Cuidado con el Engaño

La primera vez que me engañes, será culpa tuya;
la segunda vez, la culpa será mía.

Proverbio árabe

Resumen

Comentaba Friedrich Nietzsche, que la mentira más común es aquella con la que un hombre se engaña a sí mismo. Engañar a los demás es un defecto relativamente vano. Lo cierto es, que no debemos dejarnos atrapar por el engaño, pues ello tiene muchas veces un alcance negativo, dando paso a repercusiones que pueden desequilibrarnos física y sicológicamente.

Palabras claves

Afectaciones, dolor, apariencia.

Anotaciones básicas, consideraciones

El engaño se define como el intento deliberado, exitoso o no, de ocultar, generar, y/o manipular de algún otro modo información factual y/o emocional, por medios verbales y/o no verbales, con el fin de crear o mantener en otra(s) persona(s) una creencia que el propio comunicador considera falsa.

El Diccionario de la Real Academia de la Lengua determina, que engañar es «dar a la mentira apariencia de verdad» e «inducir a alguien a tener por cierto lo queno lo es, valiéndose de palabras o de obras aparentes y fingidas», y engaño es «la acción y efecto de engañar.

Nos indica ‘psicologiaparatodos.com’ que engañar es faltar a la verdad en lo que se dice, se hace, se cree o se piense. Asimismo, es dar a lo falso apariencia de veracidad o provocar que alguien tenga por cierto lo que no lo es. El autoengaño es cerrar los ojos a la realidad, por ser más grato y cómodo aceptar la mentira, como la persona que pretende ignorar la infidelidad de su pareja. El engaño que más ocurre es el de un ser querido o el de la persona a quien amamos.

El dolor que nos causa es, porque normalmente no podemos concebir que alguien que nos quiera nos mienta. Si un adversario o desconocido nos engaña le llamamos estafador o mentiroso, pero si nos tima el ser amado nos sentimos desolados. En estos casos, el engaño más frecuente es por adulterio, pero no el único. Los hay por el manejo del dinero, por vicios, o por temor a enfrentar la ira del otro.

Sobre el engaño nos aporta Robert Trivers, es una actividad profundamente arraigada a la vida, que ha sido seleccionada a lo largo de la evolución. Su presencia no queda acotada únicamente al ser humano. Si miramos a nuestro alrededor, en la naturaleza, encontramos numerosos ejemplos de seres vivos que emplean las técnicas del engaño con el único fin de sobrevivir y perpetuar sus genes. Los virus y las bacterias, sin ir más lejos, camuflan sus efectos mediante el uso de proteínas que mimetizan componentes del organismo huésped hasta el punto de burlar un sistema inmunológico preparado para atacar a agentes extraños. Los depredadores, e incluso las presas de los depredadores, también acuden al engaño con tal de pasar desapercibidos. Muchos pájaros han llegado a un alto grado de sofisticación en relación al engaño, involucrando a falsos depredadores, para alejar a individuos de su propia especie. La estrategia consiste en emplear gritos de alerta en situaciones inofensivas, cuando quieren hurtar comida o parejas de los nidos vecinos. La mayoría de plantas exhiben formas y colores que resultan atractivos para los insectos, y éstos manipulados por tal derroche de exuberancia, acaban realizándoles la difícil tarea de esparcir su contenido genético.

Agrega la fuente señalada, que el estudio del engaño ha dado lugar a una serie de premisas obvias y universales. Por ejemplo, ante una misma comunidad, el mentiroso habitual está destinado al fracaso. Y es que si el mentiroso actúa de forma repetida, las potenciales víctimas del engaño pueden llegar a identificar la mentira y desarrollar respuestas contra ella, convirtiéndose el mentiroso en víctima de su propio engaño. En un mundo complejo formado por mentirosos y mentidos, los mecanismos para identificar y provocar el engaño co-evolucionan a la vez, y al mismo tiempo, la complejidad y eficiencia de ambas estrategias. Y es aquí donde aparece el auto-engaño.

Conclusiòn

Debemos estar atento en todos nuestros comportamientos, en la manera como nos comportamos, evitando el enganarnos, y desde luego, enganar a los demas, hay que identificarse con la verdad, evitar las mentiras, ser autènticos.

‘psicologiaparatodos.com’ nos senala, que para enfrentar el engaño lo importante es buscar la mayor información posible, utilizar nuestra intuición, y por ultimo, la razón antes que la emoción. Un viejo proverbio árabe dice que la primera vez que te engañen, será culpa del otro, pero la segunda será culpa tuya.

Cristina de Suecia decìa: (1) “Podemos engañar a los hombres, pero no a nuestra conciencia.” Y Víctor Ruiz Iriarte cuando comenta, que “el delito de los que nos engañan no está en el engaño, sino en que ya no nos dejan soñar que no nos engañarán nunca.”

Web: www. carmorvane.com

(1) Fuentes debidamente señaladas.

(*) Docente de Postgrado, FACES, UC. EXATEC.

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