Diferentes generaciones pueden convivir de manera exitosa en el mundo del trabajo

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Antonella Basile* en la revista Fortuna en la sección de recursos humanos aborda el tema de cómo liderar equipos de trabajo de diferentes edades; es decir; equipos integrados por i) baby boomers, ii) generacion (X) y iii) generación (Y). También, se han consultado otros autores para tratar de reunir las claves que deberían desarrollar los responsables de liderar estos grupos y ser exitosos.

En estos equipos, es común observar, que en un mismo equipo de trabajo conviven hasta más de tres generaciones. Es cierto que cada una de ellas tiene diversas formas de interrelacionarse y de comunicarse, no solo en términos del lenguaje, sino en formas de moverse, de interactuar con los colegas, de vestirse y hasta como tener contacto físico. Una de las tareas más importantes será descifrar como conducir o liderar un equipo con las diferentes características que los identifican.

Las características de los grupos se pueden resumir, así:

Los Baby Boomers son aquellos nacidos entre 1946 y 1965. Son leales a la empresa, con foco en los procesos, buscan oportunidades de retos significativos para seguir creciendo en el trabajo y continuar aprendiendo. Orientados al servicio y comunicación formal ¨cara a cara¨.

Los que conforman la Generación X, son los nacidos entre 1965 y 1980. Son flexibles, adaptables, con interés de desarrollo general. Independientes, creativos y con la idea de cambiar sistemas.

Los Millennials, son aquellos nacidos entre 1980 y 1995. Son muy sociables y tecnológicos. Esquema flexible y de retroalimentación constante. Siempre priorizando el equilibrio del trabajo con su vida personal.

Ser exitoso en el liderazgo de este tipo de gente, pasa porque según de la generación de que se trate, hay que respetarle ciertas formalidades que en otras no, y viceversa. Una de las claves será que los lideres entiendan e integren a cada generación y conozcan a su equipo. Por supuesto, que ese liderazgo inclusivo debe contemplar la realización de actividades de socialización, a objeto de aumentar la comunicación y el conocimiento entre ellos, compartir las decisiones, consultar opiniones y buscar apoyo para estimular la participación de todos.

Según el profesor Rob Cross*, tener amigos en la oficina reduce, el aburrimiento, el agotamiento y el desgano por hacer las tareas. Incentivar relaciones sanas y duraderas en el ambiente de trabajo es el secreto para conquistar los objetivos laborales, favoreciendo la innovación y el aumentar la calidad del trabajo. No obstante, señala Cross, que la inversión en amistades no debe comprometer la capacidad de concentración, ya que es preciso saber medir la cantidad de interacciones sociales durante la jornada de trabajo para no perder el foco y la capacidad de terminar las tareas.

Otra habilidad que debe desarrollarse es como ser carismático, cómo lograr que las personas sientan atracción hacia usted. Si se quiere ser agradable a los demás, John Antonaskis*, profesor de Comportamiento Organizacional en la Facultad de Negocios de la Universidad de Lusana, Suiza, ha recomendado en una nota publicada en ¨The New York Times¨, contar historias.  Antonaskis, dice que las personas más carismáticas son las que hablan con metáforas, usan anécdotas y comparaciones, y utilizan el lenguaje corporal con mucha energía. A la hora de comunicarse, estas personas emplean preguntas, incluso retoricas, para mantener el interés. De ahí, que interese preguntarse ¿cómo se puede ser más agradable a los demás? Eliminando las propias dudas y concentrándose en lograr una participación activa en las conversaciones.

Comunicarse asertivamente trae beneficios a nuestra vida personal y laboral, porque permite mejorar el desempeño, inspirar confianza y mejorar la capacidad para resolver problemas, opina la Consultora en Liderazgo Melanie Amaya Hurtado en un artículo en Forbes.

Amaya, señala que los lideres al comunicarse de forma efectiva, podrán usar la comunicación para impactar de forma positiva los resultados. Es decir, deben:

Usar un lenguaje apreciativo: un líder está en la obligación de demostrar aprecio desde su lenguaje verbal y no verbal, lo que incluye reconocer los logros de sus colaboradores.

Proporcionar feedback o retroalimentación: es importante no usar adjetivos que descalifiquen a las personas.

Tomar perspectiva: el líder debe desarrollar su inteligencia emocional, es decir, cuestionar sus posiciones y regular sus emociones para expresarse con seguridad y empatía.

Con información de las siguientes personalidades:

Antonella Basile: Account Manager – Raet Latinoamerica/ Linkedin

Rob Cross: Profesor del Babson College

John Antonaskis: Profesor de Comportamiento Organizacional en la Universidad de Lusana, Suiza.

Melanie Amaya Hurtado: Coach de Liderazgo para Empresas.

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