Aun cuando en otros países de la región los Formatos Express o cualquiera de las superficies menores de 500 metros cuadrado han tenido muy buena acogida por constituir una estrategia de las grandes cadenas de retail para contrarrestar la fuerte penetración de los supermercados chinos; en Venezuela las grandes cadenas de retail, no le han prestado la debida atención que este tipo de establecimiento parecieran merecer.

Una explicación a ese comportamiento empresarial podría radicar en el alto poder de compra que había caracterizado a la familia venezolana con salarios e ingresos creciendo por encima de la inflación y los grandes descuentos de todo tipo propuestos por los grandes retails a sus clientes. Esa situación de alto poder de compra popularizo el dicho ¨está barato dame dos¨ y le permitía llenar sus carros de compra en el supermercado.

No obstante, las restricciones presupuestarias de los últimos cuatro años se han confabulado para producir un cambio radical en la modalidad y conducta de compra de las familias, especialmente en las de la clase media que han llevado casi que la peor parte, como consecuencia del desbastador efecto de la inflación y la falta de compensación por parte del estado.

Por lo descrito anteriormente, somos de la creencia que el sector de la distribución comercial detallista debería ser más consciente de la realidad del poder de compra del venezolano y de sus necesidades básicas, adecuándose hasta que la economía mejore, que por lo visto no será de inmediato.

Otro factor importante que justifica el cambio de conducta de la distribución comercial al detal, es el rechazo de la gente a la pérdida de tiempo en las colas cuando lo que se quiere comprar son cinco o seis productos, pero que por no existir los formatos express se deben conformar con el mal servicio, los altos precios y la falta de atención que ofrecen los supermercados chinos. Comprar en un establecimiento de cadena retail, implica disponer de una o dos horas para poder pagar en oportunidades menos de diez productos.

 Se espera que los formatos express de menor tamaño en localidades próximas al tránsito recurrente de la gente desarrollen un nuevo protagonismo como consecuencia de la mejor utilización del presupuesto mensual que hará gran parte de la familia venezolana y el ahorro de tiempo ya que la tendencia es a introducir en su cesta de compra solo los productos imprescindibles.

Un dato que inquieta a los consumidores y que debería inquietar a los empresarios del sector, es la información proporcionada por el Cendas, de que la canasta alimentaria familiar aumentó en el mes de abril en 12,3% para alcanzar un monto de 974.508 Bolívares, lo que habla por sí solo de la pérdida de la capacidad de compra como consecuencia del incremento de los precios.

Es, en este tipo de escenario, en el que los formatos más pequeños recibirían una mayor cantidad de personas y podrían ofrecer mejores precios por no tener infraestructuras faraónicas como las que tienen las grandes tiendas, pero no por más pequeños y con menores costos alterarían la prestación de un buen servicio al cliente.

Por tanto, cabría pensar que supermercados más pequeños, farmacias y algunas tiendas de conveniencia  se multiplicarán y pasaran a ocupar un mayor porcentaje que con el tiempo, supere con creces a las de las grandes superficies.