Cómo crear mi propio negocio (Parte 1 de 4)

Abraham Pineda Morales – El crear una empresa no hace distinción entre sexos, edades, religión y lugar de residencia. Premia el esfuerzo y la inteligencia, y penaliza la falta de trabajo y la torpeza.

Para iniciar un negocio es necesario partir de un conocimiento profesional de la actividad a desarrollar, y del sector en el que se piensa competir.

Conocer bien una profesión no es suficiente para dirigir una empresa. Existen unas variables que actúan sobre el comportamiento y que afectan más a unos individuos que a otros. De ahí que unos sean potencialmente más emprendedores que otros y gocen de más facilidad para la organización.

Si te planteas la posibilidad de ser dueño de tu empresa, podemos afirmar que posees “Actitud emprendedora”.

Tres componentes esenciales para los emprendedores:

1. Debes tener una idea de tu empresa.
2. Deseo de crear una empresa.
3. Si tienes una idea y desea crear tu propio negocio debes poseer las habilidades del emprendedor.

Ningún otro proceso ofrece con tanta intensidad la posibilidad de autosuficiencia, autodeterminación y mejora económica como la del empresario – emprendedor.

El emprendedor por necesidad: porque no tienes trabajo o porque es difícil encontrar el puesto que tú deseas.

El emprendedor vocacional: desde pequeño hubieras querido ser independiente.

Los Emprendedores con potencial personal: Son aquellos que crean una empresa en torno a sus capacidades personales, pero que ese potencial desaparece con ello.

Los Emprendedores con verdadero potencial: Son aquellos capaces de generar iniciativas con verdadero potencial y capacidad de desarrollo. Suelen crear empresas que viven por si mismas sin necesidad de la presencia del emprendedor.

Para emprender un negocio o empresa, el nuevo empresario a de tener unas habilidades personales.

De las que podemos definir de la siguiente:

Habilidades personales.
• Intuición y visión de futuro
• Perseverancia
• Capacidad organizativa
• Desarrollar iniciativas
• Incertidumbre
• Ambición y pasión
• Medir el riesgo
• Asumir el riesgo
• Reducir la complejidad
• Aprender de la experiencia
• Facilidad para las relaciones humanas
• Capacidad creativa e innovadora
• Confianza en sí mismo

Riesgos a los que te has de enfrentar.

• Dinero: Necesitarás invertir, tal vez tus ahorros, puede que tu familia te ayude o quizás solicites un crédito.
• Tiempo: Si emprendes, trabajarás más horas que si te empleas por cuenta ajena.
• Fracaso: Éste supone el temor más grande de los que deciden emprender

Ahora puedes reflexionar para así decidirte bien a trabajar por cuenta ajena o bien a lanzarte hacia el autoempleo.

Si tu decisión ha sido emprender, debes ser consciente de:

• Elegir un negocio con posibilidades reales de triunfar.
• Redactar un plan de negocio realista
• Acometer el plan y estar preparado para redefinir los objetivos de manera que se ajusten a un mercado variable.
• Desarrollar tu plan de empresa cumpliendo las leyes del mercado.
Para emprender necesitas tener una IDEA. Una vez definida, debes aprender a trabajar sobre ella para saber explotarla.

¿Tienes tu idea?

Quizás tiene la idea pero, ¿Sabes cómo desarrollarla de forma seria y beneficiosa?

Tener una buena idea es fundamental para el desarrollo de una empresa. Surge la idea hasta que la empresa comienza a funcionar, difícil camino en el que debemos planificar todos y cada uno de los pasos.

Te aconsejo que combines tu entusiasmo por obtener el éxito, con la práctica de unos ejercicios mentales de reflexión antes de comenzar a crear tu empresa.

Tener un plan de empresa te va a ayudar como emprendedor a decidir si crear tu negocio o no.

La finalidad del plan de negocio es presentar una imagen global del proyecto:

• Observar: Como emprendedor debe contemplar con mirada crítica todo cuanto le rodea, y muy especialmente a las empresas, a los consumidores e instituciones.

• Leer: Ojear la prensa.

• Relacionarse: Mantener contacto con personas con las mismas inquietudes, acudir a conferencias, ferias y buscar la opinión de otros empresarios.

Un producto o servicio nuevo, original e incluso tecnológicamente avanzado es fácil de introducir en el mercado, carece de competencia.

Si somos capaces de detectar alguna carencia, una necesidad no cubierta o deficiencia, podemos encontrar y definir una buena idea de negocio.

En otros países o en otras zonas de España existen unos productos que tienen éxito y en nuestro ámbito territorial son unos grandes desconocidos, y sin embargo, podrían adaptarse al entorno.

La observación de nuestro entorno así como los recursos disponibles constituyen una fuente para que surjan ideas de negocio.

Personas: A diario nos relacionamos con compañeros, personas del ámbito laboral, familiares, etc. Sus comentarios, experiencias pueden ser la fuente que inspire tu idea.

Trabajo: De la observación de nuestro trabajo, puesto, etc… podemos extraer ideas de negocio.

Costumbres sociales / Modas locales: Las tradiciones y celebraciones dan lugar a un gran número de ideas empresariales.

Las variaciones en nuestra sociedad dan lugar a necesidades o carencias de las que pueden surgir nuevas ideas de negocio.

Cambios en el ritmo de vida: El ritmo de vida cambia y surgen empresas de reparación de coches a domicilio, etc.

Cambios sociodemográficos: La llegada masiva de extranjeros provoca que se precisen más intérpretes en los juzgados. La incorporación de la mujer al trabajo dio lugar a la creación de más guarderías, etc.

Cambio de hábitos: Rescatar productos que ya han caído en desuso.

A través de publicaciones oficiales o anuncios en medios de comunicación, podemos recopilar información que nos proporcione una idea empresarial.

Si ya tienes “tu idea empresarial” dedica un tiempo a reflexionar sobre su definición.

La idea bien planteada y definida será la responsable del éxito de tu negocio.

La clave escriba en aprovechar el momento más oportuno, identificar los posibles inconvenientes y sobre todo, no aventurarse ni aferrarse a la idea sin realizar una valoración previa del proyecto empresarial.

Para descubrir si tienes una buena idea de negocio debes chequearla. Cuantas más preguntas te formules mejor.

Plasma por escrito tus consideraciones y realiza un esquema inicial del desarrollo de tu negocio.

Para ello, fíjate en estas pautas:

• Tipo de negocio y sector

• Localización

• Objeto social

• Clientes potenciales / localización / sectores

• Consumidores finales / localización / sectores

• Especificaciones del producto o servicio

• Necesidades, hábitos y motivaciones

• Ventajas diferenciales

• Comercialización / distribución

• Resultados esperados

• Inversión aproximada

• Rentabilidad esperada

Una vez chequeada y justificada tu idea, debes contrastarla. Se trata de obtener información del entorno y del mercado para así, determinar la oportunidad que supone ponerla en marcha.

Hora debes analizar cómo se integrará tu idea en el entorno, qué posición va a ocupar. La contratación de tu propuesta de negocio con los factores económicos, la política legal, sociocultural y tecnológica te proporcionará otro argumento más para decidirte o no a la puesta en marcha de la empresa.

Debes conocer la situación actual del mercado y su posible evolución antes de decidirte a crear tu empresa. Podrás detectar las oportunidades de tu idea y los riesgos de su implantación.

Fuente: http://www.abrahampineda.es/article-como-crear-mi-propio-negocio-43896953.html

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