Reflexiones en pro del Crecimiento Personal (I/IV)

Reconozco en mí defectos, errores y carencias.
Pero también soy capaz de valorar mis cualidades,
aciertos y realizaciones.
Estoy dispuesto a reconocer mis equivocaciones
y a compartir mis experiencias.

Sergio Valdivia

Mientras permanecemos en este plano y en la medida que nos adentramos en conocernos, determinamos la razón de nuestra existencia, y nos identificamos con nuestro espíritu, podemos dar el paso a que se manifieste nuestra verdadera sabiduría, conocimientos que ya traemos, a fin de ayudarnos a desempeñarnos adecuadamente mientras permanecemos en esta dimensión.

Debemos avivar nuestra vela interna, a fin de alumbrar el camino correcto que debemos seguir mientras se nos da la oportunidad de estar, permanecer, cumplir con nuestra misión.

Cada día que transcurre, involucra una gran oportunidad en pro de nuestro crecimiento, en sorprendernos, en determinar cuán despierto estamos y sabemos aprovechar cada latido de nuestro corazón, latidos que nos indican que nos mantenemos con vida.

Atravesamos diferentes etapas de acuerdo a los roles que desempeñamos y le damos vida; desde luego, cada una de ellas involucra pruebas, experiencias, aprendizaje. En cada etapa se manifiestan las emociones, sentimientos a los que les damos dinamismo, energía física y psíquica, que debemos saber administrar, manejar.

Al respecto, Paulo Coelho nos proporciona algunos pensamientos, reflexiones válidas para ser consideradas en pro de determinar nuestro rol, alcance, repercusiones, en cada etapa de la vida en que actuamos. Así nos indica, que siempre es preciso saber, cuándo se acaba una etapa de la vida. Si se insiste en permanecer en ella más allá del tiempo necesario, se pierde la alegría y el sentido del resto, cerrando círculos o cerrando puertas o cerrando capítulos. Como se quiera llamar, lo importante es poder cerrarlos, dejar ir momentos de la vida que se van clausurando.

No podemos negar que, día a día, años tras año, en que permanecemos, afrontamos hechos que debemos saber manejar, a fin de evitar que se manifieste el sufrimiento, la dependencia, emociones negativas, todo aquello que se genera de los distintos roles que desempeñamos, actuamos, desde el hogar, trabajo, amistad, matrimonio, amor, entre otros.

Coelho nos insiste en recordar, que todos estamos abocados a ir cerrando capítulos, a pasar hojas, a terminar con etapas, con momentos de la vida, recordando que todo principio tiene su fin.

No podemos estar en el presente, añorando el pasado. Ni siquiera preguntándonos por qué. Hay que saber desprenderse. Debemos estar conscientes que no podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardíos, ni empleados de empresas inexistentes, ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculados con nosotros.

No nos podemos quedar anclados en el pasado: esto ya se dio. Hay que vivir intensamente el presente, dejar ir, soltar, desprenderse, liberarse.

Tener presente, además, que los cambios externos pueden simbolizar procesos internos de superación.

Lo cierto es que, a esta altura de su vida, en donde ya habrá transitado algunos años, lo invitamos a detenerse para evaluar cuánto auténtico ha sido; cuánta contaminación de hábitos, costumbres, ha adquirido; qué tanto desarrollo personal ha logrado; qué tanto se conoce; cómo ha manejado, administra, sus emociones; cuál ha sido el alcance, repercusiones de ellos; qué tan atento ha estado en pro de ser cada día mejor y saber aprovechar la oportunidad que se le ha dado de permanecer. Cuánto ha logrado en todo aquello que se ha propuesto alcanzar; a qué precio. Cuánto beneficio ha obtenido de sus acciones y las que han colaborado en el crecimiento de otros, con quienes ha compartido afecto, amistad.

Le recordamos no olvidar que no hay que esperar que le reconozcan; no espere que alguna vez se den cuenta de quién es usted. No sea rencoroso, odioso, vengativo; todo lo contrario, aporte afecto sin condiciones.

Debemos saber cerrar la puerta, los círculos, cuando estos terminen; evitar el apego, condicionamiento. Estar atento a las transformaciones y oportunidades que se nos presentan en pro de nuestra evolución; saber aprovechar el tiempo que se nos permite estar. Nada es estático, todo cambia. La vida es un conjunto de experiencias para gozarla, no para sobrevivirla. No se deben desperdiciar los auténticos valores a los que le hemos dado vida.

Coelho en fin, nos recuerda, que el ayer es historia; el mañana un misterio y hoy un regalo, por eso se llama presente. Vívalo intensamente. (continuará..)

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