El Pensamiento Sistémico es la semilla de la visión compartida

«Supongamos que fuésemos capaces de compartir significados libremente,
sin la compulsión de imponer nuestras ideas a los demás,
o consentir con puntos de vista que no compartimos.
Sin distorsiones, ni autoengaños.
¿No sería ésta un verdadera revolución cultural?».
D. Bohm

Estas estructuras organizacionales, así como también las que se están destacando al inicio del presente siglo y que se destacarán en el futuro inmediato, serán las que demuestren una alta capacidad de comprender cómo pueden ganar el compromiso voluntario -no impuesto- de sus más cercanos seguidores y -por supuesto- expandir su capacidad de aprendizaje, de las mejores realidades que se han puesto de moda y han sido exitosas por medio de un modelo mental altamente creativo e innovador, trayendo como consecuencia la eliminación de los acontecimientos que en el pasado no funcionaron.

En la actualidad, las naciones triunfadoras han logrado ese sitial de honor por cuanto han establecido en -todos sus estratos- los conceptos que constituyen la filosofía de la V Disciplina de!l Dr. Peter Senge, es decir, de las organizaciones inteligentes de aprendizaje. Las cuales se pueden resumir cada una de ellas de la siguiente manera: a) El Pensamiento Sistémico: ayuda a encontrar pautas y aprender a fortalecerlas o a cambiarlas de modo efectivo. Por desgracia, las personas se centran en las partes aisladas del sistema -ven con mucha facilidad el árbol, pero no tienen capacidad de percibir el bosque en toda su dimensión- y luego se asombran de que los esfuerzos fracasen, ya sea en la resolución de problemas o en el mantenimiento del éxito. El Pensamiento Sistémico también convierte a las otras cuatro disciplinas en un todo coherente, impidiéndoles convertirse en recursos tramposos o engañosos. Por eso es la más importante. b) El Dominio Personal: lleva aparejado un alto nivel de eficiencia, y quienes son eficientes pueden lograr los resultados deseados en forma consistente. En la búsqueda del dominio personal se esclarece y se profundiza la visión personal, se centraliza la energía, se desarrolla a paciencia -esta virtud está ausente en muchos líderes nacionales- y, en general, se encara la vida como un artista encara la creación de una obra de arte. c) Los Modelos Mentales: capacidad de comprender el mundo y actuar en él según nociones y supuestos que pueden estar implantados en lo profundo de la mente. Se puede no ser consciente del efecto que estos modelos ejercen en la percepción y conducta individual; sin embargo, pueden llevar a la gente hacia adelante o retenerlos en el pasado. d) La Visión Compartida: ninguna organización o nación crece si carece de objetivos, valores y misiones que se comparten con todos los miembros de la estructura informal. La definición de la visión o el carisma de un líder por sí mismo no bastan. Una visión auténtica desarrolla la excelencia y el aprendizaje sólo cuando la gente de la organización o nación quiere lograr esos objetivos. e) El Aprendizaje del Equipo: es frecuente que equipos formados por personas con un alto coeficiente intelectual tengan un coeficiente colectivo ínfimo. ¿Por qué? Porque no han aprendido a trabajar juntos. El verdadero aprendizaje comienza con el diálogo -no por la imposición-, cuando los miembros del equipo ponen a un lado las suposiciones individuales y piensan juntos para mejorar los procesos, planificar hacia el futuro o resolver los problemas.

El Pensamiento Sistémico es la piedra angular de la V Disciplina, por cuanto es la forma como piensan las organizaciones y las naciones inteligentes acerca de su mundo: ver las interrelaciones más que la cadena lineal causa-efecto y ver todo el proceso de cambio -en su totalidad- más que fotos instantáneas. Las organizaciones y naciones del futuro conciben y adoptan sus decisiones no basadas en el pensamiento lineal del líder, sino en la comprensión compartida de interrelaciones y patrones modernos -no de filosofías obsoletas del pasado- de cambio. Además, esta concepción contribuye a crear visiones compartidas -no reaccionar ante los cambios sino hacerlos-, aprendiendo a crear la realidad mediante las propias acciones participativas -no impuestas- orientadas a la consecución de los objetivos estratégicos formulados y digeridos -sanamente- por todas las personas que están comprometidas con el proceso; es decir, mediante una actuación sinérgica y alineada hacia los escenarios futuros deseados.

Este Pensamiento Sistémico contribuye a visualizar la visión compartida de la organización o nación, es la visión ideal de toda la gente. Es la imagen que se quiere alcanzar en el futuro y compartirla por medio de un proceso persuasivo -no impuesto- es la mejor forma de comprometer a las personas frente a ella, para que pueda ser realidad.

El líder democrático siempre estimula la coincidencia -necesaria e indispensable- entre la visión corporativa y la visión personal en el trabajo. La potencia de una visión compartida arrastra tras de sí modos de pensar y actuar; todas las personas tienen claramente cuál es el destino, y ningún tipo de incoherencia cognoscitiva existe en los miembros de los niveles estratégicos; en consecuencia, hay una sola forma de pensar. Expresado de otro modo: ¡Un modelo mental basado en el Pensamiento Sistémico!

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