Las personas necesitan de sus ratos de intimidad

Marcar los límites
En la zona privada de cada persona es posible tomar conciencia del trato que se debe dar y recibir, lo que se desea alcanzar, la relación que mantiene con sí mismo. Pero, establecer un margen entre la zona exterior y la zona privada, no implica desconectarse de la sociedad ni crear un espacio para huir de la realidad.

La necesidad de proteger la intimidad
En ocasiones el ser humano busca estar rodeado de personas para escapar de sí mismo; a pesar de ello es posible que tenga miedo a relacionarse con los demás y establezca límites, usando como herramienta la cortesía, para no mostrar la intimidad o la persona que es verdaderamente.

Espacio propio
En la medida en la que se dispone de espacio propio, es posible compartirlo con las personas con las que valga la pena hacerlo. Un buen equilibrio personal, una buena autoestima, requiere de un intercambio continuo entre el espacio privado y el público; ambos se necesitan y se enriquecen mutuamente.

La necesidad de compartir la intimidad
El espacio personal puede ser compartido con los seres queridos: pareja, amistades, hijos. Cada persona, de acuerdo a su madurez escoge en qué momento y con quién compartir algunas zonas de la intimidad.

La generosidad bien entendida
Debido a las obligaciones diarias, muchas personas tienden a darle prioridad a otras, dejándose a ellas mismas en el último puesto. Pareciera como si no hubiera o no llegara el momento para dedicarlo a sí mismo; pero no es cierto, el tiempo está allí, lo que sucede es que la valoración personal que se tiene, es menor a la que en realidad se merece. Cuando esto ocurre no existe equilibrio en la balanza de las propias necesidades.

Contar con espacio propio es importante para:
· Conocerse realmente.
· Darse cuenta de qué ocurre en el entorno.
· Aprender a reflexionar.
· Practicar la comunicación consigo mismo.

Cómo usar el espacio personal
· Escuchar los pensamientos y reconocer los sentimientos.
· Identificar qué se desea en la vida.
· Entender la propia vida y saber hacia dónde va.
· Analizar la coherencia que existe entre las emociones, pensamientos y acciones.
· Saber cómo reaccionar ante situaciones nuevas y diferentes.
· Ver cómo comunicase con los demás.

Conseguirlo no es una tarea imposible, simplemente se requiere dedicar tiempo para estar sólo en contacto con el espacio personal y reflexionar.

Fuente: Revista Consumer Erosky

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