Es harto conocido que el panorama que enfrentan  las empresas detallistas venezolanas, es cada vez más retador.

Condiciones económicas cambiantes, mercado competitivo, regulaciones gubernamentales de cumplimiento obligatorio, procesos de logística complejos, barreras para expandirse,  mercadeo multicanal (web, redes sociales) y poco acceso a las nuevas tecnologías son algunos de los elementos que mantienen a los gerentes y propietarios tanto ocupados como preocupados.

En medio de este escenario, es muy sencillo  desatender en alguna medida los factores internos de la organización que impactan a la gente: alineación estratégica, reclutamiento y mantenimiento del personal clave para el éxito del negocio, motivación de los empleados y manejo de procesos de cambio, por nombrar algunos de los más comunes. Al evaluar  los dos tipos de factores es posible que exista la tendencia a considerar más relevantes los externos; sin embargo, es innegable que el esfuerzo debe ser equilibrado en ambos sentidos. 

Por tanto, aquellos que tengan en mente  iniciar un  negocio como una forma  de independizarse,  deben contar con  un plan estratégico de negocio bien definido, con metas claras y una misión y visión bien establecidas y darle a la organización una base para definir sus objetivos. Si los que ya existen no cuentan con una base formal, ahora es un buen momento para establecerla; en especial en aquellas empresas de retail que provienen de un negocio familiar y que por el rápido crecimiento que han experimentado, no han tenido la oportunidad de hacer ese ejercicio. En otras palabras, los nuevos y los que ya están en el mercado deben disponer de un plan estratégico de negocio.

De igual manera, se debe comprender que el espacio en el que se desarrolla la actividad económica no es homogéneo, sino que, por el contrario, la ubicación de la empresa afecta al beneficio que se pueda obtener. De ahí la importancia de la localización, factor que debe ser tenido muy en cuenta por los empresarios si se quiere apuntar al éxito económico empresarial.

A pesar del interés por la ubicación geográfica de los puntos de venta por los economistas, urbanistas y directores de sociedades comerciales y de distribución, el estudio de las cuestiones espaciales de la economía ha estado tradicionalmente bastante olvidadas, en gran medida por la creencia que no se disponía de las herramientas teóricas necesarias para emprender investigaciones de esta naturaleza y, por otra parte, que son muchos los que han emprendido negocios sin otorgarle la debida importancia que este factor representa.

Es en las últimas décadas cuando se produce un nuevo avance, gracias a la formulación de modelos más adecuados para acometer el análisis económico del espacio. También, según Beaumont (1988) ha sido posible identificar seis grandes grupos de razones que han fomentado la actual importancia otorgada a las decisiones de ubicación comercial, a saber:

  1.  Aumento del número de posibles ubicaciones, tales como: centros de la ciudad, periferia y grandes centros comerciales.
  2.  Las localizaciones más favorables son, lógicamente, las más demandadas y las que se ocupan en primer lugar, lo que dificulta la decisión relativa a nuevas y futuras ubicaciones.
  3.  Aumento de los costos financieros y del riesgo percibido, debido tanto al aumento de las dimensiones de los puntos de venta como a la competencia por acceder a las localizaciones más ventajosas.
  4.  Posibilidad de utilizar cantidades importantes de datos, a través del tratamiento informático, lo cual viene a ser una gran ayuda en la toma de decisiones.
  5.  El aumento de la competencia exige una expansión continua de los comercios, lo que obliga a instalar nuevos puntos de venta y consecuencialmente, a elegir nuevas localizaciones.
  6.  La mayor utilización de las técnicas de mercadeo en el ámbito del comercio al detal.

Como podrá ser observado, la importancia de  una buena localización de un establecimiento comercial, es determinante, de eso depende en gran parte su éxito empresarial.  La  ubicación  geográfica es una decisión de tipo estratégico, vital para la viabilidad del negocio que se pretenda. Dicha decisión dependerá de ciertos factores que pueden favorecer o perjudicar la actividad económica presente y futura de la empresa en una determinada localidad, municipio, zona o región.

Por tanto, un plan de negocios y una buena evaluación de la localización de un establecimiento son los mecanismos básicos para enfrentar los escenarios riesgosos que acompañan a los emprendedores.

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