La pobreza no debería ser un pretexto

La pobreza es una forma de vida que surge como producto de la imposibilidad de acceso o carencia de los recursos para satisfacer las necesidades básicas humanas como son entre ellas alimento, vivienda, vestido y cultura, que inciden en un desgaste del nivel y calidad de vida de las personas o sociedades, donde también debemos considerar la educación, la asistencia sanitaria o el acceso al agua potable y luz entre otros básicos de ahora.

También se suelen considerar la falta de medios para poder acceder a tales recursos, como son el desempleo, la falta de ingresos o un nivel bajo de los mismos. También puede ser el resultado de procesos de segregación social o marginación. En muchos países del tercer mundo, se dice que uno está en situación de pobreza cuando su salario (si es que tiene un salario), no alcanza para cubrir las necesidades que incluye la canasta básica de alimento que, en especial en nuestro caso, la mayoría del Perú no tiene la capacidad de llegar a ella.

La situación persistente de pobreza se denomina pauperismo
.
La aplicación del concepto de pobreza de unos países frente a otros se denomina Subdesarrollo (países pobres) o como somos denominados por las economías ricas con el término gracioso de países periféricos.

El concepto de pobreza es fundamentalmente económico, aunque también tiene impactos políticos y sociológicos. En nuestro caso, fuera de ser un país pobre en el aspecto económico, también somos pobres en comportamientos y actitudes; si no analicemos los políticos que tenemos, donde predomina la mediocridad y la falta de valores, como también somos pobres como sociedad por vivir en un estado de corrupción generalizado. En este caso específico aplico la idea del que calla, otorga.

Sin embargo, mencionando lo que la mayoría sabe que hasta en los más desagradables pantanos salen bellas flores, quiero referirme en este caso a los jóvenes que, afrontando una madurez y responsabilidad obligada y adelantada, salen a las calles a ganar el sustento diario para de esta manera apoyar al ingreso del hogar.

Heber Adrian Vargas Cabanillas, próximo a llegar a los 18 años, sale diariamente, como muchos jóvenes, chicos y chicas a ganarse el sustento diario dentro del trasporte público, trabajando hasta 12 horas diarias, algunos vendiendo caramelos, chucherías o desarrollando algún arte, aunque la gran mayoría de estos sin arte, pero hacer el intento para ganar algunos centavos honestamente lo justifica. Quiero hacer un deslinde de los contadores de cuentos, todos con el mismo estilo, claro está que cambiando los escenarios, cárcel, hospital, viudas, cáncer, familiares atropellados, enfermos, etc. Pero también aclarando, por ejemplo, que en una ruta de 30 cuadras, el usuario puede sentirse invadido por estas personas que incursionan abruptamente, ya que fácilmente se encontrarán con 2 o 3 de estos atropelladores de la ruta y tranquilidad.

Regresando a Hebert, lo vi unas 3 veces en mis rutas y pude apreciar su destreza para tocar y cantar con estilo propio, y realmente me agradó a tal punto, que en la última vez que me lo encontré, entablé conversación con él y después de contarme su historia, la misma que me sorprendiera por lo que se puede ganar, en especial cuando eres bueno en lo que haces, lo invité a que venga conmigo a la Universidad para hacerle algunas pruebas con los especialistas en la materia, ya que creo que es una obligación el de apoyar, de una u otra manera, lo bueno. Pueden ingresar a este link de YouTube para conocerlo y escucharlo:

Me contó, que le gustaría estudiar Ingeniería de Sistemas; lo pude apreciar como un joven de mentalidad sana, alegre y social pero culto, bien criado y sobre todo con valores, los mismos que definitivamente deben haber sido dados en su hogar de padre cusqueño y madre cajamarquina (dos imperios dentro del imperio), a quienes deseo felicitar por la crianza impartida a su hijo.

Dirección-E: [email protected]
Sitio Web:  www.elcapitalhumano.com

A %d blogueros les gusta esto: