La Crisis y las Oportunidades

Para salir exitoso de las crisis es necesario interpretar la realidad. Siempre existen varias posibles interpretaciones de una misma y única realidad en función de la interpretación de la situación observada. Hay maneras diferentes de reconocer y entender ciertos aspectos y reconocer ciertas lógicas de funcionamiento social. Dependiendo de la interpretación de las variables, producirán explicaciones alternativas de la dinámica económica. Un mismo proceso puede ser interpretado de manera diferente. Esta situación se hace más dañina en los países dirigidos por regímenes autoritarios. Cuando las fuentes de respaldo están fuertemente concertados, crece riesgo de la homogenización del pensamiento, lo cual empobrece la capacidad de comprender lo que sucede y de proporcionar efectivas decisiones para solucionar las situaciones.

Cuando se centralizan las ideas, se pierde el valioso aporte de quines cuentan con aguda apreciación de los procesos. Para construir una efectiva transformación de los procesos, se requiere de una acertada apreciación de lo que sucede a la luz del rumbo escogido. Esto implica escoger adecuadas variables interpretativas, apreciar la correlación de fuerzas, reconocer parámetros, ver sus posibles cambios en el mediano plazo y procesar con propiedad la información disponible.

Cuando las fuentes de respaldo están fuertemente concentradas, crece el riesgo de deslizarse hacia una homogenización del pensamientos, lo cual empobrece y angosta la capacidad de comprender lo que sucede, así como de sustentar más efectivas propuestas de actuación.

El proceso de construir una efectiva transformación se sustenta, en primera instancia, en una acertada apreciación de lo que sucede a la luz del rumbo escogido. Esto implica escoger adecuadas variables interpretativas, apreciar la correlación de fuerzas, reconocer parámetros, ver posibles cambios en el mediano plazo y procesar con propiedad la información disponible.

“El futuro es la razón de ser del presente. Gastón Berger”

En gran parte, lo que se experimenta en el futuro, es el resultado de las acciones pasadas; lo que se desea, explica las acciones presentes.

La representación del abanico de futuros posibles, depende también de la lectura del pasado. En cierto modo, el pasado es tan múltiple e incierto como el futuro.

La prospectiva es una reflexión para iluminar la acción presente, con la luz de los futuros posibles. Sin embargo, a pesar de que el mundo cambia, la dirección de este cambio, no parece estar garantizado. Las mutaciones son portadoras de muchas incertidumbres, (económicas, tecnológicas y sociales), que los hombres y las organizaciones han de integrar en su estrategia.

El lugar ocupado por la prospectiva, varía mucho de una organización a otra. De una manera simplista pueden identificarse cuatro actitudes tipo en los dirigentes: la del avestruz, (pasividad), la del bombero, (reactividad), la del asegurador, (preactividad), y la del conspirador, (proactividad).

Determinación del punto crítico

La primera etapa del pensamiento estratégico consiste en determinar con precisión el punto crítico de la situación.

En forma natural, cualquier persona que enfrente un problema trata de averiguar cuál es el punto clave. Nada tiene que ver la suerte y que todo es cuestión de actitud y de método. Para resolver un problema es vital, desde el principio, que éste se formule de manera que facilite el descubrimiento de una solución.

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