Vivir intensamente el presente

En cualquier momento se pueden presentar hechos que ignoramos, un accidente, un paro cardiaco, que nos puede hacer desaparecer de este escenario y no lo disfutamos como deberia ser. No estuvimos atentos en saber aprovechar el tiempo que se nos concede.

Se ha escrito, que el tiempo como pasado y futuro pertenecen a la mente, no al tiempo. Al tiempo solamente le pertenece el presente. Pero entonces es difícil llamarlo presente porque, lingüísticamente, para nosotros el presente es algo entre el pasado y el futuro. Se refiere al pasado, se refiere al futuro. Si no hubiera pasado ni futuro, entonces la palabra «presente» perdería todo significado.

Se sabe que Eckhart dijo que no hay tiempo, solamente el eterno «ahora». Existe un «ahora» eterno y un infinito «aquí». Cuando digo «allí» solamente lo digo en referencia al sitio en que estamos, sino, solamente habría «aquí». Si yo no estuviera aquí, ¿qué lugar sería el «aquí» y qué lugar sería el «allí»? En referencia a mí mismo, llamò al lugar más cercano «aquí», y al que no está cercano lo llamó «allí». ¿Dónde acaba el «aquí» y dónde comienza el «allí»? No podemos delimitarlo. En realidad todo es un «aquí», un «aquí» infinito.

¿Por què infinito? porque lo ùnico que tenemos es el presente, podemos soñar, proyectar, recordar, pero eso es retroceder o avanzar en el tiempo perdièndonos el ahora. El pasado y futuro son herramientas, dimensiones que nos sirven para aprender y para saber hacia dònde vamos, pero este es el momento, el hoy, mañana serà el hoy tambièn y asi…entonces, que ese hoy sea el fruto del aprendizaje del ayer, y la semilla del mañana. Que en ese hoy brindemos por la vida, por lo que nos trajo hasta aquì, y por lo bueno que vendrà, por todo aquello que disfrutamos.

Lo cierto, cuando uno ya ha experimentado la cercanìa a la muerte y aprendido lo valioso que es èsta, y como aprovecharla en el tiempo que se nos concede permanecer, se aprecia su sentido, lo valioso que es y, sobre todo, còmo saberlo aprovechar, porque la oportunidad siempre esta ahì, presente.

Uno debe aprender a vivir intensamente cada minuto, con ese compromiso, que justifica nuestra razón de ser, cumplir con nuestra misión espiritual, trabajar, estar siempre atento, para dar paso a acciones positivas que generen amor, armonía, felicidad, paz. Acciones, que ayuden a nuestros semejantes, especialmente a nuestros afines, avivar su llama y mantener siempre iluminada la senda que se transita, no permitiendo, que las sombras intervengan y eviten el saber aprovechar cada minuto de vida que se nos da.

Definitivamente, `it.answers.yahoo.com`, al respecto nos aporta, que el tiempo es siempre presente. Debemos optimizar resultados que favorezcan nuestro crecimiento, que nos hagan felices, que sintamos lo maravilloso que es vivir, siempre dentro de un clima de amor, armonía, paz, y nunca dejar para mañana lo que hoy se puede hacer, puesto nuestra participación es incierta.

Definitivamente, es necesario vivir intensamente cada minuto que se nos da, dentro de ese compromiso que justifica nuestra razón de ser, como es el espiritual, trabajar para incrementar siempre el número de acciones positivas que generen amor, armonía, felicidad, paz. Que nos haga crecer espiritualmente. Acciones que ayuden a nuestros semejantes, especialmente a nuestros afines, encender su llama e iluminar la senda que se transita, no permitiendo que las sombras intervengan y eviten el poder aprovechar intensamente cada minuto de vida que se nos da.

Debemos identificarnos bien con nuestro presente, más, cuando reconocemos nuestra misión, línea de servicio, personas afines con quienes hemos querido compartir.

Hay que optimizar resultados que favorezcan nuestro crecimiento, nos hagan felices, sentir lo maravilloso que es vivir dentro de un clima de amor, armonía, paz, de aquí, el que nunca dejemos para mañana lo que hoy se puede hacer, puesto nuestra participación en el mañana es incierta.

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