Innovar… ¿quién y para qué…?

La innovación implica un cambio que genera novedades, mejoras, en algo o en alguien. Este cambio requiere de una disposición a ser parte activa en mejoras concretas de una situación o de unos resultados que están generando insatisfacción o simplemente, desde nuestra percepción, pueden superarse los resultados actuales.

En las empresas es un factor que define, en muchos casos, el mantenerse competitivos/atractivos en el mercado. La innovación va “tomada de la mano” de actitudes y aptitudes de las personas. Actitudes positivas hacia el logro de nuevos y mejores resultados y la disposición y constancia en la búsqueda del conocimiento (aptitudes) que los haga posible.

¿La innovación se refiere sólo a procesos, productos o servicios en las organizaciones?
La respuesta inmediata es No; toda innovación requiere del individuo innovador. Aún más, su efecto impacta el entorno familiar, social, al país en el cual vivimos.

Si nos permitimos ver hacia la historia aparecen innovadores como una nueva raza de personas capaces de superar obstáculos, virtuosos, prudentes y esforzados; personas capaces de hacer sacrificios personales y trascendentes a sus familias, con objetivos bien definidos, en muchos casos cubiertos bajo el manto del altruismo y una firme disposición a colaborar y aportar para hacer posible una nueva realidad.

¿Qué pasa cuando en nuestro lugar de trabajo hay desmejoras notables tanto en el clima laboral como en el resultado de las gestiones individuales generando consecuencias, tarde o temprano, sobre los resultados de la gestión de la empresa? ¿Qué pasa cuando en nuestras relaciones interpersonales familiares, entorno social y laboral, se mantienen dirigidas al conflicto, diferencias frecuentes que limitan nuestra capacidad profesional y de sociabilización? Es que estamos frente a la gran oportunidad de revisar ¡opciones de cambio! Salir del metro cuadrado forjado y blindado dirigido a la crítica, en muchos casos para justificar que somos víctimas de alguien, de algo (considerado desde nuestra verdad y percepción). Revisar si hemos pasado al metro cuadrado de la indiferencia, apatía o de la resignación….

Rescatemos esa raza innovadora, esa búsqueda solos o acompañados, de nuevas formas de ser, de hacer las cosas, de analizar con una visión más amplia, versada y actualizada. Que nos identifiquemos con el reto de aportar a la consecución de mejores resultados, de un mejor lugar de trabajo, de un mejor clima familiar, de un mejor País.

Fuente:www.vidaprofesional.com.ve/systems/file_download.ashx?pg=93..

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