional, en el cual muchas empresas y sectores productivos pueden alcanzar posiciones ganadoras, pero hay que tener siempre en consideración que ello no sucederá como consecuencia de ciegas fuerzas del mercado, frente a las cuales se pueda tener un actitud pasiva, sino que sólo sucederá como consecuencia de una actitud estratégica y pro activa por parte de todos los agentes económicos y gubernamentales involucrados.

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