gerencia manos blanco escritorio azulEn este largo período de recesión económica en la cual se ha visto inmersa Venezuela, la toma de decisiones y la adopción de estrategias por parte de sus directivos requieren ser muy precisas para no agrandar el problema empresarial. Por tanto, necesitan apoyarse de una visión clara de la situación y de los objetivos de la empresa, porque las acciones de Marketing pueden ser esenciales para salvar la cuenta de resultados en un año malo, o bien para abrir un nicho de mercado que nadie había visto y que permitirá afrontar con solidez la recuperación.

Es cierto que cualquier ejercicio anual puede presentarse tan complicado que puede afectar, en mayor o menor dimensión, el desempeño de la organización. Sin embargo, si se está en capacidad de desarrollar la estrategia de lo que queremos hacer y cómo queremos estar, a corto, mediano y largo plazo, estaremos en mejores condiciones no solo de ganar el juego, incluso antes de empezar a jugarlo; razón por la cual, le debe ser prestado el máximo de atención a la misma.

Bajo esa visión caótica, muchos profesionales piensan que desarrollar planes de marketing estratégicos pareciera un contrasentido. Sin embargo, nosotros estamos convencidos que no solo resulta necesario, sino que de hecho es imprescindible contar con una guía que nos ayude a considerar y analizar esta situación tan crítica con la mente fría y desde una perspectiva global.

Es sabido que el origen de la estrategia se remonta a Sun Tzu en su manual “El arte de la guerra” donde prevalecen tres premisas básicas para el desarrollo de cualquier estrategia en función de los escenarios posibles.

  1. Si no conoces el entorno ni te conoces a ti mismo, tus combates se convertirán en derrotas.
  2. Si no conoces el entorno, pero te conoces a ti mismo, tienes las mismas posibilidades de ganar que de perder.
  3. Si conoces el entorno y te conoces a ti mismo, no has de temer el resultado de cien batallas.

El crear una estrategia no significa escribir un documento lleno de frases vacías sin acciones concretas. La estrategia es algo muy serio, la estrategia adecuada puede marcar, sin lugar a dudas, la diferencia entre sucumbir al contexto agresivo o sacar provecho de él. “Sin estrategia estamos a merced de lo que pasa a nuestro alrededor”; mientras que, con estrategia seremos capaces de saber elegir, de poder decidir y actuar en consecuencia con el fin propuesto.

Son numerosos los ejemplos de empresas que han logrado consolidarse y hasta crecer exponencialmente en épocas críticas, incluso cuando todo su sector y sus competidores se encontraban inmersos en serios problemas.

Entonces, ¿dónde radica la diferencia? En tener una clara imagen de lo que se quiere lograr, de cómo queremos salir de esta situación y de cómo vamos a neutralizar las amenazas y aprovechar las oportunidades. Podrá sonar muy teórico; sin embargo, es de vital importancia que se comprenda este concepto antes de aprender cómo alcanzarlo.

De una vez por todas, las organizaciones deben reemplazar el enfoque reactivo por el proactivo en su industria o sector, y deben esforzarse por influir, anticiparse y causar los acontecimientos, en vez de solo responder a ellos. El proceso de administración estratégica constituye un enfoque lógico, sistemático y objetivo para determinar la dirección futura de una empresa. Por lo general, hay mucho en juego como para que los tomadores de decisión utilicen solo la intuición, al momento de elegir entre diferentes cursos de acción alternativos.

Así mismo, se debe tener presente, que cada una de las acciones que se tomen generarán una reacción; es decir, lo que hoy puede resultar una solución, podría traer consecuencias no deseadas en el futuro. Por lo tanto, si se piensa que lo importante en épocas de crisis es el “hoy”, y no el futuro, también deberíamos reconsiderar esa idea. De manera que, familiarícese con estos aspectos o busque ayuda, pero transitar en la oscuridad sin al menos una vela que le sirva de guía lo llevará al abismo.