Seguridad Alimentaria: Una alarma que recorre el mundo

La seguridad alimentaria es un concepto repetido incesantemente este último año, no sólo en nuestro país sino a nivel mundial. Durante el año pasado y lo transcurrido de éste se han producido violentas subidas de precios como consecuencia de la escasez de los alimentos a nivel mundial provocando una crisis alimentaria en las regiones más pobres, además de inestabilidad política y disturbios sociales en varios países.

Entre los motivos causantes de tan lamentable situación se incluyen las cosechas precarias en varias partes del mundo, la creciente demanda por biocombustibles en países desarrollados y el aumento de la clase media en poblaciones de Asia, quienes han variado sus hábitos alimenticios, exigiendo mayor variedad y más carne en sus dietas, provocando una demanda mayor de recursos agrícolas.

Asimismo, el aumento continuo del precio del petróleo ha acrecentado los costos de los fertilizantes y el transporte de los productos. Estos factores, unidos a la caída de las reservas de alimentos han contribuido a aumentos a nivel mundial de los precios.

La Cumbre Mundial sobre la Alimentación, que concluyó el pasado 13 de junio, convocó a la formación de una alianza internacional para acelerar la acción por reducir el hambre en el mundo. También el Director General de la FAO, Dr. Jacques Diouf, señaló que “es necesaria la inversión del sector privado para eliminar el hambre”. Para paliar sus consecuencias inmediatas en al menos 36 países que están al borde del hambre, la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, (FAO), promotora del encuentro, pidió 30.000 millones de dólares a los países donantes.

Y no sólo dichas cumbres, mandatarios nacionales y población en general se encuentran alarmados por tal situación, también la iglesia católica liderada por el Papa Benedicto XVI se pronunció diciendo que “el hambre y la malnutrición son inaceptables en un mundo que dispone de niveles de producción, recursos y conocimientos suficientes para poner final a tal drama y a sus consecuencias».

En el caso concreto de Venezuela, diera la impresión que las políticas que ha aplicado el Gobierno para estimular la producción alimenticia no han dado los frutos esperados, ya que se observa un desequilibrio representado por un consumo mayor que la producción.

Las políticas implementadas por el Gobierno en aras de “mejorar” la producción alimentaria, como la regulación de precios y el control cambiario no han tenido los efectos esperados. Dichas políticas han sido insuficientes para alentar la producción y así cubrir las demandas de la población. La reacción del gobierno ha sido incrementar las importaciones pero ha desalentado la producción interna. Aunado a eso, debemos decir que la distribución y comercialización de alimentos a través de las cadenas populares como Mercal, ha dejado de ser una política alimentaria idónea.

Para garantizar la “seguridad alimentaria” en nuestro país, sería necesario confirmar que existen cuatro dimensiones que funcionan correctamente, como lo son: primero la disponibilidad, (producción interior, capacidad de importación, de almacenamiento y ayuda alimentaria), segundo el acceso a los alimentos o capacidad para adquirirlos, (en otros términos, los alimentos deben estar disponibles a toda la población, física y económicamente, en el momento oportuno), tercero estabilidad de la oferta (independiente de las variaciones climáticas y sin excesiva variación de los precios) y por último la salubridad, buena calidad, e inocuidad de los alimentos, (higiene, principalmente acceso al agua).
Para tener la impresión de la gente acerca de esta temática hemos procedido a entrevistar algunas personas e iniciar con una representante del sexo femenino, quien en este caso asume la responsabilidad de un hogar, no sólo en el aspecto de “ama de casa” sino también en el aspecto “laboral”. Es por ello que para ahondar un poco en cómo la “seguridad alimentaria” afecta en los hogares venezolanos, entrevistamos a la Sra. Alba de Martínez, Ama de casa, quien afirma que realiza “maromas para conseguir el mercado completo”.

Según su experiencia como ama de casa, ¿Cómo observa el panorama mundial en cuanto a la alimentación y cómo dicha situación ha afectado en su bolsillo?

Hay escasez de comida tanto que llega al punto de ser exagerado…además de eso los precios están sumamente altos, esto trae como consecuencia que las personas no pueden adquirir lo que desean sino lo que el mercado ofrece y a veces el precio es tan alto que no se puede comprar… de manera tal que la alimentación que debería ser balanceada no lo es y su tendencia podría decirse que es hacia la mala alimentación. Yo siempre busco una dieta balanceada en la medida de lo posible, tratando de adquirir los mejores alimentos ya que todos sabemos que la alimentación debe ser de todos los grupos básicos y cada vez hay menos alimentos. Además al pasar el tiempo vemos que los precios suben considerablemente.

¿Cree usted que actualmente Venezuela produce alimentos que abastecen la cesta básica?

No lo creo, casi todo lo que compro, es principalmente de lo que importamos, no hay producción nacional. Los aceites de comer, por ejemplo, se consiguen de mala calidad los nacionales y los buenos son importados. La producción nacional no abastece el mercado lo que se traduce en escasez. Por eso creo que la seguridad alimentaria es una farsa. Yo no voy a Mercal ni que me obliguen, tampoco hago cola a menos que sea una emergencia. Uno se ve en la necesidad de hacer romería por los mercados. La regulación de precios es una pantalla muy grande porque lo que no consigues en los mercados o en las grandes cadenas, lo encuentras en los buhoneros a los precios que ellos exigen o mejor dicho al sobreprecio que ellos pongan.

Desde su punto de vista personal, ¿Cuál sería la solución para dicho problema existente sobre la seguridad alimentaria en nuestro país?

Seria implementar medidas por parte del Gobierno de concertación con los productores nacionales para incrementar la producción dejando de lado la política de amedrentar a los productores amenazándolos con expropiarlos ni con invadirlos ya que el que tiene mucho dinero sencillamente se va del país buscando un lugar que le brinde seguridad y el mediano productor abandona lo que tiene, porque pone en riesgo todo su patrimonio por ello se ven tantas empresas abandonadas o fincas deterioradas.

Con la finalidad de evaluar la importancia de este tema en la economía actual, procedimos a entrevistar a un comerciante, dueño de un pequeño Supermercado, que actúa como ente intermediario entre el productor y el consumidor. Abordamos a nuestro entrevistado, Joao Albino Goncalves con la primera pregunta:

Según su experiencia en el ámbito comercial, ¿Cuál cree usted que es la tendencia alimentaria mundial?

Fíjate que la tendencia alimentaria mundial depende de los países y sus costumbres alimenticias, por ejemplo, hay países que se inclinan por los granos y hay otros que son carnívoros. Ahora el panorama mundial se observa cada vez más oscuro, nunca había tanta escasez de alimentos como la hay actualmente.

Bien, en cuanto a nuestro país ¿Cómo es el comportamiento del venezolano en su dieta alimentaria, y cómo esta ha evolucionado a través del tiempo?

El venezolano es muy carnívoro, los granos han quedado de segundo lugar y eso lo reflejo en mis ventas. La mayoría de los consumidores compra un kilo de bistec y lo acompaña con pasta, en vez de comprar granos que son económicos y nutritivos. Y bueno con respecto a la evolución a través del tiempo, considero que ahora el venezolano come muchos enlatados por su horario de trabajo, ritmo de vida y costos.

¿Considera usted que nuestro país produce todos los alimentos que usted oferta en su negocio?

No, el 80% de los alimentos que consumimos son importados, por ejemplo, la caraota negra, la caraota roja, la lenteja, sólo por nombrar algunos. Hay más importación que producción porque el agricultor no tiene estímulo de producción por parte del estado. Además de vernos afectados por la regulación de precios, esta política ha acelerado increíblemente la escasez de productos y el sobreprecio, porque la inflación aumenta en nuestro país por lo tanto todo sube, además que al no haber producción, los precios automáticamente aumentan. Para mi punto de vista personal son políticas erradas.

¿Considera usted que actualmente en nuestro país es más barato importar que producir?

Si, es más barato importar que producir, ya que los productos que vienen de afuera son más económicos, a pesar de los aranceles de impuestos que hay que cancelar, y claro los productores nacionales no tienen apoyo por parte del gobierno, más la regulación, más el control cambiario, más las expropiaciones, entonces es obvio que no habrá producción, nos queda importar, porque a la final yo tengo que vender.

¿Cuál cree usted que sería la solución para ofrecer un mercado estable en la venta y compra de alimentos?

Yo considero que la solución sería por parte del Gobierno, que éste incremente créditos a los industriales y agricultores para que exista producción de alimentos y competencia de productos, y así poder gozar de un mercado rico y autóctono, y bueno en un futuro cuando se estabilice la economía pues exportar productos nacionales.

Buscando el punto de vista de un estudiado en la materia, nos dirigimos a Juan José Arciniega, Economista y Ejecutivo PYME del Banco Mercantil quien puntualizó que hablar de seguridad alimentaria “es complejo pues hay que conocer los factores, la problemática, las cifras y la solución”.

Según su experiencia como economista ¿Cuál cree usted que es la tendencia alimentaria mundial?

Es muy complejo explicártelo debido a las diferencias entre los países y sus aspectos nativos; es prácticamente imposible hacer comparaciones consistentes entre modelos a nivel mundial. La heterogeneidad de los modelos es impresionante, pero básicamente podría decirte que actualmente el mundo entero sufre una gran escasez a nivel alimentario, el alza de los precios del petróleo ha traído grande repercusiones en el estómago de los seres humanos.

Ahora en cuanto a nuestro país ¿Cómo es el comportamiento del venezolano en cuanto al aspecto alimenticio?

Una arepa con queso acompañada de un café negro o con leche en el desayuno; carne molida, bistec o pollo con arroz y tajadas acompañada con agua en el almuerzo y nuevamente arepa o pan para la cena, constituyen el menú típico diario de los venezolanos, según lo evidencia la Encuesta Nacional de Presupuestos Familiares, que publicó el Banco Central de Venezuela. Los datos permiten hacer una radiografía de los hábitos alimentarios del venezolano y concluir que les encantan los carbohidratos y algunas proteínas, pero dejan por fuera alimentos tan esenciales como los vegetales y las frutas. Aunque el BCV recabó esos datos hace dos años, no cabe duda de que así comemos los venezolanos.

¿Venezuela produce alimentos que incrementen la actividad económica del país?

De que produce, produce. Mas no son variables que afecten en la economía de Venezuela, todos sabemos que vivimos del petróleo, que hay muchísimo dinero en la calle y que las producciones nacionales agrícolas se encuentran estancadas. Es importante destacar que los controles de precios son sólo una medida a medio camino. En una economía capitalista, como la venezolana, cualquier intento de imponer control de precios, no estará contribuyendo sino afectando primero al productor, luego al comerciante y finalmente al consumidor. Además el control cambiario, política implementada con un fin de “reorganizar” las divisas de nuestro país, no ha sido mas que otro bloqueo económico para que se puedan importar productos que escasean y que son necesarios para la cesta básica alimenticia del venezolano.

¿Existe alguna solución para dicha problemática, qué sugiere?

Solución rápida, no la hay; yo creo que el Estado debe organizarse y llegar a un acuerdo con el sector privado y sus productores, porque la regulación afecta, el control cambiario también, las tasas de interés bancarias, entonces mi opinión sería organizarse y luego plantear algún plan de acción donde todos salgamos beneficiados, exista abastecimiento de alimentos, a un precio moderado y podamos ser un país exportador de petróleo y de alimentos.

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