Julio Jiménez  (Juiococo.com)

 domingo, julio 10, 2016

Siempre nos preguntan cuáles son las limitaciones que tenemos como movimiento de cambio, hasta nos reclaman porque no hacemos más, incluso nos exigen como si tuviésemos perfil presidencial. Hasta hace una semana tenía explicaciones para eso, hoy no, sin embargo, es justo aclarar algunas para que dejen de ser una excusa y las resolvamos para avanzar.

La Comunicación

Cualquiera de las formas de liderazgo y activismo, unipersonal o colectivo, integral o especializado; centralizado, descentralizado o distribuido; por jefatura, por influencia o por referencia. En cualquiera de los casos, el liderazgo se fundamenta en la información y comunicación, la proyección de cualquier liderazgo no es otra cosa que el alcance de sus comunicaciones; de nada sirve hacer una excelente propuesta si nadie se entera.

Entonces nos encontramos en Venezuela, donde la censura y la autocensura dominan los medios de comunicación masivos, pero también las líneas editoriales son dominadas por parcialidades e intereses políticos. El estamento político se posicionó gracias a los medios de comunicación, de ambos bandos; incluso en mi caso particular, lo digo sin complejos, si no hubiera aparecido en el debate en CNN, no tuviera la proyección que tengo ni hubiera podido hacer muchas cosas que he logrado. 

Es indispensable agregar el estado de ánimo de nuestra sociedad, la fragmentación, los miedos, los prejuicios, la ira, no nos han permitido comunicarnos efectivamente.

Asumámoslo, es difícil la comunicación.

La Motivación

Ha sido muy estudiado y es muy conocido que nadie se activa ni moviliza por una causa si no tiene motivos, nos referimos a estados internos que dirigen al ser humano hacia metas o fines determinados; son los impulsos que mueven a la persona a realizar determinadas acciones y persistir en ellas para su culminación. Es decir, motivos son emociones, los motivos – sobre todo la motivación política – no obedecen a la sensatez ni a la racionalidad, y muy importante, la forma como surgen y actúan los motivos en cada persona son distintos y dependen de su conciencia y cultura.

Cuando apoyamos, criticamos o rechazamos las acciones de algún dirigente o ciudadano, de alguna organización o institución, solo estamos evaluando y valorando sus motivos.

Somos venezolanos, para bien y para mal, la cultura electoralista y populista está reñida con una cultura política y de lucha, con los riesgos que implican el activismo y la lucha. Más aún cuando en medio de la crisis la principal motivación es la sobrevivencia inmediata y se pierden las causas y soluciones reales que necesitamos

Es indispensable agregar la división de nuestra sociedad, lo económico, lo geográfico, los intereses, las visiones políticas, básicamente nos dividen nuestros motivos. Sin motivación no hay activismo ni lucha, mucho menos cambio.

Asumámoslo, es difícil la motivación.

Los Recursos

Sin recursos no hay activismo, el activismo cuesta. Hacer reuniones privadas, talleres, asambleas, visitar ciudades, las comunicaciones, pancartas, franelas, el café pare conversar, etc.; las cosas indispensables para el activismo cuestan dinero, y en medio de la crisis económica que atravesamos todo es más caro y es más difícil conseguir recursos, financieros y materiales. 

Vamos más allá, la principal forma como el régimen reprime a los activistas es obligándonos a la sobrevivencia, un activista sin medios para mantener a su familia y sin recursos mínimos para movilizarse no puede hacer casi nada, ni siquiera comunicarse, tener internet, computadora y smartphone y las llamadas telefónicas cuestan mucha plata. Sumándole la lógica presión familiar para que no nos activemos políticamente, sino que nos dediquemos exclusivamente a la subsistencia, producir dinero y buscar los productos. Por eso, es muchos casos se cede ante la corrupción y compra de conciencias.

Es indispensable agregar que mientras los activistas, dirigentes y organizaciones políticas sean financiadas por empresarios, nacionales e internacionales, solo serán los empleados y operadores de estos factores de poder. Igual ocurre con el narco, mientras la actividad política sea financiada por delincuentes, la política será a favor de estos pillos, incluso, por eso vemos dirigentes que lideran personalmente carteles delictivos. Más en profundidad, si los recursos con los que se financia política provienen del estado por corrupción la política consistirá en obtener y consolidarse en cuotas de poder para acceder a los dineros públicos.

Asumámoslo, es difícil conseguir recursos.

Tenemos que ser lo que somos

Necesitamos mejorar nuestras comunicaciones, internas y con la sociedad. En principio se trata de ser un movimiento que tenga como fundamento y valor la verdad, la verdad debe decirse y tenemos que asumir el costo de decirla, esto es estar bien informados y replicar la información agregando nuestra opinión; es negar en todos los espacios la información tóxica, los clichés y las mentiras. Es usar adecuadamente las redes sociales, lo chats; pero lo más importante es hacerlo verbalmente, cara a cara, es que nuestras voces impacten en nuestro entorno al mismo tiempo que observamos e interpretamos las hechos y voces que ocurren a nuestro alrededor.

Entender las diferencias que tenemos con cada venezolano es fundamental, somos diversos, por eso la comunicación debe ser empática, es oír antes de hablar, es vencer los prejuicios para poder proyectar el mensaje.

La presencia en los medios de comunicación masivos dependerá del impacto de nuestras acciones, no pueden censurar todo ni vetar a todos los voceros, necesitamos acciones de alto impacto que obliguen a la comunicación masiva. Con acciones y propuestas efectivas y bien comunicadas podemos aumentar el ruido que necesitamos para aumentar nuestro alcance. 

Asumamos que comunicar es imprescindible, activismo y comunicación son inseparables. 

El liderazgo político vendedor de ¨esperanza¨ que solo se dedica a mentir no motiva, lo que hacen es manipular; nos corresponde motivar demostrando inteligencia y fortalezas en nuestros mensajes y acciones con la razón y las victorias, motivaremos siendo empáticos y sensibles con nuestro entorno transmitiendo seguridad y confianza. En definitiva, se trata de estar siempre motivados nosotros mismos, el desánimo no puede ser parte de nosotros, nuestras causas y objetivos nos mantengan moralizados y en movimiento constante. 

Asumamos que somos ciudadanos de cambio, motivados por naturaleza y motivadores por palabra y acción.

Los problemas sociales impactan en el movimiento porque surgimos y existimos en esta sociedad, nos impacta, pero no podemos quedar determinados por la realidad, eso nos limita a transformarla.

Mientras las organizaciones, dirigentes y activistas políticos sigan siendo financiados por los poderes económicos, por la delincuencia organizada y por la corrupción las necesidades e intereses del ciudadano y la sociedad nunca serán sus objetivos. Entramos en la etapa del financiamiento ciudadano, el ciudadano que anhela cambios estructurales debe financiar el activismo y la lucha política para que así las organizaciones y activistas estemos a su servicio, y no estemos amarrados a financistas con intereses oscuros.

Asumamos que conseguir recursos limpios es parte fundamental de la lucha.

No más excusas, no más justificaciones, el cambio es nuestra responsabilidad, asumamos lo que tenemos que asumir y luchemos.