Fuga de Talentos en Latinoamérica

El proceso de globalización en el mundo está permitiendo que profesionales altamente cualificados busquen mejores condiciones en el mercado laboral y competitivo. Por ello, es que cada día las empresas internacionales buscan personal altamente capacitado en distintos lugares del mundo a fin de mejorar sus productos y obtener resultados de calidad.

En este sentido, la migración de científicos, investigadores, en el mundo moderno es conocido como la fuga de cerebros y la circulación de talentos, y es además, uno de los temas, en los cuales se pone mayor énfasis y al mismo tiempo constituye espacio de discusión dentro de las agendas políticas y científicas, tecnológicas y de Educación Superior de los países desarrollados y países subdesarrollados.

En efecto, la Enciclopedia Británica ( 1998 ) sostiene: “La fuga de cerebros es entendida como la salida de las personas educadas o profesionales de un campo, sector económico, hacia otro, generalmente para conseguir mejores condiciones de vida o salarios”. Otros estudios expresan: “como la migración de individuos altamente calificados de países en vías de desarrollo hacia las naciones industrializadas y por lo tanto es una pérdida del capital humano para el país emisor”.

Por otra parte, en América Latina el debate sobre el traslado de talentos no es nuevo, el asunto tiene cierta antigüedad, debido a que ya en la década de los 70, el fenómeno se venia presentando. Así mismo, una gran cantidad de estudios confirman, que los Estados Unidos continúa siendo el principal polo, centro de atracción o imán para el talento latinoamericano; es decir que atrae a más de un 60% de los profesionales altamente calificados y empresarios de la región que van a vivir al exterior. Otro dato interesante señala que a pesar de que los Estados Unidos es el primer destino de circulación de cerebros, tanto de Europa como de Latinoamérica; éstos tienden a ser atraídos sólo por unos pocos lugares. California, Nueva York, Massachussets, continúan siendo los destinos favoritos para los investigadores Europeos y sureños. Estos lugares, por lo demás, parecen tener cierta dinámica especifica que les da ventaja competitiva sobre otros centros.

Para Houssay (1989 ) afirma: “El problema de la fuga de cerebros resulta muy grave para las naciones en desarrollo, pues les priva de elementos que deberían actuar, en el propio medio, como factores decisivos de la evolución que deben conducirlas hacia más altos niveles de progreso económico y organización social”. De lo anterior resalta que la migración ha existido en todas las épocas de la humanidad y tuvo efectos benéficos, ya que por élla muchos grandes sabios y otros profesionales pudieron progresar y expandir su conocimiento y acelerar el desarrollo de la ciencia y el progreso de las naciones. En general conviene recordar que la inmigración científica Europea fue la causa del desarrollo de los Estados Unidos y otras naciones, como Japón, los cuales aprovecharon las migraciones para formar sus científicos y técnicos profesionales en el exterior. De igual manera, a pesar de la diversidad de lecturas, el desarrollo científico de América Latina se debió inicialmente a la circulación de talentos Europeos.

Dentro de este contexto, la migración de talentos puede tener diversas lecturas. En primer lugar una pérdida del capital humano mina y obstaculiza las estrategias de desarrollo de los países en desarrollo. En segundo lugar la Teoría de la Dependencia consideraba que la migración de talentos era considerada como otra dimensión del saqueo del sur, ya que la fuga de cerebros costaba a los países en desarrollo millones de dólares por año invertidos en la formación de quienes luego se incorporan a la fuerza de trabajo calificada de los países del Norte. Finalmente, se suma, la globalización donde hoy en día la gente se mueve más, los recursos económicos cruzan las fronteras y forman parte de la creciente internacionalización de las diversas actividades.

Según estudios del Banco Mundial ( 1999 ) sostiene: “Que más de un millón de estudiantes de países subdesarrollados cursan estudios en el extranjeros y muchos de éllos especialmente los que obtienen postgrados y doctorados casi nunca regresan al país natal, donde las oportunidades de estudios suelen ser escasas y los sueldos y salarios son bajos. Algunos de los mejores alumnos formados en los países en desarrollo emigran por las mismas razones. Ambos tipos de emigrantes representan una pérdida importante, que resulta aun más grave por el hecho que su educación muchas veces es total o parcialmente subvencionada por el Estado”. El mismo estudio en cuestión insiste que el 14% de los graduados universitarios de México residen en el exterior. Colombia 12% , Ecuador 11%, Chile 4% y los porcentajes más altos se encuentran en Centroamérica y el Caribe.

Caso venezolano
Como se sabe, desde que el venezolano comienza acudir a los centros de estudios, aprende que su principal producto de exportación es el petróleo; sin embargo, desde hace un tiempo, los países del primer mundo han venido absorbiendo otro recurso del suelo de Simón Bolívar como lo es el capital humano. Cabe destacar que hasta hace unos 10 años, Venezuela era un país que su migración era prácticamente reducida, por las excelentes condiciones sociopolíticas, que permitían a los ciudadanos tener esperanzas, crecer con posibilidades de mejorías y aumentar su calidad de vida. No obstante, en el país en los últimos años, se ha venido produciendo un proceso de descapitalización o fuga de talentos, los cuales se marchan buscando nuevas y seguras oportunidades en otras tierras. Diversas son las razones, entre ellas destacan: el deterioro progresivo en los ámbitos socioeconómicos y políticos, que conlleva a que se ponga en riesgo la competitividad del presente y futuro del país. La existencia de importantes diferencias salariales en los países receptores, el desempleo, la falta de oportunidades en los países de origen; así como la globalización, la inseguridad, la falta de estímulos, la persecución política, el deslave en la empresa estatal de petróleo, la falta de reconocimiento de meritos, entre otras.

Adicionalmente, para ilustrar lo planteado, basta con ver en el ambiente, como amistades, vecinos, conocidos y familiares que por una u otras razones, han abandonado el país; otros se encuentran en preparativos, o están en planes. De la misma manera, algunas encuestas dan a conocer que 6 de cada 10 jóvenes han expresado su deseo o inquietud de emigrar a hacia otros países, en búsqueda de mejorar su situación socioeconómica y consolidar su presente y futuro.

Por otro lado, recientes investigaciones del Ministerio de Ciencia y Tecnología de Venezuela señalan: “Que el actual déficit de científicos en las áreas académicas e industriales tienen un importante factor de dependencia, con el hecho de que alrededor del 45% de los becarios en el exterior, se quedan en los países donde efectuaron el postgrado”. De manera principal en Estados Unidos, España, Inglaterra, Canadá y Francia.

Otra reflexión apunta hacia la interrogante en cuanto a la necesidad que el país tiene de investigadores. Venezuela, en los actuales momentos, necesita de 20.000 a 80.000 investigadores activos, si se calcula la propuesta de la UNESCO de uno a dos investigadores por cada 100 habitantes. ( Bishop, 1993 ). El CONICIT reconoce solamente 1000 investigadores por año.

En resumidas cuentas, la circulación de talentos o cerebros va a continuar les guste o no les guste; el talento científico y tecnológico se mueve tan libremente y con independencia como se mueven los capitales en busca de focos de actividad y oportunidad. Así se piensa en países como Taiwán, Malasia, y los Industrializados como Alemania, Canadá y Japón. En todo caso los países deben prepararse para asumir el reto.

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