Carlos Blanco: “Una mirada crítica a la seguridad alimentaria”

La seguridad alimentaría existe cuando todas las personas tienen en todo momento, acceso físico y económico a suficientes alimentos inocuos y nutritivos para satisfacer sus necesidades alimenticias y poder llevar una vida activa y sana. Organización de las naciones unidas para la agricultura y la alimentación, (FAO).

¿De lo antes planteado para la seguridad alimentaria qué condiciones deben cumplirse para que la misma sea “favorable”?

Requiere por lo demás de un conjunto de condiciones entre las que vale la pena destacar: una oferta y una disponibilidad de los alimentos, acceso a los alimentos sin barreras ni restricciones, calidad e inocuidad de los mismos y finalmente, que los alimentos que lleguen a los consumidores no se conviertan en una amenaza para la salud de las personas.

¿Y qué está ocurriendo con la seguridad alimentaria en Venezuela?

Para nadie es un secreto que si bien existe una crisis mundial en materia de alimentación, nuestro país se encuentra ubicado entre las 10 naciones del mundo donde crece el hambre con mayor velocidad producto de un conjunto de factores tales como: invasión de fincas, expropiaciones, confiscaciones de propiedades y medios de producción con la presencia de cuerpos represivos del estado, prolongados controles de precios, inflación desfrenada, importaciones masivas que destruyen el empleo nacional y desarrollo nacional, complicado acceso a las divisas para satisfacer los requerimientos de materias primas, bienes de capital para ampliar la capacidad de producción.

Para Machado (2008) sostiene: “En Venezuela hay una historia de crecimiento continuo del consumo y la calidad de la alimentación entre 1960 y 1982 y un declive que va del 62 hasta la actualidad. En el 2004 llegamos atener un registro de disponibilidad de calorías de 2300 parecido a la de los países más pobres del continente como Nicaragua, y Bolivia. En el 80 eran de 2850 calorías, por encima del promedio de América latina y solo por debajo de Argentina y Uruguay “.

Es decir, ¿Que existe más consumo que producción?

La realidad venezolana es muy porfiada, muy a pesar de que el gobierno se empeñe en edulcorar las cifras. En pocas palabras en Venezuela se esta produciendo menos cantidad de alimentos para satisfacer las demanda de los usuarios y consumidores. A manera de ejemplo, basta con darse una vuelta por los supermercados o dispensadores de bienes para que puedan observarse la escasez de los mismos particularmente en los renglones de carne, pollo, harina, huevos, aceite, entre otros.
Dentro de este mismo contexto, en el año 2004 se produjo en el país el 77% de los alimentos que producíamos en 1998, es decir que estamos exportando menos de la mitad de los bienes agrícolas que exportábamos en 1998. En contraposición las importaciones agroalimentarias vienen superándose con creces.

Finalmente ¿Cuál sería su aporte personal a dicha problemática que nos afecta a todos los ciudadanos venezolanos?

De lo antes planteado, se puede inferir que en el país se carece de una
Política o plan, programa agroalimentario capaz de enfrentar la grave crisis que padece el sector. Lo que uno observa es una incapacidad, e improvisación manifiesta para encarar la difícil situación. No es posible encontrar soluciones a este gravísimo problema con paliativos como los fundos zamoranos, gallineros verticales, cultivos organoponicos, la ruta de la empanada, el millarcito, y con la invasión de fincas productivas. En resumen lo que existe en materia agroalimentario es un gran fracaso, donde lo lamentable es que las victimas siempre son los mas débiles y los de menos recursos, esos que nada tiene que ver en el asunto. Pero como dice el refrán en peleas de gigantes, terminan perdiendo los enanos.

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