Las leyes de Kepler y el comportamiento humano


Las leyes del movimiento de Kepler ayudan a entender lo relacionado con la conducta del humano. 
E. Arenas P.

Juan Kepler (1571-1630; astrofísico alemán), conoció el Sistema Planetario Heliocéntrico de Copérnico (en el que Sol es el centro de la Galaxia) y enunció tres leyes científicas (de las órbitas, de las áreas, y de los períodos) que describen la cinemática de los planetas (del lat. «planēta» y del grg. «planētēs»: viajero, errante) en torno a Sol:

1- todos los planetas del sistema solar se mueven alrededor de Sol describiendo órbitas elípticas en las que Sol ocupa uno de sus 2 focos (puntos equidistantes del centro en el eje mayor).

Esta ley acabó con la idea errada del Sistema Geocéntrico de Ptolomeo en el que Tierra es el centro del cosmos y que las órbitas debían ser circulares;

2- la línea recta imaginaria (radio-vector) que une un planeta a Sol, barre áreas iguales en tiempos iguales.

Para que esto se cumpla, la velocidad del planeta no debe ser constante en todo su recorrido; es decir: la velocidad instantánea del planeta debe variar según el punto de su trayectoria en que se encuentre, debiendo aumentar a medida que se acerca a Sol (esto sugiere la presencia de una fuerza que permite a Sol atraer los planetas). Cuando el planeta está más alejado de Sol (afelio) tiende a moverse más lentamente que cuando está más cercano a Sol (perihelio); y

3- los cuadrados de los tiempos de las circunvoluciones planetarias son directamente proporcionales a los cubos de la distancia promedio a Sol. Es decir, a partir de su período puede calcularse la distancia de un planeta a dicha estrella.

Estas leyes se aplican a otros cuerpos astronómicos que se encuentran en mutua influencia gravitatoria.

Kepler dejó entrever que TODOS los movimientos de lo que se encuentra en mutua influencia gravitatoria y orbita elipsoidemente se atienen a esas leyes. De ser así, ¿se manifiestan en el comportamiento del ser humano (CSH) alrededor de un centro común?

La relevancia de las leyes de Kepler está no sólo en lo físico planetario ya que son aplicables en muchos ámbitos de la vida cotidiana; entre ésos: al CSH, pues posibilitan deducir y explicar los fenómenos de su funcionamiento, teniendo como base la «masa» axiológica referencial personal-individual (carácter, temperamento, crianza, convicciones, etc.) y grupal (social, laboral, político, religioso, etc.)- y la posición en la elipse individual en torno a lo axiológico del sistema.

No es sencillo lograr que una persona circunvolucione alrededor de la axiología filosófica que determina el accionar del sistema de un objetivo común.

¿Porqué?:

1- por motivo de tenerse que partir de que el CSH es elipsoidal (con acercamientos y alejamientos en su atención, reactividad, dedicación, intereses, motivaciones, etc., dependientes del equilibrio-desequilibrio físico-químico-emocional; no hay la constancia mecánica, es fluctuante: la orbitación del CSH no es circularmente perfecta).

Por esto conviene que el esfuerzo a ejercer para avanzar con el emprendimiento sea realizado preferiblemente por medio del liderazgo -flexible, adaptable- de autoridad (con conocimiento, ejemplo, empatía, influencia, consejos, guías y seducción) que lo admita, comprenda y base su accionar en la «Ley de las órbitas», recordando que liderar inteligente y sagazmente no es igual que mandar;

2- porque el CSH dentro de un sistema organizacional dado debe variar -de manera adaptativa- según el puesto o nivel que se ocupa y el rol que toca desempeñar debiendo asumir -a mayor cercanía con el eje filosófico del sistema (familiar, social, político, religioso, empresarial, etc.)- una conducta cada vez más intensamente identificada -de modo directamente proporcional a dicha proximidad- con la fuente de energía axiológíca del ámbito correspondiente.

Dependiendo de la velocidad a la cual funcionan quienes orbitan en una organización se puede calcular su distancia con la filosofía axiológica del sistema.

La velocidad a la que va el CSH puede ser directamente correspondiente con la proximidad de la «masa» individual (el «centro de gravedad axiológica referencial personal de principios, valores, educación, instrucción, roce social, paradigmas, experiencias, etc.») al centro axiológico del sistema: mientras más cercanos (semejantes) sean ambos «centros» más rápida la velocidad del orbitaje individual y a mayor separación (disimilitud, incoherencia) más lento será el orbitar.

A veces, la velocidad no siempre es directamente correspondiente con la proximidad de la «masa» individual al centro axiológico del sistema. La incongruencia velocidad-proximidad puede denotar falta de identidad de dicha «masa» con tal centro sistémico y causar inconvenientes por romper la armonía del funcionamiento orquestado y holístico del sistema.

Para que un conjunto de danzantes llegue al éxito, todos los integrantes deben bailar al paso del son que le pongan; caso contrario (que -en plena función- alguien empiece -por algún motivo ajeno a lo filosófico de esa compañía de baile- a hacer piruetas y pasos a un ritmo diferente -más rápido o más lento- que lo marcado por el tempo musical de la pieza): devendrá el fracaso desastroso total en el plató; esto sucede idénticamente así en los sistemas organizacionales donde el CSH es determinante.

Los radio-vectores de fuerza (el accionar de los miembros de la organización) han de lograr cada uno de los diversos objetivos parciales (metas) de la organización -las áreas a barrer- en tiempos iguales; de aquí la razón de sincronizar y guiar -liderar- al CSH.

3- los tiempos de las circunvoluciones del CSH son directamente proporcionales a la distancia de la «masa» individual a lo programado. Es decir, a partir del período de amoldamiento puede calcularse la distancia de un individuo a lo axiológico de la organización.

Desde estas tres referenciales de Kepler puede deducirse el accionar que ha de realizarse desde la lideranza, que ha de ser variable (flexible y/o elástico), dependiente del distanciamiento y más; p.ej: para precisar la afinidad en torno 1- al eje determinante del todo y 2- de los focos de la elipse, ya que esto define la cronocinética y la propensión o predisposición de actuación sinérgica de cada cual, lo que permite estimar la situación conceptual hipotética de inclinación anímica (concordia-discordia) respecto de la misión a cumplir.

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Imagen de Gerd Altmann en Pixabay

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