Valores y principios, marcos referenciales de actuación determinantes para alcanzar las metas

A fines de la Edad Moderna, resurge la discusión sobre la problemática filosófica de los Valores. Es muy difícil definirlos, pues depende del enfoque y de la importancia que se les dé en cuanto a su manifestación social, o simplemente, si quien los define no los ha internalizado, éstos no se manifiestan en su conducta. Es por ello que desde Rudolf Hermann Lotze existe una Teoría de Valores o Axiología, con interpretaciones sobre el significado individual, muchas veces subjetiva como estimación personal, o bien estimación colectiva, que es una apreciación de grupos y la hace algo más objetiva. Lo cierto es que a través de los años, incluso desde las teorías adjetivas de los valores en el pensamiento platónico, se dan las bases sobre el valor real cuando un individuo participa de la idea de que sí tiene valores. Cada época tiende a estratificarlos, por ejemplo, en Grecia, la verdad era considerada el valor supremo y generalmente acompañada con otros valores que se identificaban con la Belleza, el Bien y lo Bueno. En Roma, el valor era la Ciudadanía, en la Edad Media, la Santidad.

La inducción de valores no es solamente enunciativa o informativa; ésta tiene que venir acompañada de un proceso de enseñanza-aprendizaje, reforzada por la conducta de las personas que son ejemplos en las organizaciones: Los mejores, los más exitosos, trabajadores, honestos, preparados, los directores, gerentes, los jefes de cuadrillas, los presidentes. , los más conspicuos de cada organización, los más representativos y de aquí la importancia de esos ejemplos en la valoración colectiva. Muchas veces los valores estimados por una sociedad han sido trastocados, porque en el proceso de enseñanza se inculca un valor como ideal para nuestros ciudadanos y cuando se va a reforzar con imágenes, los ejemplos de muchos dirigentes son contradictorios……
Aspectos como la Disciplina Social, deben ser inculcados en los primeros años de desarrollo de todo individuo, con actitudes humanas claras en el sistema de relaciones familiares. El buen juicio, la confianza en sí mismo, la honradez, el respeto, la cortesía, la dignidad y la solidaridad entre hermanos y familiares más allegados, son prácticas necesarias de inducción de valores, para que éstos se conviertan en estructura mental y poder compartirla socialmente con el resto de los ciudadanos, especialmente con sus compañeros de trabajo. Cada una de estas conductas requiere de acciones repetitivas en las familias para crear hábitos. El niño, luego que internaliza estas conductas, las convierte en actitudes y éstas en valores. Una familia con un código de conducta como los mencionados anteriormente, aportará a la sociedad individuos con cualidades para ser buenos ciudadanos.

Una vez que comienza la pubertad, donde se producen los grandes cambios conductuales y fisiológicos, estas personas, a las cuales se les han inculcado los valores del buen ciudadano, enfrentarán con mayores posibilidades de éxito los procesos de percepción con los cuales están siendo impactadas por nuevas y más profundas sensaciones. Es aquí cuando un refuerzo de valores se hace necesario entre los amigos, en el colegio y en la misma familia.

Nuevamente, y como ciclo de inducción, otros valores de buen ciudadano deben formar parte del esfuerzo de una sociedad con dignidad colectiva y que desee progresar. Como un todo, los medios de comunicación, las autoridades, cualesquiera sean el cargo o nivel de influencia, deben apoyar los principios que son adoptados como reglas sociales y que permitirán la inducción de valores. Es así como, aparte de los anteriormente mencionados, es necesario inculcar en los niveles de educación secundaria: el optimismo, la iniciativa y el tacto.

Teniendo en cuenta que los ciudadanos son parte de la gran organización social denominada Estado, es necesario profundizar las normas con las cuales sus integrantes podrán interactuar con el resto de sus compañeros, y que son fundamentales para el logro de los objetivos sociales o corporativos en medio de las otras organizaciones, privadas o públicas: las empresas. Los valores ciudadanos son la base donde se inculca y refuerza lo indispensable para alcanzar el objeto administrativo en cualquier empresa. Con estas referencias para la actuación, los profesionales que se integran a una organización podrán armonizar los aspectos necesarios para alcanzar cualquier meta, en equipos de trabajo, que materialicen acciones en valores.

No hay empresa que pueda obviar los valores que ejemplifican los lideres. Si en equipos de trabajo, los lideres se comportan en el marco de unos valores trastocados por sus carencias. así actuarán sus empresas. Si vuestras empresas no cuidan los marcos referenciales de actuación, verán la ineficiencia rondando con climas organizacionales que reflejarán actuaciones indebidas. Cuidemos en nuestros recintos más sagrados, la familia y el trabajo, que los valores se reflejen en nuestras actuaciones eficientes. Evitemos la corrupción, la vulgaridad, el abuso del poder, la traición y en fin todos aquellos antivalores que pululan en el ambiente. Venezuela necesita empresarios de lo público y privado que sean capaces de comprender la importancia de vivir con valores adecuados para una sociedad competitiva.

A %d blogueros les gusta esto: