“Ranking” universitario global y clasificación de las universidades nacionales

“Las clasificaciones internacionales que establecen
jerarquías entre las universidades influyen
en las políticas gubernamentales y las
opciones de los alumnos y sus familias”.
Unesco
 

En una nueva publicación de la UNESCO, titulada “Rankings and Accountability in Higher Education: Uses y Misues, (Clasificaciones y transparencia en la educación superior: usos y abusos), se debaten los pro y los contra de las clasificaciones universitarias. El libro congrega a las personas que establecen dichas jerarquías y a sus críticos, a fin de examinar los usos y abusos de las clasificaciones existentes. Al presentar opiniones de cinco continentes, la publicación se propone ayudar a los usuarios de dichas clasificaciones –tanto si son estudiantes o padres, como si se trata de responsables gubernamentales o de instituciones- para que puedan utilizarlas de una manera más estricta y provechosa. El manual ofrece un panorama amplio de las ideas vigentes sobre el tema y formula enfoques alternativos y herramientas complementarias para una nueva era, en la que las clasificaciones de los institutos de enseñanza superior puedan usarse de manera diáfana y fundamentada.

Las clasificaciones académicas de universidades o rankings académicos de universidades, son listas ordenadas que clasifican a las universidades  e instituciones de educación superior e investigación, de acuerdo a una metodología de tipos bibliométrico que incluye criterios objetivos medibles y reproducibles, por ello el calificativo "académica". El objetivo de estas listas es dar a conocer públicamente la calidad relativa de tales instituciones. Las listas clasificadoras son de dos tipos principales: globales y específicas. Las globales toman en cuenta al menos dos criterios y en general muchos de ellos a la vez. Las listas específicas se elaboran tomando en cuenta una sola categoría y están destinadas a valorar aquellos aspectos únicos en los que las instituciones individualmente pueden destacarse. Además de estos listados hay también otros que son producto de criterios subjetivos a los que suele dárseles menos importancia,  pues carecen de rigor o seriedad ya que están basados fundamentalmente en sondeos de opinión, reflejando -por ello- las opiniones subjetivas, las experiencias personales y, posiblemente, los prejuicios de los encuestados.

Éstos son algunos de los criterios objetivos de tipo bibliométrico más comunes en la elaboración de clasificaciones (que no son proporcionados directamente por las instituciones y por ello son objetivamente fiables; por ende, los análisis basados en ellos son reproducibles y son rigurosos): a) Número de publicaciones en revistas arbitradas e indexadas de circulación internacional: mide la capacidad de generar y compartir conocimiento nuevo; b) Número de citas a los trabajos publicados de sus académicos: mide la aceptación del conocimiento generado y compartido por la institución, entre la comunidad académica internacional; c) Número de publicaciones en revistas de alto factor de impacto (Science, Nature, etc.): estima la calidad del conocimiento generado ahí y valorado entre los círculos académicos considerados como más rigurosos; d) Número de ex-alumnos galardonados con premios internacionales (Premio Nobel, Medalla Fields, etc.): mide de manera indirecta la capacidad de la institución para generar egresados que a futuro serán de lo más destacado; e) Número de académicos galardonados con premios internacionales (Premio Nóbel, Medalla Fields, etc.): similar a lo anterior; pero mide la calidad del conocimiento generado y transmitido a los estudiantes por tal categoría de docentes y; f) Número y volumen de contenidos de tipo académico en Internet: mide la capacidad de distribuir conocimiento, su impacto y reconocimiento, haciendo uso de las tecnologías informáticas modernas pertinentes a la información documentada electrónicamente.

De más de 17.000 universidades existentes, sólo el 1% es objeto de examen en las “clasificaciones universitarias del mundo”, que publican sólo tres notorios “institutos de clasificación”. Los autores que colaboraron en el texto, afiliados a reconocidas organizaciones de clasificación, inician el debate en Rankings and Accountability con una presentación pormenorizada de las metodologías que se emplean, sus puntos fuertes y sus limitaciones, y de su evolución a lo largo del tiempo. La Universidad Jiao Tong de Shanghai, que colaboró en la preparación de la primera clasificación universitaria mundial que se publicó en 2003, opina que éstas no deben usarse como la única fuente de información al adoptar decisiones relativas a la calidad de las universidades. En cambio, Phil Baty, de The Times Higher Education, y Ben Sowter, de la entidad QS University Rankings, creen que -sin duda- las clasificaciones “han llegado para quedarse” y que pueden mejorar la transparencia y la rendición de cuentas en la enseñanza superior, en el contexto de un mercado de educación universitaria de ámbito mundial.

Además, la primacía que los sistemas actuales de clasificación otorgan a la investigación científica reduce la importancia de las humanidades y las ciencias sociales, ámbitos en los que América Latina cuenta con una tradición antigua y estimable.

Las clasificaciones que se presentan a continuación se basan en el estudio 2013-2014 de QS University Rankings:

Las cinco universidades mejor ranquedas en el mundo: Massachusetts Institute of Tecnology (MIT), USA (Puesto 1); Harvard University, USA (Puesto 2); University of Cambridge, Reino Unido (Puesto 3); University College of London, Reino Unido (Puesto 4); e Imperial College of London, Reino Unido (Puesto 5).

Las cinco universidades latinoamericanas mejor ranquedas en el mundo son: Universidad de São Paulo, Brasil (Puesto 127); Universidad Autónoma de México, México (Puesto 163); Pontificia Universidad de Chile, Chile (Puesto 195); Universidad de Buenos Aires, Argentina (Puesto 209); y Universidad de Chile, Chile (Puesto 223)

Las universidades venezolanas mejor ranqueadas en el mundo son: Universidad Católica Andrés Bello (Puesto 551); Universidad Central de Venezuela (Puesto 561); Universidad Simón Bolívar (Puesto 703); y la Universidad de los Andes (Puesto 720). Es decir, las nacionales  están más allá de la quinta centena de universidades ranqueadas en el mundo.

Las cinco primeras universidades en el ranking latinoamericano son: Universidad de São Paulo (USP), Brasil (Puesto 1); Pontificia Universidad Católica de Chile, Chile(Puesto 2); Universidad de Estadual de Campinas, Brasil (Puesto 3); Universidad de Los Andes Colombia, Colombia (Puesto 4); y Universidad de Chile, Chile (Puesto 5).

Las universidades venezolanas mejor clasificadas en el ranking latinoamericano son: Universidad Central de Venezuela (Puesto 29); Universidad Simón Bolívar (Puesto 34); Universidad Católica Andrés Bello (Puesto 63); Universidad de los Andes (Puesto 71); y Universidad de Carabobo (puesto 161).

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