¿Sueño o Calvario?… He allí el dilema

Desde el mes de octubre comenzó el arduo camino que ha significado para Venezuela, poder lograr el pase por primera vez en su historia futbolística a un mundial, permitiendo así a la vino tinto, estar en una competición con lo más selecto del fútbol mundial.

Ahora bien, sin querer ser profeta del desastre, ni nada que se le parezca, creo que hay que hacer algunas consideraciones sobre detalles que he observado en las tres primeras presentaciones de la vino tinto, motivo por el cual espere para escribir este artículo.

Sin duda alguna, el buen comienzo que han tenidon los llaneros de Páez ante la oncena de Ecuador, nos demuestra y nos hace pensar al mismo tiempo que, las cosas van a ser muy diferentes a otras eliminatorias, ya que conseguir tres puntos en un campo donde había sido esquivo el triunfo, refleja la madurez, el compromiso, el trabajo en equipo y la personalidad dentro del campo, que los jugadores han adquirido, a través de los años; esto aunado al trabajo que ha realizado el Prof. Richard Páez.

Todo esto nos hace pensar: ¿qué pasò con Colombia?, ya que el partido contra Argentina es harina de otro costal. La actitud y el esquema defensivo, planteado por el técnico Richard Páez ante los neogranadinos, les debo confesar que me dejo sorprendido, pues la concentración y lo bien parados que estaban la saga defensiva y el medio campo, complicaron y desgastaron a una selección colombiana, que salió desde el comienzo a buscar el partido. Sin embargo, a mi modo de ver, el divorcio que tuvo el medio campo con la delantera, enciende las alarmas sobre la necesidad de marcar goles para obtener resultados, y más, cuando contamos con delanteros de la talla de Giancarlo Maldonado, quien por cierto, tuvo poca participación en el encuentro, debido a este aspecto.

Para nosotros, los que intentamos analizar el fútbol, siempre el técnico es el que sabe y el que conoce a los jugadores; pero, si se plantea un juego defensivo esperando al rival y jugar al contragolpe, se supone que se debe dejar hasta el final en cancha, por lo menos, a un delantero en punta para tal fin; caso contrario lo ocurrido el sábado, donde faltando 25 ò 20 minutos aproximadamente, Richard Páez opta por cambiar a los hombres en punta, con la finalidad, entiendo yo, de manejar el partido y esconderle el balón a Colombia.

Claro que, el poco acierto de la selección de Colombia en los tiros al arco, al igual que la destacada actuación del portero venezolano, quien demostró la buena forma física que atraviesa en el fútbol nacional, pudo influir en esta decisión. Pero, independientemente de los motivos que tuvo el técnico Páez, nunca hay que dejar de lado el ataque, en vista que se puede voltear la tortilla, como efecto pasó a pocos minutos de terminar el encuentro, con el tremendo gol de tiro libre marcado por un defensa colombiano.

Y es que ese juego lineal de la vino tinto, de toque y toque por el centro, ya no sorprende a nadie; no hubo cambios de esquemas, es decir, no abrieron la cancha por los costados para profundizar el ataque, etc. Ojo, no quiero decir que Venezuela jugó mal, si no que se deben hacer ajustes en el medio campo, en el sentido de colocar los jugadores idóneos, que tengan la responsabilidad de distribuir el juego a la delantera. De pronto me asalta una pregunta y pienso: ¿Cómo es que alguien que marca 15 goles en una liga tan competitiva como la mexicana, quedando por debajo de un jugador que marcó 7 goles de penalty, no puede tener más opciones de gol en las eliminatorias? Este es el caso de Giancarlo Maldonado. Les aconsejo vean algún video de este jugador en México y entenderán lo que les digo… “recibe balones de todos los sectores de la cancha.”

A fin de cuentas, ya estamos en ese tren de las eliminatorias y hay que apoyar al equipo todo lo que se pueda; pero, al mismo tiempo, hacer las críticas necesarias que, aunque en muchos casos ni se escuchen ni causen efecto, por lo menos sirven para avisar que algo hay que corregir: ya basta de justificar los desaciertos con decir: “Este es la mejor Venezuela de la historia”… Richard Páez, eso ya lo sabemos.

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