“El sector agroalimentario venezolano ha tenido mala suerte con sus conductores”

Pudiéramos afirmar sin temor a equivocarnos que el sector agroalimentario venezolano ha tenido mala suerte con sus conductores, ya que a pesar de que los diferentes gobiernos afirman y algunos efectivamente, han intentado diseñar programas bien intencionados con el propósito de estabilizar los ingresos de los productores, estimular la producción y la productividad, y proveer alimentos a precios razonables para los consumidores; esos objetivos no se han logrado. Por el contrario, observamos un sector en donde los logros alcanzados han sido muy pocos y lo que impera es escasez o insuficiencia en el crecimiento de los principales productos agroalimentarios.

¿Las políticas implementadas por los diferentes gobiernos no han ayudado en la mejoría de la seguridad alimentaria de nuestro país?

Desde los sesenta en adelante, han sido establecidas diferentes políticas en un esfuerzo por conseguir esas metas, incluyendo fijación de precios a nivel de productor y congelamiento a nivel de consumidor, créditos subsidiados a los productores, condonación de las deudas e incremento de las importaciones aprovechando los diferentes controles de cambio. Esa combinación de políticas ha sido efectiva parcialmente en el logro de una meta; el proveer de productos a precios más bajos al consumidor. Sin embargo, no han tenido éxito en otra meta importante, aquella del autoabastecimiento de los productos a los bajos precios administrados.

Entonces… ¿Esto trae como consecuencia que se estanque la producción nacional?

Los productores han aumentado la producción en respuesta a los aumentos en los precios. Sin embargo, una razón por la que las políticas no han obtenido los efectos deseados con el incremento en los precios permitidos a los productores ha sido porque, estos han sido parcialmente desplazados por el aumento más grande en el nivel de los precios de los insumos a nivel de productor. Inclusive aquellos productores, que han estado introduciendo o usando sistemas más novedosos de producción, pierden dinero en muchos casos. Consecuencialmente el nivel de productividad es bajo.

¿Y cuál fue la respuesta de los productores nacionales en consecuencia de dichas políticas y regulaciones?

La oferta ha resultado ser inelástica a los precios recibidos por los productores. Esto es un indicador de que los productores no respondieron mucho a los precios estipulados para la producción nacional. Así los aumentos de precios deben ser mucho mayores para inducir los aumentos deseados en la producción. Sin embargo, también debería reconocerse que existe un retraso en el tiempo de respuesta en la cadena agroalimentaria.

¿Dicha problemática afecta sólo a los productores?

No sólo a los productores, sino a los intermediarios también, ya que ambos están supuestos a tener el mismo objetivo, lograr mayores beneficios económicos. Aunque los gobiernos han usado la figura de los precios regulados como incentivo a los productores para incrementar la producción, su afecto ha sido disminuido por el efecto del precio controlado de los productos a nivel de consumidor. Los intermediarios han entendido que no podían pagar más del precio regulado a los productores sin reducir sus beneficios, o en su defecto, vender el producto a un mayor precio forzando a que el vendedor final venda por encima del precio controlado al consumidor. En esencia una política de precios regulados se ha traducido en una de precios máximo a los productores que no los estimula a incentivar la producción, sino que por el contrario lo que genera es una oferta a precios mayores a los controlados por los consumidores o en su defecto, la escasez.

Si existe un “bloqueo” a nivel de producción nacional, obviamente se han incrementado las importaciones ¿Cómo ha sido tal efecto?

Las importaciones se han acentuado considerablemente en los últimos años, trayendo como consecuencia una desmotivación e incertidumbre al productor nacional que no ve compensado sus esfuerzos y alentando la posibilidad de un desmantelamiento de la infraestructura productiva del sector en Venezuela. En general, pudiese decirse que los gobiernos han estado proveyendo incentivos para la producción y el consumo de una manera que la oferta y la demanda no se han podido igualar. Parece también que, al mismo tiempo, no ha sido dada la suficiente atención a técnicas más efectivas que resultarían en una producción más eficiente.

¿Cuál sería la mejor manera de incentivar la producción nacional y garantizar así la seguridad alimentaria?

Me parece que es tiempo de actuar concienzudamente y apoyar al productor que es al que hay que estimular a continuar produciendo y fortaleciéndose, de lo contrario no habrá nunca una oferta suficiente con buenos precios sino se le ayuda a ser eficiente en su actividad. En cuanto a la seguridad alimentaria, la única forma de garantizarla es mediante la invitación a aumentar la producción y la productividad en el sector, evitando, por ser fórmulas ensayadas en el pasado y que no han dado resultados, la fijación de precios al productor y el congelamiento de los precios al consumidor. Y que si hay que subsidiar a alguien para que los precios al consumidor final no continúen aumentando, es al productor.

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