Venezuela necesita cambiar

“No se establece una dictadura para salvaguardar una revolución; se hace una revolución para establecer una dictadura”

George Orwell

Ha llegado el momento de la verdad: el día tenía que llegar; hay que ser valientes; ya (de Norte a Sur y de Este a Oeste de todo el territorio nacional) sobra el sufrimiento de las gentes. El mañana se construye en el presente. Ésta es la oportunidad de oro para vencer al mal. Hay que rendir honor a l@s “nuev@s próceres”: tod@s l@s que dieron su vida en aquellos intentos y fueron masacrad@s (en la represión de las masivas protestas del 2017 hubo 163 asesinatos y 3.000 detenidos).

Por amor a Venezuela y a la libertad, por el retorno de los hijos y por la paz y la prosperidad: sin distracción ni olvido… ¡prohibido olvidar! y… para eso hay que recordar teniendo presente la verdad:

En Venezuela el hampa está en todos los niveles y escenarios, represión selectiva y desapariciones forzadas de estudiantes, periodistas, militares -como presos políticos torturados por pensar distinto, por manifestar su disidencia y exigir lo digno- y hasta de un Ministro esfumado: ¡una pelusa! El país en la mira de la Corte Penal Internacional y de la Comisión Internacional de Derechos Humanos de la ONU debido a crímenes de lesa humanidad. Productividad por el suelo y pobreza campante, ¿Quién ahorra?, se necesitan 126 salarios mínimos (el menor del planeta) para alcanzar media canasta alimentaria, incumpliéndose el artículo 91 de la “maravillosa” Constitución Nacional («la mejor constitución nacional del mundo»: un texto pisoteado, violado, escupido e incumplido permanentemente): acaso, ¿fue redactado para eso? ¿Qué hace su primer garante? Nada se ve hacer para solventar la situación y se regala el petróleo, las minas y más sin presentarse informe oficial de tal gestión.

Impera la maldad, el odio, el resentimiento, el trato desigual, el desacato a las leyes, la agresión, el insulto, la inmoralidad, la indignidad, la deshonestidad, la vileza, la decadencia ética, la traición, el asesinato, el robo (26.000 millones de dólares en PDVSA) y la impunidad. Bandas criminales asociadas a una gavilla tiránica, soberbia, arrogante, siniestra -aliada con Cuba, Irán, China y Rusia- cuyos miembros viven sus más delirantes fantasías frenéticas, disfrutando de un lujo exuberante, contando con soporte militar que le garantiza la permanencia en el poder, gozando de un nivel de vida inmensamente superior al de los venezolanos de a pie (de varias categorías: unos más pobres que otros, que pasan calamidades y penurias en una Venezuela humillada, muriendo -en miseria extrema- de desnutrición, de hambre y de enfermedades enfrentables). Familias incompletas, muchas casas están vacías, a oscuras y con un letrero («Se vende» o «Se remata»): millones de venezolanos han huido en diáspora y muchos han muerto en la selva pantanosa de Darién (en la frontera entre Colombia y Panamá),

Muestras de la ineficiencia e incapacidad administrativa oficial: la electricidad no se va: ¡a veces, viene!; las escuelas y la educación en mal estado, l@s maestr@s son buhoner@s; los hospitales sin recursos ni insumos (además de inmundamente asquerosos, sitios donde se halla la muerte por cese de los servicios de trasplantes y más: el J.M. de los Ríos lo muestra diariamente). Citgo saqueada. Obras inconclusas y pagadas (tren El Tinaco-Anaco, tren Valles del Tuy-Puerto Cabello, tercer puente sobre el Orinoco en Cabruta, central azucarero Ezequiel Zamora, etc.) que hacen preguntar: ¿cuáles son los principios y valores que imperan?; acaso, ¿los de un cartel? Las decisiones para responder a la pregunta son las que harán expedito el camino hacia el cambio en Venezuela. Y para eso hay que construir una fuerza que trascienda a lo electoral, a lo político y a lo militar. La patria está devastada, sufre, tiene desconsuelo y angustia tormentosa.

Hay un grupo que está temeroso. La ley de Murphy establece que “a mayor temor, mayor probabilidad de que ocurra lo temido”. La Ley de Kidlin proclama que “cuando el problema está escrito de modo claro y específico, se ha resuelto la mitad” y éste ha sido escrito por ambos lados. La Ley de Gilbert formula que “cuando se asume una tarea, hallar las mejores maneras de lograr el resultado deseado es responsabilidad propia”.

Entonces, muchach@s de todas las edades, sólo falta triunfar: ¡a votar, a votar, a votar sin miedo, no hay otra opción, tomemos conciencia de esto y vamos por todo, demostrando la fuerza popular! Interésate en positivo, lo contrario es destructivo (colaborar con el avance y consolidación del desastre: el socialismo del siglo XXI ha destruido lo favorable para todos y construido su muro de amparo). NO ES CIENCIA FICCIÓN: durante 23 años se ha vivido en desazón por la plaga llamada «chavismo» que nada bueno y grato ha hecho por los venezolanos; por el contrario, acabó con todo lo extraordinario que dejó la democracia. Dijo que en lo político, lo económico y social profundizaría la revolución hacia el socialismo, pero lo visto es el origen de una casta burguesa neoliberal conformada por los «enchufados» (reyezuelos adulantes, nuevos ricos oportunistas) y “camaleones” o “alacranes”, que -entre todos- borraron los símbolos chavistas que había por doquier y que catalogan de «no alineados», «sectarios trasnochados» y «divisionistas traidores contra-revolucionarios» a sus críticos por decir que se desvió el rumbo plasmado en el “Plan de la patria” originario; por ello: se desmantela controladamente todo, cometiéndose errores garrafales afectándose a aliados iniciales (ahora conocidos como «partidos secuestrados»: MEP, PCV, TUPAMARO, PPT, UPV). Infausta metamorfosis que cambió el rumbo, perdiéndose el destino deseado y se llegó al infierno de la más oscura de las noches con relámpagos siniestros de muerte negra (o: ¿roja rojita?).

Seamos práctic@s y armonios@s con el pensamiento, el sentimiento y la acción: decidamos por lo correcto, por la verdad: hay que cambiar, hay que acabar con la problemática compleja que hunde nuestro país, eliminemos lo innecesario: demos ejemplo a los jóvenes confundidos que sólo han conocido la ignominia y el abuso, la pobreza y la falta de prosperidad. Este 22 de octubre hay que votar y elegir a quien ha de unificar en torno a un proyecto de país que pueda iniciar el cambio: la transformación. Es vox populi: el pueblo despertó, rompió y da por terminado el compromiso que hizo con Hugo Chávez y se salió de la trampa engañosa.

Es ahora o nunca, la esperanza es lo último que se pierde: aporta tu grano de arena para cambiar. La fuerza de voluntad y la imaginación de millones y millones de venezolanos unidos dinámicamente puede instaurar el cambio. Si no votamos la desgraciada fiesta continuará: hay que enfrentar ese peligro que causa bastantes dolores de cabeza. La vida, la historia y tu descendencia te pedirán rendición de cuentas de lo que hiciste y de lo que no hiciste.

Sí podemos, tenemos el privilegio de estar aquí y ahora; toca creer en nosotros mismos y demostrarlo; es una tarea que concierne a todos, es causa y lucha común: Venezuela tiene salvación, hay esperanza de democracia, libertad, felicidad, paz y progreso. A darle el mejor uso a la oportunidad que se presenta en nuestra vida (la única que tenemos y hay que hacer lo que merece ser contado), sabiendo que no será fácil: ¡“hasta el final”!