La responsabilidad social de las organizaciones

Antecedentes
La Carta de Naciones Unidas, la Declaración Universal de los Derechos Humanos y la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social, reconfirman el derecho al Desarrollo Social y una vida libre de pobreza como derechos humanos básicos. En la Cumbre y Declaración del Milenio, en septiembre de 2000, 191 países se comprometieron a reducir la pobreza a la mitad antes del 2015, y alcanzar metas específicas.

Del 18 al 20 mayo de 2005 se realizó la reunión del PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo) en Santo Domingo, República Dominicana, donde el tema central era revisar en qué situación estaban los países de Latinoamérica y del Caribe, con respecto a los objetivos del Desarrollo del Milenio. En esa ocasión, el PNUD entregó un informe, donde sólo 7 países de 23 podrían alcanzar la meta de resolver el problema de la extrema pobreza, (Argentina, Chile, Colombia, República Dominicana, Honduras, Panamá y Uruguay). Las proyecciones presentadas en esa reunión, muestran a 5 países que verían aumentar la pobreza extrema. (Bolivia, Ecuador, Paraguay, Perú y Venezuela.

Definiciones
“El PNUD propone una nueva concepción de la pobreza, más allá de la falta de ingresos considerada un medio para su superación: la pobreza humana se refiere a la denegación de oportunidades fundamentales para toda persona: vivir una vida larga, sana y creativa, disfrute de un nivel decente de vida, libertad, dignidad, respeto por sí mismo y por los demás. La pobreza se expresa como una denegación de los derechos humanos”.

La lucha contra la pobreza humana insiste, ante todo, en las capacidades, las habilidades y los recursos tangibles e intangibles, que los hogares pobres pueden movilizar.

Nuevas Estrategias
Se requiere una nueva estrategia mundial contra la pobreza, centrada y comprometida, en la que el crecimiento económico esté orientado a reducir la desigualdad y potenciar a los pobres. Dentro de esta estrategia, se inscribe la responsabilidad social de las empresas. Visto a la luz de las teorías, parece evidente y sencillo pero, en la práctica, su éxito está sujeto a las políticas del Estado, que deben constituir la plataforma fundamental para el desarrollo del Capital Social. Entendiendo éste, como las normas y redes que contribuyan a la acción colectiva. El Capital Social es crítico para reducir la pobreza, sostener el desarrollo humano y económico. Es vital que las leyes que regulan las actividades empresariales, la salud, la educación, la seguridad de las personas y sus bienes, entre otras; contribuyan a la existencia de empresas fuertes económicamente, capaces de emprender programas novedosos de Responsabilidad Social.

La realidad venezolana ha sido, y sigue siendo, totalmente indiferente a estos requerimientos. Las empresas y los trabajadores pagan un SSO, que no presta el servicio para el cual fue creado; el INCE se desconectó si no total, en gran medida de su Visión y Misión; cada día se promulgan leyes que hacen difícil la función de las empresas: inmovilidad laboral, retención del IVA, control de precios, competencia del Estado con importaciones de productos que se producen en el país, etc. Un aspecto de mucha importancia es, la inseguridad jurídica: ni las personas ni sus bienes están seguros.

Países como Canadá, España, India, Brasil y Argentina, vienen poniendo en práctica una actividad que pudiera resultar importante copiar en Venezuela: El Laboratorio de Aprendizaje en la Base de la Pirámide.

El Laboratorio en la Base de la Pirámide es un proyecto del Instituto de Estudios para la Sustentabilidad Corporativa (IESC), en asociación con Johnson School of Management (Cornell University, USA) y el World Resources Institute (USA) y que está respaldado institucionalmente por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

Estos laboratorios tienen como estrategia, estudiar el crecimiento de la brecha entre pobres y ricos, las necesidades insatisfechas de aquellos que se encuentran en la base de la pirámide de ingresos y determinar las oportunidades para el desarrollo social y para el crecimiento empresarial futuro. Se busca la realización de una forma capitalista, caracterizada por el diálogo abierto y con la colaboración de los inversores que, hasta ahora, han sido ignorados: ambientalistas, los habitantes de los barrios marginales, ONG, etc.

El 15 y 16 de septiembre de 2005 se realizó en Buenos Aires, con auspicio del PNUD, la primera actividad correspondiente al Laboratorio de la Base de la Pirámide, conformado por las siguientes personalidades y organizaciones: Mark Milstaein (Work Resources Institute, USA), el Prof. Stuart Hart (Center for Global Sustainable Enterprise of Jonson School of Management) y el IESC.

Los principales temas tratados fueron:
La Base de la Pirámide y la Visión Estratégica de un CEO.
Base de la Pirámide: Perspectivas Internacionales.
Innovación y la Base de la Pirámide en Argentina.
Innovación en el Proceso de Negocios: entendiendo el mercado.
Los Micro créditos y la Base de la Pirámide.
Creación de Valor en la Base de la Pirámide en la Argentina.
La Base de la Pirámide y la Estrategia de Negocios.
El Entorno en la Base de la Pirámide y el Rol del Gobierno.

Conclusiones más destacadas del Laboratorio:
a) Problemática de la pobreza y la consecuente degradación ambiental. b) Hay que pensar en desarrollo sustentable y negocios. c) El capitalismo no está brindando las soluciones que la sociedad espera y, por tanto, es necesario repensar el capitalismo como un “capitalismo inclusivo”. d) Es esencial escuchar las necesidades de la gente en condiciones de pobreza y desarrollar una nueva capacidad para identificar, explorar e incorporar sistemáticamente las opiniones de quienes se encuentran en la periferia o al margen. Esto le permite a las empresas lograr la sensibilidad necesaria para hacer frente a los cambios constantes del entorno. e) El trabajo de las empresas con la base de la pirámide, es una oportunidad de cambio social, y no sólo es una oportunidad de negocios para las empresas. De esta manera se colabora en la construcción social, para evitar el caos global. f) Las alianzas entre empresas–ONG fueron destacadas como esenciales. g) La Base de la Pirámide obliga a una nueva forma de hacer negocios. h) La base de la pirámide es un mercado más allá de lo aparente.

Sería interesante que nuestras Cámaras y Asociaciones: industriales, de negocios, Colegios Profesionales, Federaciones Gremiales, Universidades e Instituciones Gubernamentales, se comprometieran en el estableciendo de un Laboratorio de la Base de la Pirámide en Venezuela, como inicio del desarrollo de una verdadera Responsabilidad Social de las Organizaciones.

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