El Salario del Venezolano y los nuevos oficios

El salario  es la cantidad o suma de dinero y otros pagos en especie que recibe de manera periódica un trabajador de su empleador, por un tiempo de trabajo determinado o por la realización de una tarea específica o fabricación de un producto determinado. El pago puede ser mensual, quincenal, semanal o diario.

En Venezuela, durante los últimos 15 años, se han perdido gran cantidad de empleos; lo que ha generado una gran informalidad en la economía, creándose nuevos oficios en el marco de una altísima inflación;  y el subempleo y desequilibrio en las remuneraciones de los trabajadores en general. Y, sobre todo,  de los  profesionales y técnicos calificados.

El salario mínimo en Venezuela durante los últimos años, ha sufrido un gran deterioro con respecto al costo de vida, pues considerando el último aumento durante el primer semestre del año 2014, que lo coloca alrededor de Bs. 4.251,40; el cual, al compararlo con la canasta alimentaria del primer cuatrimestre que se ubica en aproximadamente Bs. 10.444, solo alcanza para  costear un 41% de dicha canasta, sin considerar  aspectos como la vivienda, pago de servicios públicos, entretenimiento y otros rubros.

Por otra parte, dado el proceso de desaceleración económica, aumento de importaciones, escasez de divisas  y otra serie de problemas que afectan el aparato productivo nacional, la tendencia salarial en los distintos niveles de remuneración, conlleva al solapamiento o poca diferenciación entre las jerarquías o cargos, lo que ha generado una tendencia a una igualación o poca diferenciación en los salarios.

Aspecto este, que puede generar desmotivación y desmovilización de los profesionales y técnicos, bien sea a otras latitudes, o a la búsqueda y establecimiento de nuevos emprendimientos y hasta el subempleo o realización de actividades por debajo de las competencias, o perfiles para ocupar distintas posiciones  de relevancia en el sector laboral formal.

De acuerdo a lo mencionado anteriormente, otro aspecto importante a destacar, es la cantidad de oficios que han venido creándose en oportunidad de la crisis económica, privilegiándose los oficios o  tareas sencillas sobre los trabajos técnicos o profesionales.

Un ejemplo de lo anterior pudiera ser, el oficio de un mototaxista, que sin supervisión, con un horario a conveniencia y con una remuneración atractiva, su salario está por encima de un profesional con rango medio (aproximadamente Bs. 22.000 mensuales). Esto, sin contar los parqueros o cuidadores de vehículos, oficio que ha surgido en razón de los problemas de estacionamiento y la inseguridad personal  con el auge del hurto y robo de vehículos.

Como consecuencia de esa terrible distorsión que prima la informalidad sobre la profesionalización de la gente en Venezuela, se hace imperativamente necesario, reactivar el aparato productivo nacional para rescatar el empleo y las remuneraciones, cumpliendo así, con las recomendaciones de la Organización Internacional del Trabajo en materia de trabajo decente.

Corresponde entonces a los tomadores de decisiones públicas, garantizar al venezolano el cumplimiento de sus derechos laborales y su adecuación a la realidad económica y social, es decir, proporcionarles a los profesionales, acceso a una buena calidad de vida, solventando sus necesidades básicas y profesionales que le permitirán la protección de su familia, como institución base de la sociedad.

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