El gobierno anunció un conjunto de nuevos precios para igual cantidad de bienes. Continúan los gestores de la actual política económica equivocando la estrategia con severas consecuencias para todos.

Una protuberante diferencia entre nuestra hiperinflación y la vivida por Bolivia, Perú, Brasil y Argentina en los 80 del siglo pasado es que ellos no sufrieron niveles de escasez tan elevados como nosotros. La clave estuvo en la política de precios. Ellos cuidaron en garantizar un mínimo de rentabilidad a las empresas para lo cual no optaron por suicidas políticas de férreo control de precios. Acá es todo lo contrario.

Fijan un precio para el pollo beneficiado de 450 BsS el kg, pero un pollito de un día de nacido, de 40 gramos, aproximadamente cuesta 600 BsS. ¿ Como se entiende? El maíz lo fijan a BsS 16 pero el costo hoy de producción está sobre los 35 BsS el kg, lo cual significa que todo aquel cosechó a partir de septiembre  no paga con lo que recibirá ni la depreciación de sus equipos. Eso pasa con el arroz y la carne vacuna, por citar solo algunos ejemplos ¿Quien produce en esas condiciones?

Robert Lucas recibió un nobel de economía por ser el mentor principal de una escuela económica  que se conoce como ” expectativas racionales” De eso estamos hablando. El gobierno con su alocada política de precios al no garantizar una rentabilidad mínima a quienes producen, le envía un mensaje – formación de expectativa- muy claro a los empresarios, del campo y de la ciudad: la ganancia es pecado. Luego, ¿quien invierte?, ¿como paliar la escasez en ese contexto?

Tan desastrosa es la nueva política salarial, expresada en un aumento del salario que en valores reales NO es aumento, como la de precios; políticas, por cierto que están muy estrechamente conectadas. La primera impulsará la ya terrible hiperinflación y la segunda agudizará, aun más, la escasez.
Obviamente, precios de mercado negro, inhibición en los procesos de inversión, fiscalizaciones que serán base para todo tipo de corruptelas, mas escasez que constituirá el soporte de una mayor especulación, son los resultados lógicos a esperar de estas desacertadas políticas. Qué vaina, púes