Los smartphones se han convertido sin apenas darnos cuenta en los auténticos protagonistas de nuestras vidas. Destinamos una mayor parte de nuestro tiempo y atención a esas cada vez menos pequeñas pantallas que se erigen como facilitadores de todos los ámbitos de nuestra vida.

Pero no todo es positivo. Los teléfonos inteligentes están arruinando las relaciones de pareja. No corren buenos tiempos para el amor. De acuerdo a los datos ofrecidos por el National Opinion Research Center (NORC), el 60% de los estadounidenses con pareja declara no estar del todo satisfecho con su relación.

Entre los principales culpables de esta situación aparecen los problemas económicos, la falta de sexo o los hijos. Pero ha surgido un nuevo elemento como consecuencia del imparable avance tecnológico: el smartphone.

Todos hemos sido víctimas de cómo la atención de nuestros familiares, amigos o pareja se ha visto captada por los smartphones en nuestra presencia. Un hecho inevitable si tenemos en cuenta que, de media, miramos el smartphone unas 150 veces al día.

Estamos ante el efecto denominado como “phubbing”. Un concepto que describe la acción de menospreciar a quien nos acompaña al prestar una mayor atención al móvil u otros dispositivos.

Un reciente estudio elaborado por ResearchGate señala que el 70% de sus participantes se ha visto afectado por el “phubbing” a la hora de interactuar con sus parejas.

Volvemos a poner el ojo en el NORC para extraer algunas conclusiones de uno de sus últimos estudios. Este desvela que los smartphones pueden llegar a generar tantos problemas de pareja como el dinero, el sexo o los hijos.

Los participantes que reportaron altas dosis de “phubbing” son los que también reflejan mayores conflictos sentimentales. Algo tan inocente como sacar nuestro teléfono móvil en presencia de nuestra pareja y prestarle más atención al dispositivo, reduce notablemente los niveles de satisfacción en la relación.

El estudio revela que entre los principales problemas de esta práctica se deriva que, el tiempo dedicado al smartphone, reduce las interacciones significativas con las parejas lo que acaba debilitando la relación.

Y es que no podemos evitar pensar que nuestras parejas encuentran un mayor interés en lo smartphones que en nosotroscuando les dedican más atención en nuestra presencia. Se trata de pequeños actos, muchos de ellos inconscientes, que van minando poco a poco la confianza de la relación.

Seguro que a partir de ahora se lo piensa dos veces antes de volver a posar los ojos sobre su pantalla antes que en la persona que tiene delante.