“Sólo aceptamos una verdad cuando primero
 la negamos desde el fondo del alma”

Paulo Coelho (El Alquimista)

Para obtener  un logro, debe tenerse presente lo que se quiere conseguir y para eso se debe encaminar hacia ese horizonte (no siempre conocido), viendo la riqueza que producirá: esta será la mejor motivación.

Es posible que lo buscado no lo haya logrado otro(s) por ser algo original pues nadie lo soñó antes: ¡algo único, nuevo, agitador! Entonces, hay que conocer las posibilidades que existen para cristalizarlo puede que no se tenga todo lo necesario; sin embargo, también puede que se tenga todo, pero no tenga la aprobación para hacerlo realidad.

¿Cómo atender al presente y vigilar tantas cosas?: sencillo abrir todos los sistemas de percepción, sabiendo que la visión de los ojos orgánicos  (ubicados a los lados de la nariz) no sirven para percatarse de todo, de aquí que sea válido expresar: ¡quien lidera debe tener visión no orgánica!, la que ve más allá de lo que ven los ojos orgánicos, pues permite mirar lo que ellos no perciben: ¡esto es un imprescindible!

Lo importante es no ser de quienes conocen sus sueños, pero no desean realizarlos o se desaniman en el camino, sucumbiendo ante la adversidad: ¡quien lidera ha de vivir la ilusión de cristalizar sus sueños y para ello debe empeñarse, dedicarse, sin desfallecer!: cuando se desea algo con todo el corazón se está más próximo al logro.

Hay que saber que cuanto más se acerca alguien a su sueño, más difíciles se tornan las cosas, debiéndose tener la persistencia y el coraje que sólo tienen quienes buscan dejar ¡siempre viva! su “leyenda personal” (como la de Lee Iacocca, creador del Ford “Mustang”): ¡cuánto hay que batallar, cuánto hay que enfrentar: hay que ir en dirección a ella!, por lo cual no hay que apresurarse ni impacientarse ni temer a fallar (esto impide proseguir hacia “la gran obra”): ¡hay que alimentar el fuego forjador, sin dormirse ni entregarse ni creer en espejismos distractores: hay que seguir siempre las señales, mantenerse en el camino y avanzar sin desviarse, prefiriendo el sabor de la lucha y la emoción de darle cara a lo desconocido: sorpresas, traiciones, envidia, y deslealtades (el escenario de un desierto árido): hay que vigilar muchas cosas, preparándose para lo que vendrá, pues a quien lidera le toca prestarle atención al presente para mejorarlo! (como hicieron los israelitas: con ingenio -hidroponía- y empeño… ¡sacaron fruto del desierto!).

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