Aunque la importancia del turismo es innegable, todavía su estudio es incipiente en comparación con otros sectores consolidados. De hecho, el auge del turismo mundial, en las últimas décadas, ha configurado la geografía, prosperidad económica y factores socio-culturales de muchas regiones. (Acerenza, 2001; Melchior, 2002)

Hoy día la actividad turística se ha colocado como una de las actividades comerciales más importantes del planeta y el sector de más rápido crecimiento en términos de ingresos en divisas y creación de empleo; ciertamente el turismo internacional es el mayor generador de exportaciones del mundo e ingreso en divisas para la economía de las naciones, ocupa el tercer lugar luego de la actividad de la industria petrolera y la fabricación y venta de armas. (Molina, 2004)

Según OMT (2014), el volumen de turistas internacionales (visitantes que pernoctan) fue de 1.138 millones en 2014, 51 millones más que en 2013. Con el incremento del 4,7%, este es el quinto año consecutivo en el que el crecimiento supera la media desde la crisis económica de 2009. Por regiones, las Américas (+7%) y Asia y el Pacífico (+5%) registraron incrementos considerables, mientras que en Europa (+4%), Oriente Medio (+4%) y África (+2%) el crecimiento fue más moderado. Anivel subregional, América del Norte (+8 %) obtuvo los mejores resultados, seguida del Noreste Asiático, Asia Meridional, Europa Meridional y Mediterránea, Europa del Norte y el Caribe, que experimentaron un aumento del 7 %. En 2013, los ingresos por turismo internacional se situaron en 1.197.000 millones de dólares de los EE.UU., 230.000 millones más que en 2008, el año anterior a la crisis.

Briceño (2000) realiza una serie de proyecciones para la actividad turística mundial para el año 2020:

  • Primero, en cuanto al comportamiento de la capacidad de alojamiento se espera que alcance 36 millones de camas, lo que hará que haya más turistas por habitación y se trabajará con mayor ocupación.
  • Segundo, por lo que respecta a la edad de los turistas se espera un aumento importante de ésta, se visualiza el desarrollo del turismo de la tercera edad con servicios médicos, seguridad y entretenimientos adecuados.
  • Tercero, igualmente los adelantos tecnológicos, especialmente el perfeccionamiento de los medios de comunicación (Internet, satélites, televisión, telefonía celular) impulsarán en el hombre un gran deseo por conocer y experimentar otras culturas y matices sociales, como un impulso al turismo cultural.
  • Cuarto, además en los años sucesivos se deberá hacer énfasis en la atención personalizada, y en la calidad en los servicios, por cuanto las personas buscarán y apreciarán el servicio personalizado.

De acuerdo con Díaz Pérez et al. (2006) los beneficios económicos del turismo, no sólo se reflejan de forma directa e inmediata en las localidades receptoras, sino también, en las emisoras, por cuanto son cuantiosos los gastos efectuados en las agencias y operadores turísticos, y transportistas desde el lugar emisor.

Para Bote (2004), los beneficios o impactos económicos del turismo en los países no desarrollados, puede convertirse en un generador de divisas importante, dada la necesidad de financiación de importaciones (bienes de capital, materias primas, productos terminados) para el crecimiento económico. Sin embargo, Francés (2003) indica que, mientras más desarrollada sea la economía de un país, mayor es el efecto positivo del turismo, dada la posibilidad de satisfacer internamente las necesidades de los turistas.

El mercado turístico, según Díaz Pérez et al. (2006) es global puesto que el turismo no constituye un sector en el que pueda aplicarse una política proteccionista frente a la competencia exterior. Por ello, la actividad turística representa una fuerza de arrastre o motriz para el resto de actividades económicas. Es decir, el turismo y su consumo heterogéneo contribuyen a la diversificación económica a través del efecto de arrastre sobre otros sectores, lo cual hace que se diversifiquen a la vez varias ramas.

Por lo anteriormente expuesto, y de acuerdo con Acerenza (2001 y 2004), los países menos desarrollados deben seguir una estrategia de desarrollo equilibrado, pues muchas de las deficiencias estructurales apuntan hacia la necesidad de una diversificación económica con el desarrollo simultáneo de la actividad turística, industrial y agrícola. Razón por la cual a nivel macroeconómico el Estado debe estimular, planificar y controlar las actividades necesarias para el desarrollo del turismo receptivo, dada la importancia que adquiere en la captación y ahorro de divisas, en la mejor distribución de ingresos y la captación de ingresos fiscales (impuestos), para la estabilidad económica y el desarrollo de todas las regiones del país.

Dirección-E: joselhj@facesuas.edu.mx

(*) Facultad de Ciencias Económicas y Sociales. Universidad Autónoma de Sinaloa.

Referencias

Acerenza, M. (2001). Administración del Turismo. Conceptualización y Organización. Vol. 1. México: Ed. Trillas.

Acerenza, M. (2004). Marketing de Destinos Turísticos. México: Ed. Trillas.

Bote, V. (2004). Planificación Económica del Turismo. De una estrategia masiva a una artesanal. México: Trillas.

Briceño, F. (2000). Turismo 2020. Caracas: IESA.

Díaz, F., Álvarez, J., González, O., Jiménez, V., Bethencourt, M., Vera, J., Fernández, C., Clivaz, C. y Matos-Wasem, R. (2006). Política Turística: La Competitividad y Sostenibilidad de los Destinos. España: Ed. Tirant Lo Blanch.

Francés, A. (2003). Turismo: Competitividad y estrategia. Caracas: IESA.

Melchior, M. (2002). Introducción: El Turismo en Canarias. En Melchior, M. (Ed.) El Turismo en Canarias. (pp. 11-17). España: FYDE- Caja Canarias.

Molina, S. (2004). Turismo y Ecología. México: Editorial Trillas, Serie Turismo Trillas.

Organización Mundial del Turismo (2014). Panorama OMT del turismo internacional. UNWTO.