Empresa adaptable

Las organizaciones tradicionales pueden convertirse en adaptativas, flexibilizando su portafolio actual de capacidades. En otras palabras, no se requiere tipos, hábitos o técnicas para transformar una organización tradicional en una adaptativa. En vez de ello, las organizaciones deben cambiar conceptos hondamente arraigados de liderazgo, estrategia y responsabilidad.

El punto de partida para las organizaciones adaptables, es la lógica de la economía de la información, las implicaciones de la lógica de la estrategia del negocio, estructura y gobierno organizacional. Se trata de cambiar el paradigma de la organización tradicional bajo el modelo Fabricar–Vender, ampliamente arraigado en nuestro esquema de pensamiento por un nuevo paradigma o modelo de empresa Sentido–Respuesta.

Implementar esta transformación involucra retos, tanto en el aspecto conceptual como operacional. Entre otros aspectos, requiere cambiar el foco del producto al foco en el cliente, como eje de la organización. La transición al diseño de un negocio u organización Sentido–Respuesta requiere contextualizar, bajo la óptica del pensamiento complejo, cuatro operaciones estratégicas que definen el modelo organizacional: definir los clientes, agregación de valor, definición de alcance y punto de control estratégico.

Los parámetros de alcance de los negocios en este contexto Sentido– Respuesta, difieren ampliamente al modelo de Fabricar–Vender, ya que no hay mercados tradicionales servidos por productos, ya que el incremento de la incertidumbre acerca del producto y servicio que el cliente quiere, se construye continuamente en economías informatizadas.

Una organización Sentido–Respuesta define su alcance, primeramente en el repertorio personalizado de atributos de valor para cada cliente que se direcciona y, segundo, en el repertorio de capacidades que pueden ser traducidas en respuestas por parte de la organización; más significativamente, las organizaciones tendrán la habilidad de cambiar sistemáticamente y dinámicamente su alcance, en respuesta a los signos del ambiente. La búsqueda de la próxima zona de valor para el cliente, comienza con la habilidad de sentir e interpretar cambios en esta zona de valor para el cliente.

Adoptar la orientación Sentido-Respuesta produce múltiples beneficios para una organización, y se puede resumir en tres beneficios: construir nuevos negocios, solucionar crisis en el mediano plazo y preparar la organización para capitalizar oportunidades competitivas futuras en el marco de la complejidad. El modelo de empresa Sentido-Respuesta es transdisciplinario y complejo, ya que trasciende el paradigma empresarial en la era post industrial y post moderna, en el sentido que prescribe el diseño y la operación de una organización que, continuamente y sistemáticamente, se reinventa a ella misma de manera hipercompleja.

Comenzar a ser adaptativo implica, pasar del orden al desorden y viceversa, implica mayor agilidad, requiere respuestas apropiadas de la organización hacia el cambio. Esta adaptabilidad dependerá de la complejidad de cómo se procese la información. El modelo Sentido-Respuesta, direcciona primeramente la organización de la información en una forma específica, para representar y soportar sistemáticamente la adaptabilidad en los roles claves organizacionales; segundo, organización de los activos y capacidades como un sistema modular, que puede ser dinámicamente atendido en cadenas de valor (organización modular) y tercero, reemplazar las estructuras de mando y control, basado en el compromiso centrado en el sistema de gobierno que propaga el propósito, bondades y estructura esencial de pensamiento del negocio en la organización, lo cual implica manejar las interacciones, más que las acciones. Una organización Sentido–Respuesta, es una colección de capacidades y activos gerenciados como un poderoso sistema adaptativo, implicando entonces habilidades para manejar la organización como un sistema complejo.

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