“Recuerde que de usted depende ver los problemas como una oportunidad y no como una amenaza” Ch. Páez

¿Por qué a algunas personas las afectan unas cosas y a otras no? ¿Por qué muchos se sienten ansiosos ante cualquier evento y otros responden de manera tranquila? ¿Por qué en ocasiones las crisis generan pérdida de la tranquilidad, la salud o el bienestar independientemente de su magnitud y duración, incluso hasta llegar a poner a las personas en una situación de parálisis; mientras que en otras, la adversidad se convierte en una herramienta para proyectarse al futuro, generar nuevos aprendizajes y permitir que se  salga fortalecidos?

Las respuestas a las inquietudes anteriores tienen relación directa con El Síndrome Burnout (quemado, fundido) es un tipo de estrés laboral, un estado de agotamiento físico, emocional o mental que tiene consecuencias en la autoestima, y está caracterizado por un proceso paulatino, por el cual las personas pierden interés en sus tareas, el sentido de responsabilidad y pueden hasta llegar a profundas depresiones. Lo que está pasando actualmente con el pueblo venezolano.



El Síndrome de Desgaste Profesional​ (en inglés “occupational burnout”), es un padecimiento que a grandes rasgos consistiría en la presencia de una respuesta prolongada de estrés en el organismo ante los factores estresantes emocionales e interpersonales que se presentan en el trabajo, que incluye fatiga crónica,  ineficacia y negación de lo ocurrido.

Este efecto acontece no sólo en el ámbito laboral (en donde ha sido detallado magníficamente por los profesionales de las ciencias médicas; por esto, se empieza  divulgando lo que han descrito los galenos y luego se tratará en la revisión de su provocación en la población de un país).



Este síndrome no se encuentra reconocido en el Manual Diagnòstico y Estadìstico de los Trastornos Mentales (DSM, por sus siglas en inglés) )  aunque sí es mencionado brevemente en la Clasificaciòn Internacional de Enfermedades  bajo el código Z 73.0, pero dentro del apartado asociado a “problemas relacionados con el manejo de las dificultades de la vida”. Como es el caso actual de Venezuela que son tan críticas las dificultades que la población está al borde del caos y la desesperación. (hambruna, inseguridad, hiperinflación, muertes de niños, adultos y ancianos por falta de medicinas,etc).

Cabe indicar eso sí, que en algunos países europeos a los pacientes con desgaste profesional se les diagnostica con el síndrome de neurastenia  (ICD-10, código F 48.0) siempre que sus síntomas estén asociados al trabajo,​ en concordancia con la lógica de planteamientos presentes en algunas investigaciones, que la vinculan con el Síndrome de Burnout, considerándolo, por lo tanto, como una forma de enfermedad mental.

Entre desgaste profesional y estrés los conceptos son muy diferentes. Las concepciones del desgaste profesional son las siguientes: falta de implicación; embotellamiento emocional; el daño emocional es el sustrato primario; el agotamiento afecta a la motivación y a la energía psíquica; la depresión en el desgaste profesional es como una pérdida de ideales de referencia-tristeza y sólo tiene efectos negativos. Por su parte, el estrés se conceptualiza de la siguiente manera: sobreimplicación en los problemas; hiperactividad emocional; el daño fisiológico es el sustrato primario; agotamiento o falta de energía física; la depresión puede entenderse como reacción a preservar las energías físicas y puede tener efectos positivos en exposiciones moderadas (eustrés)

El síndrome del trabajador quemado o Burnout es un tipo de estrés muy prevalente entre las personas involucradas con el ámbito social y terapéutico. Es una combinación de agotamiento emocional, falta de empatía y bajo sentido del logro personal y profesional, con efectos negativos importantes para la vida profesional y personal de quien lo sufre. Características del venezolano actual.

En el inicio del primer párrafo se escribió que se podía traducir el Síndrome Burnout, como quemado y/o fundido. Siendo la connotación de quemado, como la persona o cosa que ha sufrido quemaduras; mientras que la de fundido  es: agotado, muy cansado. Debido a la crisis que se está viviendo en Venezuela, el país está:  ¡agotado, muy cansado!. Todos los síntomas expuestos en el aparte anterior profesionales, técnicos, trabajadores y la colectividad en general los están  sufriendo con una incidencia muy peligrosa para la sobrevivencia humana. La población venezolana   está ¡acabada, enervada!

Los profesionales (psiquiatras, psicólogos, sociólogos) que en su trabajo entran en contacto con el sufrimiento humano, y que para el desarrollo de sus funciones ponen en juego sus emociones, son más vulnerables a padecer distress y/o síndrome de agotamiento profesional si no se plantean mecanismos y estrategias de prevención.

Como primer mecanismo de prevención del Burnout (agotamiento, cansancio, etc) se plantearía el trabajo en equipo colaborativo -a través del grupo familiar, de las comunidades, gremios, etc-  y que en éste, se desarrolle un clima óptimo de mutua ayuda donde las responsabilidades sean compartidas y haya alternancia dentro de las funciones, en esta estructura humana es fundamental que exista una buena coordinación entre los diferentes miembros y que se compartan objetivos comunes, etc. La pésima realidad actual venezolana reclama un cambio en el estilo de gestión  de los líderes de este régimen, para tratar de salir de este caos, desastre, etc.

La población venezolana está desgastada, exhausta y “quemada”. Ha de entenderse como una respuesta al estrés crónico causado por la situación país, caracterizada por la super hiperinflación, inseguridad, pésima atención asistencial, la cada día peor calidad de vida, las malísimas relaciones entre los usuarios de los servicios públicos y los funcionarios, el estrangulamiento de las universidades autónomas y democráticas, los problemas psicológicos propios del contexto social  no han recibido suficiente atención, por todo eso y mucho más se siente las consecuencias del Síndrome de Burnout (agotamiento, cansancio, frustración).

El estilo actitudinal se ve influenciado por un lado, por la manera como las circunstancias externas afectan a las personas y la forma como se gestionan está asociada a los rasgos de personalidad (muchos heredados) que llevan a actuar de cierto modo. Por ejemplo, algunos son más sensibles y tienen percepciones internas o intuiciones más agudas que los llevan a sentirse más afectados por lo que ocurre alrededor. También depende de la frecuencia e intensidad de las experiencias vividas y el momento personal en que ellas ocurran.

Múltiples investigaciones sobre el comportamiento humano muestran que a pesar de lo inevitable que resulten los problemas y las dificultades, lo que sí se puede elegir es la forma cómo se enfrentan, los recursos que se usan o el enfoque con el cual se valora lo que pasa.

El impacto de las situaciones a las que se ven las personas  abocadas a lo largo de sus vidas depende en gran parte de la percepción que se tiene acerca de ellas. Las nuevas tendencias de la psicología muestran que es posible hacer una reflexión constructiva de las dificultades y lograr que estas sean oportunidades para aprender y crecer. Con la situación país actual, es poco probable que los tratadista del comportamiento humano puedan aplicar algunas de las técnicas mencionadas anteriormente.

Dentro de esta caótica situación venezolana, cabe preguntarse; ¿Cómo lograrlo? Parte del esfuerzo está en ver los problemas o las contrariedades como una oportunidad y no como una amenaza: interpretarlos desde otros ángulos, verlos en perspectiva, tomar una sana distancia o encontrar lo positivo de las situaciones difíciles, desestabilizadoras e incluso traumáticas. Y no perder de vista el dicho popular: “no hay mal que dure cien años”.

Y sobre todo que se diseñe e implemente un cambio de 180º en el estilo de la gestión pública