"El gran reto que tendremos en estos días es,
dejando las diferencias coyunturales a un lado,
buscar los puntos de convergencia que nos permitan
luchar unidos contra la desigualdad, la falta
de oportunidades y la delincuencia".

J. C. Varela

Presidente de Panamá

La VII Cumbre de las Américas, cumplida en Panamá bajo el lema "Prosperidad con Equidad", donde el Presidente del país anfitrión expresó -entre otras- la siguiente idea: -“Estoy convencido que los gobernantes americanos deben unir voluntades y sumar esfuerzos para combatir las amenazas y retos que enfrenta la región que son la desigualdad y el avance del crimen organizado".

"La prosperidad que vive nuestro continente no ha sido suficientemente compartida y queremos que sea más la población beneficiada para que dicha prosperidad sea duradera", aseveró el jefe de estado panameño.

Este lema de “Prosperidad con Equidad” no fue compartido por todos los jefes de estado que estuvieron presentes en dicha cumbre, por cuanto en los discursos oficiales se pudo apreciar claramente la diferencia entre el liderazgo de un verdadero estadista –como es el caso, entre otros, del líder anfitrión– y los líderes populistas.

La interrogante clave que se deriva del tema central de esta cumbre es la siguiente: ¿Qué tipo de dirigentes y gobernantes requiere el hemisferio americano para cumplir con el principio de prosperidad y equidad? Sin lugar a dudas, la respuesta es: ¡se requieren líderes estadistas y no populistas!

El estadista por antonomasia es un líder; sin embargo, a la inversa, un líder no necesariamente es un estadista. Donde el entendimiento de las nuevas dinámicas de la sociedad de la información y el saber, donde la especialización del conocimiento conlleva al encuentro de líderes y no del “líder”. Así mismo, el mundo no se encuentra a la espera de un particular estadista, sino de un grupo plural y multidisciplinario de dirigentes con una gran visión a largo plazo.

El populismo es un sistema que se ha usado para gobernar un país con una gran parte de su población en estado de pobreza, pero con cierto grado de instrucción política. No es el único y tiene muchas modalidades. Es un término político usado para designar corrientes heterogéneas, pero caracterizadas por su aversión discursiva o real a las élites económicas e intelectuales, su rechazo de los partidos tradicionales, su denuncia de la corrupción política por parte de las clases privilegiadas y su constante apelación al “pueblo” como fuente de poder. Los personajes populistas se caracterizan porque afirman enfocarse en el pueblo y velar por éste.

Esta diferencia de líderes se pudo apreciar por la terminología usada en los respectivos discursos de los mandatarios participantes a dicha cumbre.

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