La importancia del “feedback” en el liderazgo

El ”feedback” es fundamental para construir ese liderazgo esperado, por lo que tener una herramienta que permita generar esa fortaleza, beneficia en todo sentido.
www.linkedin.com

Por “feedback” (FB) se entiende la realimentación (también referida de forma común como retroalimentación) de un emisor: un mecanismo por el cual una cierta proporción de la salida de un sistema se redirige a la entrada del mismo (retornando a éste), con señales (datos) que sirven para controlar el comportamiento del sistema.

Un ejemplo que facilita la comprensión del proceso de retroalimentación lo da un sistema acondicionador de aire: el aparato saca un chorro de aire frio que baja la temperatura del ambiente y un sensor ubicado en el retorno del aparato detecta la climatización lograda en cada instante; esa información (retroalimentante) hace que el compresor se desacople al alcanzarse el frescor deseado y cuando éste se va entibiando… el sensor lo percibe y se reactiva el compresor que seguirá funcionando hasta alcanzarse el clima ansiado. El sistema seguirá actuando cíclicamente así -automáticamente- para mantener lo estipulado por el usuario.

Al entender lo anterior, es fácil de admitir que el “FB” es una fase del ciclo funcional de un sistema que responde a un dato informativo que es tomado para auto-evaluar al sistema y su eficacia. Cuando se habla de “feedback empresarial” se está haciendo referencia a la detección de las señales que emiten los colaboradores ante lo que se les incita a hacer. La respuesta de éstos no siempre es idéntica, puede tener una variabilidad amplia; por esto, se recomienda la evaluación individual y también la evaluación de equipos de trabajo. Este FB también sirve para conocer la respuesta que los clientes externos pueden dar a lo que se les ofrece y frecuentemente se hace por muestreo y se expresa en porcentajes.

Hay varios tipos de “FB”: positivo, negativo y constructivo. Según su forma: implícito, explícito, 360, y continuo; y según el contenido: general y concreto.

Esta herramienta es una de las principales habilidades del liderazgo que resulta necesaria para la gestión tanto de personas como de equipos. De hecho, de cara a garantizar un proceso de gestión organizado que traiga buenos resultados, es importante sistematizar la forma en la que se dará y recibirá el FB en las personas y en los equipos.

La realimentación es una de las competencias base del liderazgo, entendido éste como la capacidad de guiar y desarrollar equipos (especialmente de Alto Rendimiento) y de la sostenibilidad de quien(es) lidera(n), por su capacidad de identificar vías de mejora y eficiencia en las organizaciones.

El líder debe de empeñarse en posibilitar siempre “FB” constructivo, siguiendo los siguientes pasos: 1.- Prepara el “FB”; 2.- Busca un buen momento; 3.- Empieza con lo positivo; 4.- Describe el comportamiento específico; 5.- Usa un tono constructivo; 6.- Escucha lo que el empleado tenga que decir; 6.- Ofrece sugerencias de mejora; y 7.- Hace seguimiento a lo logrado.

La clave para entender mejor la importancia del “FB” en la empresa es saber cómo mejora el trabajo en equipo y cómo aumentan los índices de productividad.

Un buen “FB” dentro de un equipo de trabajo es de gran utilidad para los líderes o los jefes del equipo. El éxito de cualquier equipo de trabajo depende en una gran medida de que el líder conozca y sea capaz de sacar el máximo de sus colaboradores (seguidores). De esta manera, saber -de primera mano- lo que piensan o cómo se sienten ayudará a conseguir esos objetivos de un modo mucho más sencillo.

Gracias a este “FB” se consigue una actitud mucho más proactiva. Con esto se quiere decir que es importante que, si un trabajador piensa que pudiera desempeñar mejor su trabajo, ya sea cambiando la técnica, el programa o cualquier otro tipo de situación, simplemente ha de reportarlo al líder de equipo (quien le dispensará su máxima atención, pues… quien le habla es… ¡el lugareño y… nadie más que este personaje sabe de lo que se está hablando!: se ja de tener claridad: si las cosas se están haciendo mal y el líder no es consciente de ello… porque no se comunica lo que acontece… se está perdiendo todo: hasta el emprendimiento, pues se está manteniendo lo contraproducente, una producción que será difícil de detectar y que si se hubiera expresado… no causaría lo que se resentirá y que habría sido eludido si se hubieran dicho las cosas a tiempo.

De lo anterior deriva otra de las maneras con las que se puede mejorar el trabajo: acabar con los problemas a tiempo. Si hay un roce entre dos compañeros de trabajo o algo no funciona bien, es importante reportarlo e intentar la solución del impasse (o “conflicto”) antes de que éste se haga más grande (un “problema”) por haberse mantenido en silencio y acabe con no tener remedio con el paso del tiempo.

Con el “FB” se puede corregir actitudes o procedimientos cuando realmente sea necesario, lo que supone una solución para todos al mejorar ostensiblemente el entorno de trabajo, consiguiendo incrementar los índices de productividad.

Las preguntas son una herramienta valiosa para aprender, escuchar mejor y optimar la comunicación en los equipos de trabajo y favorecer la retroalimentación. Los especialistas en esta área del conocimiento reafirman hacer preguntas de manera adecuada puede ayudar a los líderes a empoderarse y a aprender a hacer retroalimentación.

Hacer preguntas es una de las mejores formas de aprender. Al hacer preguntas, se puede obtener información valiosa y ampliar el conocimiento sobre un tema en particular del área de trabajo.

Además, hacer preguntas también demuestra una actitud de curiosidad y apertura hacia lo que las demás personas tienen para decir, aportar o solucionar.

Al hacer preguntas, desde una mente curiosa, abierta y flexible, se puede inspirar a otros a hacer lo mismo y esto permitirá que todas las personas estén abiertas y enfocadas en el aprendizaje constante.

No sólo es preguntar, es escuchar mejor. Hacer preguntas también puede perfeccionar la capacidad de escuchar. Cuando se hacen preguntas, se debe prestar atención a las respuestas y estar en disposición a entender la perspectiva del otro.

La cultura del “FB” o retroalimentación continua, ayuda a canalizar de manera correcta las expectativas de los líderes, colaboradores y de la empresa como tal. Asimismo, sirve también para detectar problemas a tiempo.

Para conseguir el compromiso por parte de tus empleados se necesita incorporar la cultura del “FB” y el reconocimiento del talento en la organización.

La retroalimentación tiene el poder de cambiar la actitud de un empleado, pero, ojo, antes de ponerlo en marcha, se debe asegurar que el equipo entiende el “FB” como una oportunidad de crecimiento y no como una auditoría, se debe programar las evaluaciones y las reuniones con cierta antelación y se debe mantener siempre un tono positivo, agradable: no inquisidor. El “engagement” es un medio, no un fin. Es la vía para hacer a los empleados más felices y, como consecuencia, personas más productivas, responsables e innovadoras.

El compromiso es una inversión con la que todos ganan.

Image by fahribaabdullah14 from Pixabay