anavarro@deproimca.com – Ya no quedan dudas que la estrategia del actual Gobierno venezolano es dejar  que las cosas continúen como están.  Es decir, privilegiar lo político por encima del bienestar de la sociedad, la economía, las implicaciones sociales, etc.

En otras palabras, la élite gobernante está poniendo todos sus huevos en la cesta política. Para ellos lo más importante es el poder, mantenerse gobernando a como dé lugar. Sino, recuerden las amenazas que de ganar la oposición en las elecciones parlamentarias, el país se enfrentaría a hechos violentos, eso lo ha dicho el Presidente en más de una ocasión, como que si más nadie pudiera dirigir los destinos de este país.

Dos cosas deben tener presente los que actualmente tienen la responsabilidad de gobernar a Venezuela:

i) La historia se ha encargado de demostrarle al mundo, que la única manera de generar una estabilidad política es sostenerla mediante una estabilidad económica y ellos han hecho todo lo contrario; si algo es inestable y lleno de incertidumbre, es nuestra  economía, la han destrozado, le han malversado sus recursos, la han llenado de corrupción a más no poder y cada día que pasa la empobrecen más.

Dejar interactuar al mercado sin la intervención de nadie, es un claro ejemplo de cooperación sin tener en cuenta ningún otro aspecto que los beneficios que se obtienen del mercado. Ya lo decía Milton Friedman, ¨cuando se está en una economía en que hay libertad de precios, no importa de qué país provenga  el bien, ni si entre los productores se la llevan bien o mal, nos interesa única y exclusivamente, el menor precio posible para poder obtener el bien de la forma más asequible posible y el productor por su parte tendrá el objetivo de poder venderlo, llevando a cabo una producción, intentando ser lo más eficiente posible¨. Es por eso que, el ahorro, el obtener un mejor salario, el conseguir cosas materiales, son consecuencia de la libertad de mercado.

De ahí la preocupación de la gente con relación a las deformaciones que vive nuestra economía, especialmente en relación a la inflación calificada como una de las enfermedades más graves a la que se enfrentan las sociedades, que de no remediarse a tiempo puede provocar graves problemas, como los que actualmente enfrenta la sociedad y los que nos esperan.

Qué es culpa de la guerra económica, los empresarios, los distribuidores, los bachaqueros, los colombianos y otros vecinos de la frontera, de los corruptos del Gobierno, de la policía, de los militares y etc. De ser verdad esos comentarios, esas son las ¨consecuencias de las políticas controladoras utilizadas por el Ejecutivo¨, quedando demostrado por la historia, que  la centralización del poder no funciona y menos en este mundo moderno. En otras palabras, se han equivocado de plano.

ii) La otra cosa que le recordamos al Gobierno, es que diera la impresión que un fantasma recorre las campañas electorales del mundo entero, ese fantasma es el del pasado. Que no crean que el electorado votará por el futuro, por las promesas reiterativas que se les hagan al pueblo.

La gente que vota eligiendo un determinado futuro es ingenuamente idealista, porque ¨la gente vota es por el pasado¨ y al Gobierno que nos ocupa, los resultados no lo ayudan según las diferentes encuestadoras que recogen el pensar del pueblo.

Según Daniel Eskibel, el futuro no existe. No se ve, no se toca, no se huele, no se escucha. ¿Imaginas lo que sería votar por el futuro? Sería construir una fantasía acerca de lo que vendrá a partir del Gobierno de cada uno de los candidatos. En cambio, el pasado está allí. Al alcance de la mano, al alcance de los ojos y de los oídos. Al alcance de la memoria. En cada campaña electoral hay un gobierno que termina. Hay partidos políticos con historia. Hay candidatos con biografías. Pasado. Hay pasado. Hechos. Impactos. Repercusiones. Realidades.

Si esto es cierto, que por lo demás es creíble, los actuales gobernantes no las tienen todas consigo. Por lo que cabría esperar que la gente esté entendiendo, que promesas de  malos gobiernos no los  conducirán por un mejor camino.

Por tanto, si los gobernantes no actúan el pueblo si le corresponde responder en consecuencia.