Los constantes cambios en los consumidores obligan a los comerciantes y establecimientos de auto servicio, a modificar frecuentemente los puntos de venta para mejorar la interacción con el cliente. Mediante el estimulo y la motivación se alcanzan grandes avances para cautivar y vender un producto, aunque no siempre es necesario una gran inversión en medios y publicidad, solo basta, un poco de organización, imaginación y el adecuado manejo de los metros cuadrados del establecimiento.

Los autores Thang y Tan (2002) consideran que, el atractivo del diseño interior, la decoración y la facilidad de movimientos en el interior del punto de venta aumenta las preferencias del consumidor hacia el establecimiento. En este sentido, Castro y García (2003) de la Universidad de Sevilla, plantean que el estudio de la influencia de la atmósfera del establecimiento sobre el estado afectivo y comportamiento de los consumidores es un tema de notable interés para el comercio minorista, particularmente para las tiendas o establecimientos que operan bajo el auto servicio.

Conocer los factores que conmocionan las percepciones y actitudes de los consumidores es una de las herramientas mas eficaces para las estrategias de marketing de los puntos de venta. Es fundamental sacar la máxima rentabilidad a cada metro cuadrado disponible, con el fin de crear una circulación fluida, rápida y atractiva que permita que el cliente permanezca el máximo tiempo posible en contacto con la mayor cantidad de productos. Escrivá y Clar, (2000).



Otros autores especialista en la materia, tales como: (Borja y Mozota,1990; Davies, 1992 y: Bitner,1992), han venido señalando que el diseño interior debe servir para trasladar a un lenguaje visual la estrategia del establecimiento, constituyendo un elemento esencial para informar, orientar y guiar a los consumidores en el punto de venta, facilitando así las compras, ya sean como placer o como tarea, aumentando la satisfacción de los consumidores y actuando como factor de diferenciación frente a la competencia.

Organizar y distribuir el interior de un establecimiento para mejorar la atmósfera de los puntos de venta, no es una tarea sencilla. De este modo Castro y García (2003), argumentan que la disposición interior del punto de venta debe realizarse teniendo en cuenta los siguientes principios:
 Totalidad. Los factores de diseño han de concebirse con una visión integral y no individual.
 Duración de la compra. El diseño debe hacerse en función de maximizar el tiempo de compra del cliente y minimizando o facilitando los tiempos de espera.
 Valor añadido. El punto de venta debe influenciar positivamente la satisfacción de la experiencia de compra.
 Eficacia y eficiencia. La falta de recursos tangibles (dinero, material) e intangibles (tiempo, creatividad) en el diseño del punto de venta, obliga a que se realice en función de los objetivos previstos y el menor costo posible.
 Efectos sinérgicos. El diseño del punto de venta debe coordinar la información disponible de los consumidores (percepciones, comportamientos, etc), objetivos propuestos y recursos disponibles, con el propósito de que el todo sea mayor que la suma de las partes.
 Flexibilidad. El diseño debe ser más dinámico y menos estático, para realizar cambios de mejora y circulación de los consumidores, en definitiva, aumentar la satisfacción con la experiencia de compra.
 Tolerancia al cambio. La dirección o ejecutivos deben estar disponibles a aceptar los cambios del diseño.
 Enfoque relacional. El diseño debe ser concebido para atender las necesidades y deseos de los consumidores, permitiendo la orientación de la empresa al mercado y la fidelización de los clientes.
 Competitividad. El diseño del punto de venta debe otorgar un sello único que permita la diferenciación favorable del establecimiento ante la competencia.
 Servicio. El diseño debe perseguir fines sociales, concibiéndose como un servicio que se presta a la sociedad en general.



Otras de las interrogantes planteadas al momento de organizar y distribuir los mobiliarios para la correcta aplicación en los puntos de venta, es el aprovechamiento total del espacio interior. Un primer factor a considerar en el condicionamiento del establecimiento lo constituye el (COS) coeficiente de ocupación del suelo, (Castro y García, 2003). Cuando un establecimiento habilita un alto número de lineal o anaqueles puede ofertar más productos, pero se reduce el espacio destinado al publico. El caso contrario sucede al destinar menores cantidades de lineal o anaqueles, disminuyendo la posibilidad de colocar productos y los clientes disfrutan de mayor espacio y comodidad.

Para obtener el coeficiente de ocupación del suelo, los autores Diez y Landa (1996) recomiendan la siguiente expresión:

Metros de lineal o anaqueles a ras del suelo
COS = x 100
Metros de superficie del establecimiento

El COS es una medida dela densidad del establecimiento o comercio, por lo general cuando el valor obtenido es bajo los consumidores tienen mayor espacio y comodidad, pero se reduce el espacio para los productos. Y al obtener un valor alto, se incrementa la posibilidad de exponer más artículos o productos, mientras que los clientes poseen menos espacio para su desplazamiento.

Las tendencias del comercio moderno se orientan hacia un COS bajo que podría oscilar entre el 25% y 40%. No obstante, es muy difícil generalizar ya que el valor el COS va a depender del tipo de comercio (supermercado, hipermercado, gran almacén), de cómo se realiza la compra (manual, carritos, cestas) y de la sección que se trate (alimentación, TEXTil, electrodomésticos). Es importante resaltar que el valor idóneo del coeficiente de ocupación del suelo, puede tener distinto valores según al tipo de establecimiento.
Otros de los aspectos que se debe tener presente en el interior de los establecimientos, es la distribución de las secciones o departamentos. La organización de la oferta comercial de un punto de venta hace imprescindible la división de la misma en sectores, secciones o departamentos de actividad o negocio que van a ser fundamentales en la percepción de la imagen y la correcta orientación del consumidor dentro del establecimiento (Castro y García, 2003).

Al momento de planificar y organizar el espacio interior, es importante mantener la interrelación entre el coeficiente de ocupación del suelo y la distribución de las secciones ya que el verdadero dilema es como ordenar los anaqueles en el espacio determinado y que el orden de estos guarden un orden lógico y racional entre si; de esa manera, se aumentará la facilidad de orientación y la compra de los clientes o consumidores.

La decisión sobre la localización de secciones dentro de un establecimiento se complica cuando se consideran una serie de aspectos y restricciones que la condicionan y que se derivan de los productos que comprenden las secciones. Según, Castro y García, (2003). Los factores a tener en cuenta son los siguientes:
 Los productos de atracción, ayudan a que el cliente recorra la mayor superficie posible.
 Productos de compra racional o impulsiva, son ubicados en su mayoría en los puntos de salida.
 Complementariedad, puede ser bajo el esquema de secciones (pescados-carnes) o productos (leche-mantequilla).
 Manipulación de los productos, el peso es uno de los factores que determina el recorrido del cliente por el comercio.
 Conservación de los productos, los mobiliarios de los productos frescos deben estar cerca de la zona de limpieza y procesamiento.

En referencia a los puntos expuesto , el lenguaje visual del diseño interior debe transmitir un elemento de información y orientación para facilitar las compras del consumidor en los puntos de venta, aprovechando este como factor diferenciador ante la competencia.