“La prensa debe actuar también como fiscal
de la moral pública y freno de las pasiones”.

 “La prensa es la artillería del pensamiento”.

Simón Bolívar

Sólo en un estado democrático se da la circunstancia de que los ciudadanos están sometidos a la autoridad del Estado y son, a la vez, libres. Esta circunstancia es posible, porque, en una democracia, es la propia voluntad de los ciudadanos la que legisla y gobierna sobre los mismos. Ello les permite ser "súbditos" y "ciudadanos" al mismo tiempo, estar obligados a obedecer sin dejar de ser libres por ello.

Se llama “libertad de expresión”, al derecho a manifestar libremente las opiniones y convicciones de toda índole, incluso las políticas. Es fácil entender que sin libertad de expresión no puede haber democracia, pues toda democracia supone el derecho de los ciudadanos a participar en el Gobierno y este derecho no se podría ejercer, si los ciudadanos no pudiesen expresar libremente sus opiniones y convicciones políticas. En este sentido, todo ataque a la libertad de expresión por parte de particulares o de los poderes públicos puede considerarse ataque contra la democracia.

En los 15 años de este régimen socialista, la libertad de prensa ha disminuido, por lo menos así, se observa en los últimos tiempos a través de distintos mecanismos que han permitido al régimen presionar tanto a medios de comunicación como a periodistas. Entre esos mecanismos puede mencionarse la falta de acceso a las fuentes informativas del sector oficial, limitación que afecta por igual a todos los medios de comunicación privados.

El más reciente mecanismo es el control de las divisas para la adquisición de insumos para los periódicos –donde está, entre otros, El Carabobeño– donde se incluye desde papel hasta tinta, lo que ha afectado la periodicidad, el tiraje y hasta el formato.

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