La cultura organizacional como plataforma para el éxito o fracaso de las organizaciones

La cultura organizacional se define, comúnmente, “como el conjunto de suposiciones, creencias, valores y normas que comparten y aceptan los miembros de una organización”. Es el ambiente humano en el que los trabajadores realizan su trabajo. Sin embargo las personas no somos iguales. “El mundo en que vivimos es un mundo de distinta clase del que uno corrientemente piensa. Es un mundo que surge en la dinámica de nuestro operar como seres humanos. Tres cosas muy claras se descubren de esto: que el mundo que uno vive siempre se configura con otros; que uno siempre es generador del mundo que uno vive; y, por último, que el mundo que uno vive es mucho más fluido de lo que parece”. Humberto Maturana.
El medio tiene un impacto muy importante en la cultura de las organizaciones. Estas no son impermeables: las costumbres, valores, normas y demás suposiciones que comparte la gente en su comunidad, también tienen su influencia en las relaciones de trabajo. El sólo hecho que la empresa trate de configurar una cultura vigorosa, no es garantía de mejores resultados. El problema no está en la convivencia, en los acuerdos, de que no podemos hacer referencia a una realidad independiente. El problema está en la creencia de que podemos hacer esa referencia. Creer que los miembros de la organización cambian con sólo pasar a formar parte de ella. El poseer una cultura le facilita a las organizaciones, implementar acciones dinámicas para adaptarse al mundo cambiante que les circunda e influir para que sus miembros asimilen su visión, misión, normas, valores y estrategias. El mundo en que vivimos es un mundo de acuerdos de acciones. Y, que cada vez que el otro no sabe algo, uno se lo puede enseñar, generando un acuerdo de acciones. Lo que no podemos es pensar en dominar a los otros creyéndonos dueños del saber como son las cosas en sí.
“En la medida que calificamos a las personas de una determinada manera, negándole su posibilidad de cambio, estabilizamos las relaciones humanas. Todos somos capaces de todo, y lo único que me permitirá, en algún momento de mi vida, no ser lo quiero ser, es el saber que lo puedo ser”. Humberto Maturana
Un ser vivo conserva su organización en un medio sólo si su estructura y la estructura del medio son congruentes y esta congruencia se conserva
El mecanismo fundamental de interacción de los sistemas sociales es el lenguaje. Para que exista un sistema social, debe darse la recurrencia en las interacciones que resultan en la coordinación conductual de sus miembros; es decir debe darse la secuencia de interacciones cooperativas. Por consiguiente es necesario iniciar un proceso de sensibilización del personal desde la fundación de una empresa, inculcando los valores, creencias y normas que se esperan sean sus factores de éxito. Esta es tarea de los fundadores y directores de las empresas.
Las organizaciones generan un poder e influencia ingente en el mundo social, poder e influencia que va más allá de los objetivos manifiestos. Resulta fácil para uno de los miembros de las organizaciones utilizar algo de su poder e influencia para fines particulares en vez de para fines de la organización. La gente suele actuar como si sus puestos les pertenecieran. Los utilizan para generar ingresos económicos, posición social y otras cosas que, por derecho propio, pertenecen a la organización.
“Intentaré demostrar que un entendimiento más profundo de las variables culturales de las empresas resulta necesario no sólo para descifrar lo que pasa en ellas, sino, lo que incluso más importante, para individualizar las cuestiones prioritarias para los lideres y el liderazgo”. Schein
En definitiva, el éxito de toda organización pública o privada, con fines de lucro o caritativa, requiere definir su propósito, colocando a sus clientes en el centro de todo y al marketing en el centro de la estrategia. Deben dejar de definirse por lo que producen y reorientarse a las necesidades del cliente. El propósito de la organización debe influenciar a todos sus miembros, de forma que sirva de inspiración para que los propósitos personales encuentren su forma de realizarse. El propósito surge del autoconocimiento, del pensamiento intelectual y de la creencia personal.
Tres razones para que el propósito sea crucial para éxito de la organización:
1. Es una de las principales fuentes de logro.
2. Revela los problemas básicos relacionados con la motivación y el comportamiento.
3. Es la razón para hacer algo
El propósito se sustenta sobre ideas morales bien establecidas. Reduce el rechazo hacia el riesgo y el temor.
Un propósito exitoso impulsa hacia delante las organizaciones y ayuda a crear ventajas competitivas sostenibles.
El propósito debe tener una dimensión moral, consistente, relevante y tiene que ver con lo bueno y valioso, creando un sentido de obligación, un ideal moral representando el mayor valor de una actividad humana. En definitiva el éxito es una cuestión moral. Y la moral es personal.

Dirección-E: jn9021@cantv.net

Bibliografía:
Perrow, Charles. Sociología de las organizaciones. Mc Graw Hill 1990.
Maturana, Humberto. El sentido de lo humano, 9ª edic. 1997. Editorial Dolmen.
Maturana, Humberto. Transformación en la convivencia 1999. Editorial Dolmen.
Mourkogiannis Nikos. Propósito.2007. Resumido. Com
Schein, Edgar H. La cultura empresarial y el liderazgo 1985. P&J Editores.

A %d blogueros les gusta esto: