Vigile su autoconversación

Esta manera de conversación es sólo de dos tipos: positiva o negativa. Ver las situaciones desafiantes y adversas bajo una luz positiva exige práctica. Y con algo de práctica, podemos condicionar nuestras respuestas automáticas de modo que sean positivas. Supongamos que acaba de enterarse de que, como resultado de la reducción de tamaño de su empresa, va a perder su empleo dentro de un mes. Su auto conversación negativa podría ser:
“Soy demasiado viejo. Nunca encontraré otro empleo”.
“¿Cómo podré pagar todas mis cuentas?”
“¿Por qué yo? Han debido despedir a Jaime más bien”.

Este tipo de conversación puede hacernos adoptar decisiones imprudentes y precipitadas. Como resultado, es posible que aceptemos el primer empleo que se nos presente, que vendamos la casa o que nos deprimamos o nos enfermemos de tanto preocuparnos. Para transformar estos pensamientos negativos en pensamientos positivos, tenemos que identificar todos los beneficios potenciales de una situación.

Existen varios ejemplos posibles de auto conversación positiva en la situación de reducción de tamaño de la empresa:
“La verdad es que me alegro, de todos modos me siento estancado. Éste es el estímulo que necesitaba”.
“Soy una persona inteligente, dinámica y consagrada. Encontraré otro empleo sin problemas. Tomará algo de tiempo, pero sabré arreglármelas”.
“Esto me dará la oportunidad de pasar más tiempo con mi familia mientras exploro otras opciones profesionales”.

La manera en que escojamos ver la situación, hace una gran diferencia. El experto de semántica norteamericano, S. I. Hayakawa, dijo en alguna ocasión: “Observen la diferencia entre lo que sucede cuando un hombre se dice a sí mismo: ‘He fracasado tres veces’ y lo que sucede cuando dice: ‘Soy un fracaso’. Esta última afirmación personaliza el “fracaso”. De esta auto conversación tan negativa surgen sentimientos de inutilidad y autocompasión. La primera afirmación sugiere que, aunque no se alcanzaron ciertas metas, habrán nuevas oportunidades.

Cambiar nuestra conversación, dándole un cariz más positivo, produce unos resultados asombrosos. No importa cuán pesimista o negativa crea que es; todos tenemos la capacidad de ver las cosas más positivamente. Algunas personas parecen tener cierta facilidad para conservar un estado de ánimo estable, parejo y tranquilo en momentos difíciles, mientras que otras se molestan por asuntos muy tontos.

“Cuando la mente habla, el cuerpo escucha. Nosotros mismos somos quienes nos encargamos de convencernos de triunfar o fracasar en el juego de la vida”, dice Denis Waitley, un científico que lleva más de veinte años estudiando el desempeño humano.

Nuestros pensamientos determinan nuestros sentimientos, los cuales, a su vez, determinan nuestras acciones. En palabras sencillas: si quiere sentirse bien y ser lo más eficaz y eficiente posible, háblese de una manera positiva. Esto exige ver el lado positivo de las situaciones y de la gente, y no sólo lo negativo.

Los siguientes son algunos ejemplos de auto conversación negativa, con la cual uno se sabotea:
“No puedo ni tomarme un descanso”.
“Esto me está matando. No lo soporto más”.
“No soy escritor. Por qué tengo que preparar este informe”.
“No soy bueno para esto”.
“Si esto funciona, será un milagro”.
“Esto no tiene salida. Me voy a asfixiar”.
“Nunca nos han comprado a nosotros; no sé por qué habrían de hacerlo ahora”.

El pensamiento es el predecesor del hecho. Cuando uno entiende esta ecuación, puede comenzar a adquirir control sobre sus sentimientos (emociones) negativos y sus acciones (comportamientos) negativas, cambiando los pensamientos negativos por positivos.
Finalizo con una recomendación de posturas mentales, para poder sentir con mayor frecuencia el sabor de lo positivo en la vida:
1.- No permito que mis errores me desanimen.
2.- No permito que la duda afecte mi búsqueda de una meta meritoria.
3.- No permito que las crisis me paralicen.
4.- Me concentro en mis metas, pese a las distracciones diarias.
5.- Me despierto sintiéndome emocionado acerca del día que me aguarda.
6.- Me aseguro que el temor y los sentimientos de inferioridad no dirijan mis acciones.
7.- No permito que la ansiedad sobre un resultado afecte mi compostura.
8.- Soy capaz de controlar mis preocupaciones y resentimientos.
9.- Sigo adelante con firmeza.
10.- Evito esparcir rumores sobre los demás.

Fuente: Ideas tomadas de Scout W. Ventrella, sobre Pensamiento Positivo.

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