Rectificar es de sabios

“El hombre nunca debe avergonzarse de

reconocer que se ha equivocado,

puesto que hacerlo corresponde a decir

que hoy sabe más que lo que sabía ayer”

Alexander Pope

El título de este espacio se usa para opinar que es beneficioso aprender a corregir una mala idea, conducta o decisión que pudo adoptarse, inclusive al ejercer el rol de líder, tanto en el ámbito público como en el privado.

La etimología de “rectificar” deriva del latín “rectificáre”, una palabra compuesta por el sufijo rectus (recto) y el verbo facére (hacer) y busca expresar la modificación o corrección del rumbo de los hechos.

Cuando existe la intención de rectificar (independientemente de si la modificación necesaria es de las creencias, el comportamiento y/o las decisiones), es importante crear un hábito tendente a la resiliencia (la condición flexible que permite adaptarse al efecto de las fuerzas externas propias de la realidad). Ciertamente, lo único que se hace con esto es alinear el todo conceptual-verbal-procedimental con lo que se espera conseguir; es decir: establecer coherencia entre el pensamiento, la palabra y el accionar. Por ejemplo, si alguien espera mejorar su forma física  tiene varias opciones: si quiere aumentar de peso, pues se ve enclenque, debe dedicar gran parte de su tiempo a ver la televisión y a engullir bandejas de comida, pero si debe perder masa corporal, su mente le  hará ver que no va por buen camino; en consecuencia, es el momento de cambiar.

En este espacio se ha mencionado que la gran mayoría de los problemas sociales es debido a la falta de rectificación tanto de los líderes públicos, como privados, pues si no hay un proceso de rectificación en los hábitos actitudinales, no sólo no se resuelven las situaciones disfuncionales, sino que se profundizan los problemas críticos. En estas circunstancias no es fácil rectificar por cuanto un alto porcentaje de la gente  (incluso en posición de lideranza) considera que posee la verdad absoluta y no rehacen sus arquetipos mentales.

El liderazgo alternativo, que ofrece rectificación de fondo, no sólo debe tener capacidad para cumplir, en los ámbitos políticos, sociales y económicos, sino que debe asegurarse de tener la autoridad moral para ser atendido al convocar a todo un país a llevar a cabo tal tarea. Los líderes deben repensar cual es el estilo más adecuado en los entornos actuales de dificultades.

Si realmente los líderes deben ser capaces de superar los retos que se han marcado para estos contextos tan complejos, deben alinear sus acciones con los objetivos que esperan alcanzar. Entre otros: la paz y el bien-estar colectivo. Deben caminar en la dirección y el sentido adecuados, si los resultados de la gestión están alejados de los objetivos formulados se debe iniciar un proceso de rectificación, en términos de una acción más coherente y productiva a la sociedad. Si han puesto manos a la obra, organizando un poco lo que tienen intención de hacer cada día en pro de solucionar los problemas de la sociedad, ya habrán descubierto que si siguen esa programación, que ellos mismos han establecido, dispondrán de bastante más tiempo para mejorar otros componentes de los contextos públicos y privados.

Se termina con otra frase del poeta inglés Alexander Pope: “Las palabras son como las hojas; cuando abundan, poco fruto hay entre ellas”.

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