Incertidumbre política y vaivenes del precio petrolero

Asdrúbal Oliveros / Socio director de Ecoanalítica – En el último trimestre del año se encienden las alarmas en Venezuela. Con la excusa de la presentación del proyecto de Ley de Presupuesto por parte del Ejecutivo Nacional, los actores económicos comienzan a evaluar cómo será el desempeño del próximo año, especialmente en dos variables fundamentales: precio petrolero y tipo de cambio. En esta ocasión, existe un elemento adicional de suma importancia que plantea una gran inquietud: cómo será el desempeño del ganador de las presidenciales en los meses siguientes. En economía, las cosas no cambian tan rápidamente. En la situación actual, un factor cobra más vigencia que nunca: solo un precio petrolero alto y creciente evita que colapse el modelo económico vigente de los últimos años.

Nos hemos acostumbrado a ser vulnerables, dependientes. Es necesario tomar en cuenta una nueva premisa. Es como si hubiese un nuevo mandamiento, una nueva regla de oro para nuestro país: si el precio petrolero sobrepasa los US$ 100 por barril, existe una especie de hilo delgado que nos sostiene; la economía se mantiene. Ahora, si el precio petrolero se ubica entre US$ 90 y US$ 100 por barril, estaríamos como aquel paciente en coma que no despierta, en una economía estancada y endeudada. Si por el contrario, el precio del petróleo cae más allá del piso de los US$ 90 por barril, la recesión estaría a la vuelta de la esquina.

Entonces, el desempeño de la economía venezolana para 2013 puede resumirse en las siguientes premisas:

1. Producto Interno Bruto: Avizoramos un menor crecimiento de la actividad económica impactado por precios petroleros estancados y un ajuste en la tasa de cambio.
2. Inflación y tipo de cambio: La inflación podría repuntar a niveles superiores a 25%. Mantenemos nuestra tesis de que el Ejecutivo devaluará en el primer bimestre, con un ajuste al alza en el tipo de cambio ponderado de la economía entre 30% y 40%.
3. Gestión fiscal: Para compensar la devaluación, habrá mayor ejecución del gasto público, por lo que también se eleva el déficit fiscal.
4. Balanza de pagos: Para 2013 mejora la cuenta corriente, producto del desempeño de las exportaciones petroleras y de la caída en las importaciones. Estimamos a la baja el déficit en la cuenta capital en los próximos años.

En fin, el mundo y Venezuela podrían tener un próximo año complicado. Sin embargo y aunque suene a cliché, ni el mundo ni Venezuela se acaban en 2013. De manera que la incertidumbre seguirá marcando la pauta tanto de nuestros incentivos como de nuestras expectativas.
Varios puntos nos hacen ser optimistas respecto al futuro.

En primer lugar, Venezuela tiene un elevado potencial de crecimiento, existe una capacidad ociosa en el sector privado, producto del contexto económico que se ha vivido en los últimos años, en el cual la inversión no ha crecido en forma suficiente. Un cambio en las reglas de juego impulsaría la inversión.

En segundo lugar, el potencial petrolero y la capacidad que tiene Venezuela en el corto plazo de incrementar la producción.

Por último y no menos importante, la perspectiva futura de los precios petroleros y el bono demográfico que vive Venezuela. Dos elementos claves para que Venezuela pueda realizar los cambios necesarios a fin de retomar la senda del crecimiento.

Fuente: http://www.producto.com.ve/opinion-de-terceros/incertidumbre-politica-y-vaivenes-del-precio-petrolero

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