El Niño que esta dentro de ti

Un Niño es impredecible, amistoso, alegre, exigente,
no sabe bien lo que quiere, ni sabe como decirlo.
Por ello debemos darle, amor, cariño,
ternura, confianza, respeto.
¡Estas construyendo tu futuro!

Giovanni Zozzaro Salas.

Era una tarde del mes de marzo del 2.005; después de un arduo viaje de trabajo de 1.200 Km. aproximadamente, llegando a casa. ¡Por fin!

Al entrar a mi hogar, cálido, con un arsenal de entusiasmo, bondad, amor sin esperar nada a cambio, estaba mi hijo, Gian Luiggi……. Saben, es un niño de tres años de edad, simpático, alegre, repleto de entusiasmo, siempre está contento y, algunas veces, ni el mismo sabe por qué. Bueno, es la naturaleza del ser humano en una etapa que no está intimidado por los temores, conductas disfuncionales de odio, resentimientos, entre otras más no tan agradables.

Al observarlo por un rato, mientras me acomodaba en el sofá de la sala, me percaté que posee una característica que, muchos de nosotros, pagaríamos una fortuna para que nos formaran, entre otras: emprendedores, entusiastas, enérgicos, siempre logra lo que quiere, no entiende de peligros o barreras, los obstáculos simplemente no existen, la curiosidad no tiene limite, la creatividad supera todas las expectativas. Ustedes podrían imaginar ¿cuánto podría costar estas enseñanzas en el mundo empresarial y profesional hoy día?

Nuestra naturaleza es persuadir a los demás a “no intentarlo”, por millones de excusas, seguro tendrán una de ellas en este momento, para no leer este articulo, no dedicar 5 minutos a la superación personal y profesional de ustedes mismos. ¡5 Minutos!. Alguna vez escucharon frases como estas:

 Si no te portas bien, viene el coco y te comerá.
 Cuidado con esa corriente de aire frío, seguro te resfriarás.
 No confíes en la gente. Si se te acercan, seguro que sólo te querrán hacer daño.
 Te lo dije, que te equivocarías.
 ¡Oye! Ten mucho cuidado, te puedes caer y hacer daño.
 No necesito de tu ayuda.
 No lo lograrás.
 No eres capaz de hacerlo por ti sólo.

Realmente son frases desalentadoras. Las palabras en boca de un ser humano, son el arma más fuerte sobre la faz de la tierra, es tu decisión usarla para bien o para mal.

Prosiguiendo con mi relato, mi esposa, me ha pedido que llevara a Gian Luiggi al parque, para que se divierta, juegue y respire aire más fresco.

– Me parece muy bien, vístelo y nos vamos.

Le contesto yo.

Al cabo de un rato, entre llamados de atención, de arreglos y una lista de cuidados con el niño, no lo dejes solo, no permitas que esté con niños mayores que puedan hacerle daño; al fin estábamos listos y salimos.

Su rostro estaba iluminado, lleno de radiante felicidad, sólo estábamos rumbo a un parque cualquiera, a jugar!

Al llegar al esperado parque de diversiones, en menos de un segundo ya estaba jugando con otro grupo de niños, que habrían llegado más temprano, yo sólo lo miraba disfrutar de este día de parque. A mi lado, otro padre a quien también de seguro le habrían entregado una lista de cuidados para llevar a su hijo al parque.

Al cabo de un rato, en realidad no recuerdo cuanto, regresamos de nuevo a casa, hora de cenar y dormir para ir a clases. Me sorprendió gratamente que Gian Luiggi, comenzó a hablarme sobre su “amigo” Miguel, le presto su carro y que “yo quiero uno como ese, papá”, que también su “amiga” Ana, le dio un caramelo que tenia en su bolsillo, y que “cuando me traes otra vez”.

Paralelo a estas conversaciones, y la forma de hacer amigos sin temores, yo sentado junto aquel hombre, jamás supe su nombre, ni siquiera supe si hablaba o era mudo, ¡no crucé ni una sola palabra con ese quien podría ser un amigo más!

Es nuestro compromiso, nuestra misión, recuperar el niño que esta dentro de nosotros, el entusiasmo que le ponen en hacer cada cosa sin importar si caen en el intento, se paran y lo intentan otra vez, la constancia que le ponen a cada cosa que hacen. Es realmente interesante lograr, hacer florecer ese niño que llevamos dentro.

Ese niño, no le da importancia a la bolsa de valores, ni al precio del Euro, ni a la cotización de la cesta básica, la inflación, la sexualidad de mi pareja, las cuantas por pagar, a los kilos de más, a las arrugas en mi cara, sólo le interesa ¡VIVIR!. Vaya, que simplista es la emocionante sensación de vivir, ¿verdad?

Resulta impresionante, mirar a los ojos de un niño cuando te cuenta sus sueños, sin límites por demás, cuando menciona que quiere ser bombero, o policía, o vaquero, o viajar a la Luna para comérsela. ¡Ah, sabías que la Luna es de queso! Es maravilloso sólo poseer la mitad de esa emoción para conciliar tus sueños.

Un niño, al escuchar una música, canta y baila sin importarle si lo ven o no, si no sabe la letra, la inventa; lo importante es disfrutar de esa música en ese momento mágico.

Un niño, juega con un pedazo de papel y una piedra, y se convierte en un navegante de los siete mares, y visita los lugares más preciosos jamás visitados, en el patio de su casa.

Un niño, sólo necesita sueño para dormir, un beso de mamá y papá, el ángel de guarda que me cuida de noche y de día, y cerrar sus ojos. ¡Que momento tan mágico!

Un niño, al comienzo de la lluvia, corre, brinca y salta; busca el charco más grande, chapotea y se divierte.

Un niño, al borde la carretera, mira esos inmensos postes de electricidad, e imagina que es un robot con poderes mágicos, que salvará al mundo.

Un niño, posee la sonrisa más genuina y transparente sobre la faz de la tierra, que curaría el dolor más grande del alma.

Un niño, está siempre en una constante investigación, creación y comprobación de las cosas que pasan a su alrededor. Les suena conocido: “¿que estás haciendo, papá?”, “¿por qué, mamá?”, “¿para qué sirve esto, papá?”, “bendición, mamá”.

Un niño, con una pelota de papel, disputaría la final de mundial de fútbol en su cuarto, imaginando que es el jugador estelar.

Un niño, viajaría hasta el último confín del universo en busca de aventuras, amigos y alegrías, a bordo de su nave espacial.

Un niño, sólo dice te amo, cuando lo siente, y no espera que tu le digas lo mismo; sólo que lo sepas. Sin rencores, sin envidia, sin mentiras. ¿Quién desea que lo amen así? ¿Tú quieres?

Estamos dispuestos a florecer al niño que llevamos dentro y recuperar nuestros sueños de vida, recuperar la dicha de dejarte acariciar por el viento tu rostro, sentir la imperiosa necesidad de decir ¡Te Amo!, aunque me estén llamando la atención; no permite que nadie le haga daño. Sólo es un niño.

¿Ya comenzaste a buscar el niño que está dentro de ti? Yo lo estoy buscando. Comienza tú también.

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