Algunas reflexiones sobre la Gestión de Calidad en Venezuela

Muchos historiadores mencionan que, entre los diversos factores que determinaron el fracaso militar del Generalísimo Francisco de Miranda, en la lucha independentista en Venezuela de la Primera República, se encuentra como el principal, la indisciplina del ejército criollo. ¿Cómo puede describirse, en toda su dimensión y en una palabra este factor, que dio al traste con la gesta mirandina? Eran montoneras y no ejércitos profesionales; estaban compuestas por peones de hatos, jornaleros; ello describe enteramente el factor, pero, la palabra que aflora para definirla es desorganización.

En efecto, eran cuadros heterogéneos, sin orden, sin entrenamiento previo, sin la formación cuartelaria y táctica, sin la debida uniformidad de criterios y líneas de mando sólidas. Tampoco estaban muy claras las funciones de los pelotones, ni se entendían con claridad las instrucciones, que emanaban del Cuartel General de Miranda. Estas dificultades, no las había sufrido “El Precursor” en los ejércitos de Francia y Rusia, duchos en disciplina castrense, en líneas bien formadas y en una estructura flexible y eficiente; todo ello heredado de una larga tradición de cultura de la guerra. Algo muy parecido a lo descrito, sucede en empresas que no han conceptualizado, ni estructurado un modelo de gestión, que abarque eficientemente todos sus procesos: Desde que reciben la materia prima del proveedor, hasta que entregan el producto, en conformidad con la calidad relativa definida con el cliente. En la medida en que no se coloquen las piedras angulares de un modelo de gestión empresarial, un modelo que involucre a todo el personal de la empresa, en esa misma medida las organizaciones dejarán de ser competitivas y darán resultados magros, similares a los que arrojó en 1812 los ejércitos patriotas.

La mayoría de las empresas, que en Venezuela acometen la certificación ISO 9000, pareciera que entienden la misma y su cuerpo de cláusulas, como un requisito y no como una herramienta. Es así como se confunden y emplean sus esfuerzos en cumplir “los debe” de la norma, sin considerar que hay que adoptarla como forma de ser, consustanciarla con las actividades diarias, a hacerla tan familiar a la empresa como las máquinas. Aquellas empresas, al igual que los grandes estrategas militares, que alinean su personal con este enfoque filosófico, de hacer las cosas todos los días de igual forma y tal como la empresa decidió escribirlo en su documentación, son las empresas que alcanzan el éxito, aumentando productividad, optimizando su calidad, liderizando su mercado objetivo, generando ingentes ganancias.

Una vez que en Venezuela se enfoque la implantación de la normativa bajo este criterio, se producirá el efecto que ha comenzado a registrarse en países de esa nueva ola de empuje que sacude la economía mundial.

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