Hablemos de hipocondría

El muy usado diccionario Larousse define a la hipocondría como el “trastorno mental que se caracteriza por una preocupación obsesiva por la propia salud y la valoración exagerada de los signos de enfermedad que se padecen”.

Al respecto, en la página www.healthology.univision.com ofrece algunas ideas del Dr. Scott Stuart, quien se desempeñara como Profesor Adjunto de Psiquiatría y Psicología de la Universidad de Iowa y codirector del Centro de Depresión e Investigación Clínica de esa universidad, en un trabajo de Christine Haran y donde se señala que un paciente hipocondríaco clásico tendría múltiples quejas en áreas distintas, así que se puede quejar de una diarrea persistente, problemas estomacales, dolores en las articulaciones y molestias por todo su cuerpo, y de síntomas neurológicos tales como adormecimiento y hormigueo. También pueden tener dolores de cabeza persistentes.
“Como consecuencia, las personas van a ver a una cantidad de médicos distintos buscando estudios que confirmen si ellos tienen o no un diagnóstico, y esperando igualmente recibir un tratamiento”, señala.
El conocimiento de la hipocondría ha cambiado bastante en los últimos 20 a 30 años. Los psiquiatras solían diagnosticarla basados principalmente en el número de quejas de dolores físicos que tenía la gente. Así que se requería que las personas tuvieran un cierto número de males neurológicos, o dolencias gastrointestinales, o padecimientos sobre el sistema reproductivo.
El Dr. Stuart asegura que ahora se entiende mucho mejor la hipocondría, en función de la forma en que las personas buscan consuelo para sus problemas físicos. Se trata de ver con qué frecuencia las personas buscan atención médica, así que por ejemplo, usted podría tener a alguien que tiene sólo dos dolencias, pero si la persona persistiera en quejarse o en buscar alivio para esos problemas al punto de perjudicar su funcionamiento normal, entonces todavía sería considerado hipocondríaco.
La hipocondría también es más común en personas que han tenido una verdadera enfermedad grave en la niñez. Un segundo factor asociado es, una enfermedad grave en uno de los padres cuando el paciente era un niño. También, las personas con trastornos de depresión o ansiedad, pero especialmente la depresión, parecen tener tasas más altas de hipocondría comparadas con la población en general.
Relación médico – paciente
Para el especialista hay muy buena evidencia de que tener un proveedor de atención de la salud comprensivo y considerado, hace mucho para ayudar a las personas con hipocondría. “En realidad, no cura la enfermedad ni cambia mucho su comportamiento, pero uno de los aspectos principales que buscan los pacientes hipocondríacos es, una sensación de confianza. Desgraciadamente, muchos médicos no son especialmente buenos en dar confianza a un nivel personal”, considera.
Consejo para los amigos o familiares
Los amigos y familiares pueden tener una gran influencia para aconsejar al paciente, a que consulte con un sólo proveedor de atención de la salud. Se deben desanimar las consultas médicas excesivas y la búsqueda incesantemente de nuevos médicos. Ser firmes, pero de apoyo constante, también puede ser de gran ayuda.
 
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