¡Radiante Y Triunfante 2006!

Hace poco, terminó el año 2005 y comenzó el 2006. Cada vez que inicia alguna actividad, el ser humano, lo hace con mucha energía, entusiasmo y -sobre todo- con un alto espíritu de creatividad e innovación y, en muchos casos, con un paradigma diferente. Internamente, se hace un proceso de renovación y/o repotenciación intelectual. Es decir, en ese momento de arranque se estimulan muchas ilusiones y fantasías y, por medio de una gran visión prospectiva, siempre se espera llegar a un destino, a un nuevo puerto seguro que brinde mucho bienestar. En otras palabras: se espera lo mejor. Pero no basta con esperar. Hay que clarificar hacia cuál puerto o destino se quiere llegar; en consecuencia, se requiere una planificación para asegurar la consecución del objetivo formulado, siendo necesario diseñar un proyecto de “viaje” que, en otras palabras, significa que existe la necesidad de formular un proyecto de vida en dónde cada persona debe identificar los objetivos que quiere alcanzar en todos los escenarios en donde debe actuar (familiar, laboral, profesional, etc.), por estos motivos la actitud de esperar no es la mejor y se exige la implantación de un estilo de actuación muy proactivo por cuanto se debe -sobre todo- “aprender a aprender”. Para lograr esto –hay que desaprender lo aprendido–, esforzarse y dar lo mejor de cada cual.

La herramienta gerencial del “empowerment” (delegar con poder para hacer: faculta) muy utilizada en el mundo organizacional de las empresas exitosas, contribuye a que las personas descubran sus competencias intrínsecas desconocidas, pudiendo llegar a tener un mejor desempeño laboral y, es provechoso admitir que las personas inteligentes aplican este aprendizaje también fuera de las fronteras de las empresas. Con este nuevo horizonte las personas han de aprender efectivamente esta nueva etapa de la vida y es necesario e indispensable pensar y poner en práctica -en todas las actuaciones- el siguiente pensamiento: “Saca lo mejor que llevas dentro, siempre en todas tus actuaciones”.

Con la finalidad que nuestros asiduos lectores, se motiven a cambiar su “rutinario” estilo de vida, a continuación se transcriben las palabras de un maestro anciano, cuyo material anónimo fue bajado de la Internet

“Cuando era joven, me dolía el corazón por la
violencia e injusticia de este mundo. Quería con
toda mi alma darle un sentido profundo a mi existencia.
quería que, al morir, mi vida hubiera servido para
marcar una diferencia en este mundo, aunque tuviera
que pagar un precio muy alto para hacerlo”
Por eso mi oración era:

“Señor, dame la fuerza y la sabiduría para que mi
vida contribuya a mejorar la adversa situación de
este mundo”

Después, siendo un hombre maduro, me di cuenta
que no había podido cambiar nada, que el mundo continuaba
igual o peor. Estaba frustrado porque me sentía impotente,
entonces modifiqué mi oración de la siguiente manera:

“Señor, ya que no pude cambiar el mundo, dame la fuerza
y la sabiduría para ayudar a cambiar a mi familia y a
mis cercanos”

Ahora que soy un anciano, me doy cuenta de lo ingenuo
y arrogante que fui al tratar de cambiar a los demás.
En mi infancia me enseñaron que todos mis problemas eran
culpa de otros, que mi felicidad y mi progreso no dependían
de mí. Cuán equivocados estaban.

Como derroché mi vida fijándome en los errores de
los que me rodean, culpando a los otros de mis problemas,
en vez de enfocarme en reconocer y corregir mis propios
errores, mi oración ahora es:

“Señor, dame la fuerza y la sabiduría para aprender a
ver y a reconocer mis errores, para utilizar mi fuerza
mi poder personal, para ser cada día alguien que
sabe crecer y elegir la acción constructiva en vez de
la queja”.

¿Cuán diferentes serían nuestras vidas, si la
energía que hemos gastado en culpar a los demás de nuestros
problemas, la hubiéramos empleado en resolverlos?
Poco puedes hacer para cambiar al resto y mucho para cambiar tu mismo.

¿Qué puedes reconocer hoy?

Que estas palabras les sirvan a los lectores de este espacio como punto de partida para que cada día sean más y mejor gente. El equipo de «entorno-empresarial.com les desean un: ¡RADIANTE Y TRIUNFANTE 2006!

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