“Venezuela sufre una tragedia económica como resultado de la fuerte contracción de la economía y una inflación que está destruyendo los ingresos del trabajo”

J. Guerra.

Sin lugar a dudas 2016 será un año extremadamente complicado desde todo punto de vista y de análisis. En la opinión de acreditados profesionales de la economía, será uno de los años más complicados en  las últimas 4 décadas

Al hacer un balance de la economía del 2015, se resumen los principales indicadores al señalar que el Producto Interno Bruto (PIB) por habitante disminuyó 11%, la tasa de inflación general aumentó 200% mientras que el alza de precios de los alimentos se situó en 250%, en tanto que la escasez de alimentos sujetos a regulación alcanzó al 80%. Todo ello determinó una caída del poder adquisitivo de los sueldos, salarios, pensiones y jubilaciones equivalente a 40%, solamente un país devastado por una guerra registra números de esa magnitud. En resumen: los ingresos no alcanzan para satisfacer las necesidades.

La economía venezolana llegó a un punto de quiebre que no permite esperar un día más para que el gobierno conciba y adopte las decisiones necesarias. La situación se agrava aún más con los hechos en los mercados internacionales: devaluación del yuan, del dólar estadounidense, posible alza de tasas de interés en EEUUA, y sus efectos negativos sobre los precios del petróleo y materias primas (oro) que pronostican un escenario tremendamente difícil para Venezuela en 2016.

El resultado de las elecciones parlamentarias es de vital importancia en cuanto a qué tan profundas y estructuradas serán las medidas de ajuste que deberá aplicar el gobierno nacional en 2016. Un resultado electoral adverso para el gobierno lo coloca en una situación comprometida para establecer un programa de ajuste integral que implique entre otras cosas producir otra maxidevaluación del tipo de cambio oficial. La razón que ha postergado esa medida es solamente política: la elección parlamentaria. La inacción y medidas económicas incompletas son más importantes en este momento que la solución definitiva de los desequilibrios económicos. ¿Cuál será el costo para la población de un plan de ajuste de esta naturaleza?

Empobrecimiento atroz de la población, reducción del poder de compra del salario, desarrollo hiperinflacionario, desmejora de la calidad de vida de las mayorías (hambruna, delincuencia y más) y un bolívar pulverizado.

Apostar a una recuperación súbita de los precios petroleros que han venido bajando en el último año y medio, y pensar que se puede paliar la crisis con los recursos con que se disponen en reservas, es no sólo peligroso para la salud financiera del país, sino que conlleva riesgos muy altos sobre la inflación, la moneda, la economía y el empleo, afectando con mayor severidad a la población menos favorecida.

 Para el año 2016 los pagos de deuda representados en bonos de la República y PDVSA ascienden entre capital e intereses a US$ 10,493 millones. Si los precios del petróleo no se recuperan en el 2016 y el gobierno no establece un plan de ajuste económico integral y ordenado, las probabilidades de default (incumplimiento) para 2016 se incrementan en un porcentaje muy alto. La voluntad de pago del gobierno existe, lo que está en duda es la capacidad de pago. Lo que es seguro es que 2016 será un año para no quererlo recordar.

Las proyecciones de las perspectivas socio económicas deberán contemplar áreas como: PIB, Balanza de Pagos, Condiciones Económicas Internacionales, Sector Petrolero, Ingresos y Gastos Públicos, Inflación, Liquidez, Política Monetaria y Tasas de Interés, Clima para la Inversión, Acontecimientos Políticos e Indicadores Sociales entre otros.

Alejandro Grisanti, analista de Barclays Capital, explica que entre 2014-2016 Venezuela sufrirá una “caída del PIB por habitante de 22%, casi una cuarta parte de lo que produce Venezuela se va a perder en estos tres años. Una inflación acumulada de 1.000% y -al final- una muy fuerte depreciación de la moneda”.

Los especialistas sobre este año son pesimistas, por cuanto creen que el gobierno nacional perdió toda credibilidad para hacer un ajuste en la economía. Si aquí se trae a un nuevo pítcher, un equipo económico renovado, pero queda el Presidente Maduro como Jefe de Estado, opinan que nunca va a tener la credibilidad necesaria para enfrentar los retos económicos. […] Cuando el tal gobierno habló de unificar el tipo de cambio, el dólar paralelo estaba en 32 bolívares.

A pesar de todas estas vicisitudes, les deseamos a quienes nos leen asiduamente un año lleno de mucha Paz, Salud, Sabiduría, Pujanza y la satisfacción de las necesidades reales. La Venezuela Democrática lo requiere.

¡Que Dios nos ayude a salir de esta gran problemática “provocada” por obcecación, ineptitud y demás, y ojalá que el costo a pagar no sea inmenso en salud y vidas humanas!