El significado de este término dice a la letra:

“Hacer perder a una persona, de forma pasajera, el entendimiento y la capacidad de razonar o de darse cuenta con claridad de las cosas.”

El poder, puede ser peligroso cuando la persona no está debidamente preparada y no solo para ella misma, sino y lo que es realmente más peligroso, para el entorno donde se desenvuelve.

Esta situación se presenta por doquier, tanto en países desarrollados como en los que se encuentran en vía de desarrollo.

Situación, que si bien en estas épocas de tanto desarrollo empresarial y tecnificación no debería presentarse, pero se da y en proporciones alarmantes, como una falla garrafal de la Cultura Organizacional, misma que mayoritariamente no es entendida ni desarrollada por las organizaciones y sus jefaturas .

La falta de la implementación de una apropiada Cultura Organizacional, pone en riesgo el éxito de cualquier actividad en la que se encuentre ubicada la organización,  tanto en su entorno como en su interior, perjudica a ambos medios y propicia que se desarrolle una Cultura de abajo hacia arriba.

He tenido la oportunidad de conversar con muchos directivos, profesionales en su mayoría, y grande ha sido mi sorpresa al notar que en su gran mayoría, no le dan la debida importancia a una apropiada Cultura Organizacional; por ende, optan por el camino más difícil para el logro de las metas.

Dentro de una apropiada Cultura Organizacional, es primordial una correcta selección de personal y capacitación periódica, situación que resulta poco entendible no se practique regularmente en las organizaciones, algo así como si no entendieran que lo más importante para cualquier actividad, es la persona como Capital Humano, llevando a la no utilización de lo mencionado anteriormente, a poner en puestos a personas no apropiadas para ello y, peor aún, si se desarrollan en plan de jefatura.

(*) Asesor Empresarial

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