“Una razón para vivir”
 Paulo Coelho  (El alquimista)

Está escrito: quien lidera debe empujar (con amor, voluntad y perseverancia, sin distracciones y apostando alto) para poder ver horizontes nunca conocidos donde se pueda tenerlo todo, viviendo la ilusión de cristalizar lo imaginado, sabiendo que no siempre se consigue ganar el desafío. 

Por esto, debe dominar el lenguaje del entusiasmo y zambullirse en esa poderosa corriente que lleva hasta el lugar soñado, teniendo presente que el curso que tomará lo emprendido invariablemente es un misterio: ¡solo los artistas que dan vida a su rol en las escenificaciones conocen cómo empezará, transcurrirá y terminará su actuación: en el guión que les entregan está escrito todo; en la vida real no es así! 

Quien lidera ha de actuar desde el ámbito de la purificación intensa: toda acción debe ser correcta, toda decisión ha de ser transparente y el desempeño del papel que toca cumplir debe ser pulcro, dando prueba de persistencia, de coraje y de intuición, puesto que todo lo que acontezca como resultado de poner en práctica dichos dones se sumará en el camino hacia su legado personal (el tesoro que le identificará eternamente), razón por la cual no debe tener miedo a fallar, sino preparándose constantemente para todo lo que pueda venir, teniendo en mente que mejorar el presente implica que lo que suceda también será mejor: aquí radica el sentido que tiene que permanecer en la búsqueda de lograr lo soñado (eso que en los libros de estrategia se denomina “visión”: lo que se anhela alcanzar). 

La viña se ha identificado como “el árbol de la vida” (símbolo de prosperidad y riqueza de las personas y de los pueblos), que se enraiza, crece y fructifica a pesar de sembrarse en los suelos pobres de lugares con clima cálido, ya que ahí se puede lograr su producto (¡Carora, Estado Lara, Venezuela, es un buen ejemplo de ello: sus vinos son la prueba!). Otro excelente ejemplo es el dado por los israelitas, quienes -con inteligencia, tenacidad, semillas y plántulas apropiadas, hidroponía y la mirada puesta en lo que se cosechará- convirtieron desiertos en campos verdes, productores de alimentos. Admitir todo esto lleva a entender que un terreno aparentemente infecundo puede ser el espacio infinito para el deseo y la esperanza. 

Si así pasa en la naturaleza, ¿cómo negar que en los escenarios organizacionales de aspecto infructífero puede ocurrir algo bueno gracias a una explosión de luz (conformada por conocimiento, habilidades, destrezas y más) que lleve a exclamar que el esfuerzo para producir un cambio ahí ha valido la pena? Solo existe una manera de probarlo y es por medio de un secreto: una acción preparada, estratégica, nutritiva, vigilada y controlada, vislumbrando la riqueza que se producirá: todo lo que se necesita saber va hallándose en la travesía a realizar, pues cada momento de búsqueda es un instante de encuentro con la realidad (amenazadora o aliada) que -si se observan las señales que muestra- va dibujando el camino táctico a seguir para llegar al destino, debiéndose reaccionar de manera apropiada (adaptativa y proactiva) para presenciar con fascinación lo que devendrá… porque todo evoluciona en el universo: ¡solo falta conducir perfectamente la evolución hacia la meta soñada y esto pide escuchar esa voz interior que pronuncia -precisa, oportuna y generosamente- palabras sabias ante cada circunstancia! 

Así son las posibilidades ilimitadas del homo sapiens, un ser que no acepta las limitaciones que le toca superar y se atreve decir: -“Vamos a poner fin a esto” y… luego de prepararse (dotándose con recursos inmateriales y materiales) y de dedicarse… ¡hasta puede lograrlo, ganando la apuesta! 

Si lo asentado en el párrafo anterior es dudado por quien lee este escrito, se le incita a responderse: ¿cómo estaría Venezuela si quienes lideran lo que sucede en ella se hubieran “pre-parado” y encaminaran perfectamente el accionar de todos a poner fin a la situación actual, valiéndose de todos los recursos disponibles, dedicándose a ello en bien del colectivo hasta lograrlo? ¿Qué falta? ¿Qué fructificaría en ella? 

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