La industria cultural mexicana

Hoy habría poca resistencia en aceptar que la cultura no sólo es fuente de identidad, sino también de creación de riqueza. Las industrias culturales son particularmente idóneas para apoyar y promover el desarrollo local. Debido a la fuerte conexión entre las industrias culturales y el territorio en el cual están ubicadas, resulta difícil crearlas por la simple voluntad política o por incentivos fiscales. Por lo tanto, las industrias culturales son importantes no sólo por su contribución a la economía sino también como un vehículo de identidad cultural.

Las características más específicas de las industrias culturales pueden resumirse en las siguientes (Scott, 2004 y 2000):

  • en muchos casos están vinculadas a una ubicación específica;
  • son más intensivas en mano de obra que en capital y frecuentemente emplean trabajadores creativos, altamente especializados y de alta remuneración;
  • tienden a ser respetuosas del ambiente;
  • tienden a estar muy interconectadas dentro de ciudades o regiones;
  • tienden a estar basadas en conocimientos locales tácitos que no son accesibles globalmente;
  • a pesar de su predisposición a concentrarse geográficamente y a pesar de la naturaleza local de su producción, los productos de las industrias culturales fluyen a través de las fronteras nacionales con relativa facilidad, siendo vendidos en los mercados locales e internacionales;
  • generan externalidades positivas, pues contribuyen a la calidad de vida en los lugares donde están presentes y realzan la identidad cultural, la imagen y el prestigio del área;
  • son flexibles y pueden encontrarse en una amplia gama de escenarios;
  • por último, a veces pueden tener un papel crítico en la promoción de cohesión social y de sentido de pertenencia.

De acuerdo con Hesmondhalgh (2003), las industrias culturales tienen que ver principalmente con la producción industrial y la difusión de textos. Sus características principales a diferencia de las industrias productoras de otros bienes manufacturados son:

  • Interacción e interconexión compleja entre ellas, por lo que su sistema de producción está ligado.
  • Competencia entre ellas por grupos limitados de ingresos del consumidor, de publicidad, de tiempo, de consumo y por tener mano de obra altamente calificada en técnica y en creatividad.

Se ha demostrado en numerosos estudios en México y el mundo, que la cultura es un sector económico importante para cualquier país e incluso cuenta con mayor importancia relativa si se le compara con otros sectores más tradicionales como la construcción o la agricultura. Algunas industrias culturales están estrictamente vinculadas al contexto urbano por varias razones:

  • Primero, por su natural propensión a ser interconectadas, las industrias culturales requieren alta densidad de comunicación e interacción para compartir, copiar, aprender y modificar ideas rápidamente. Aunque las redes electrónicas están tomando cada vez más el lugar de las interacciones personales, en el ámbito de las industrias culturales el intercambio directo es importante, por lo tanto los empresarios culturales todavía tienden a congregarse en ciudades y pueblos, donde pueden trabajar, socializar y vivir.
  • Segundo, una gran cantidad de universidades e instituciones educacionales tienden a estar concentradas en áreas urbanas. Este grupo de instituciones ayuda a proveer a las ciudades con flujos de talentos e ideas al atraer gente joven y creativa. Tercero, los empresarios culturales necesitan de lugares asequibles para sus negocios, tales como talleres y oficinas en viejos depósitos, galpones, escuelas y bancos reformados. Encontrar un lugar asequible es de extrema importancia para los empresarios culturales, razón por la cual muchos de ellos trabajan en áreas desprestigiadas, que otras empresas más tradicionales no desean ocupar. Además, las industrias culturales en muchos casos requieren de infraestructura tecnológica y multimedia actualizadas, las que usualmente están disponibles en las ciudades.

Los datos disponibles sugieren fuertemente que las industrias culturales constituyen un elemento importante de los sistemas económicos contemporáneos. Es más, se estima que estas industrias constituyen el 7 por ciento del PIB mundial. Hasta ahora, en México, únicamente se había considerado a la cultura como actividad cuyo principal insumo es la creatividad. Las tendencias mundiales apuntan hacia la cuantificación de otras actividades con el mismo insumo esencial, como la publicidad y el diseño, en conjunto con las Industrias Culturales tradicionales.

En México, las actividades que son identificadas como parte intrínseca de la Economía Cultural son: Museos; Editorial; Música; Expresiones populares; Servicios Turísticos; Publicidad; Artesanías; Tradiciones y Creencias; Radio y Televisión; Publicación de libros y revistas. Un país como México cuenta con una serie de tradiciones y creencias tanto nacionales como regionales. Dada su característica inmaterial y el componente subjetivo de éstas, es difícil medir su impacto económico.

Finalmente, los objetivos de las políticas públicas diseñadas para fomentar la actividad cultural podrían ser las siguientes:

  • En primer lugar, debe constituirse como una acción de bajo costo, toda vez que es de esperar un alto impacto en la generación de empleo y producción en el sector cultural.
  • El segundo principio es que sea administrativamente fácil de manejar, esto con la finalidad de no agregar cargas innecesarias a la administración pública y evitar el involucramiento de un número excesivo de actores o la burocratización de la política específica.

(*) Facultad de Ciencias Económicas y Sociales (UAS)

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Referencias

Agustí L. B. (2001). Economía y Cultura: Una Reflexión en Clave Latinoamericana. Barcelona: Banco Interamericano de Desarrollo.

Du Gay P. (2003). Production of Culture/Cultures of Production. Glasgow: The Open University.

García Canclini N. y E. Piedras Feria (2008). Las Industrias Culturales y el Desarrollo de México. México: Siglo XXI Editores/FLACSO/SRE.

Hesmondhalgh D. (2003). The Cultural Industries. Londres: SAGE.

Scott A. (1996). The Cultural Economy of Cities. Oxford: Blackwell Publishers.

Scott A. J. (2000). The cultural economy of cities: Essays on the geography of image-producing industries. Londres: SAGE.

Scott A. J. (2004). Cultural products Industries and Urban Development: Prospects for Growth and Market Contestation in Global Context. Urban Affairs Review.

Sen A. (1999). Commodities and Capabilities. Oxford: Oxford University Press.

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